“Valoramos una posible expansión en Somalia”

Carcano

“Hay que derrotar el terrorismo donde es fuerte, no podemos esperar a que venga”

“Adiestramos a los soldados para que adquieran un sentimiento patriótico somalí”

“La misión ATALANTA prácticamente ha erradicado la piratería”

“Al Shabab es un grupo muy localizado, no se difuminará más allá de Kenia”

Es los ojos, los oídos y las manos que los miembros del ejército de Somalia no tienen y necesitan para enfrentarse a Al Shabab, agrupación terrorista leal a Al Qaeda que hoy sume al país en un mar de violencia. Por eso les adiestra. Por eso y por las “consecuencias directas” que la inestabilidad en la región pueden generar en Europa. Hasta el momento, cinco mil soldados somalís han aprendido a ver, oír y actuar como lo haría el coronel Luis Carcaño (Barcelona, 1962). Tras haber participado como observador de Naciones Unidas en la antigua Yugoslavia y en la operación Joint Guardian en Kosovo, hoy es el jefe del contingente español en el país africano.

La EUTM Somalia comenzó en abril de 2010 y España fue el primer país al mando de una misión concebida para luchar contra la piratería y el terrorismo. Desde una base ligada el Aeropuerto Internacional de Somalia, el coronel imprime tranquilidad y prudencia a respuestas sólo interrumpidas por los helicópteros que sobrevuelan el campamento cuya seguridad proporciona la Misión en Somalia de la Unión Africana (AMISOM).

Nueve de las 16 misiones de las Fuerzas Armadas españolas en el exterior tienen África como escenario. Entre ellas, Atalanta y EUTM Somalia en el Cuerno de África.​ Desde el punto de vista de la seguridad cooperativa, ¿por qué es importante que España tenga presencia militar en Somalia?

España está aquí porque aquí está la Unión Europea e intenta apoyar las decisiones que se toman en el seno de la Unión. Somalia es una zona de mucha inestabilidad que puede tener consecuencias directas en la estabilidad de los países europeos.

El Ministro de Defensa en funciones, Pedro Morenés, calificó la EUTM Somalia como la misión más exigente de todas las que llevan a cabo las FAS en el exterior. ¿Por qué?

Puede ser por la volatilidad de este país, viene de más de veinte años de guerra civil, sin ningún tipo de instituciones del Estado, donde hay un grupo terrorista muy fuerte y donde la amenaza es latente. Quizá esos sean los motivos que le llevaron a hacer esa estimación.

La representación militar de España en la misión se compone 13 efectivos en Mogadiscio, un oficial de enlace en Nairobi y una comandante destacada en Bruselas. ¿Qué papel se desempeña en cada ciudad?

En Mogadiscio se llevan a cabo las actividades principales: asesoramiento y entrenamiento. Luego tenemos una célula en Bruselas, que es nuestro elemento de enlace con todos los organismos de la Unión Europea que intervienen o que tienen algún tipo de relación con la misión. Y en Nairobi tenemos una célula que se encarga de la gestión económica y financiera que necesita la misión y que aquí, en Somalia, no se puede realizar.

"Nuestro personal de inteligencia no ha detectado ninguna amenaza directa contra nosotros"

¿A qué riesgos y amenazas han tenido que enfrentarse los españoles desplegados en Somalia?

Las actividades las realizamos fuera de la base y estamos expuestos a cualquier tipo de amenaza en igual medida que lo está cualquier representante de la comunidad internacional. En concreto, nuestro personal de inteligencia no ha detectado ninguna amenaza directa contra nosotros, pero no se puede descartar que cualquier cosa pudiera suceder. Hasta el momento no ha habido ningún percance que haya afectado al personal participante en la misión.

Todo a pesar de que Mogadiscio, la capital, es una zona caliente.

El peligro siempre existe. En el momento en que salimos de la base sabemos que estamos expuestos a cualquier tipo de acción, ya sea directa hacia nosotros o como objetivo de oportunidad. Tomamos todas las medidas de seguridad posibles para tratar de evitar que nada ocurra.

¿Cómo es su día a día en Mogadiscio?

Realizamos dos tipos de actividades distintas. Una es el entrenamiento al Ejército somalí en un campo de entrenamiento que está cerca de la base donde estamos alojados. Y también realizamos una actividad de asesoramiento al Ministerio de Defensa del Ejército somalí. En concreto, yo soy el Jefe de la parte de entrenamiento y dirijo todas las actividades que se realizan en este área.

La finalidad de la misión es proporcionar asesoramiento a nivel político y estratégico a las autoridades somalíes de las instituciones de defensa del país, así como adiestramiento específico a sus militares. Entre oficiales, suboficiales y personal de tropa, ¿a cuantos miembros de las Fuerzas Armadas de Somalia han formado?

Hasta ahora, desde que empezamos la misión en 2010, hemos entrenado a unos cinco mil integrantes del ejército somalí.

¿Qué valoración hace de los resultados?

Es un Ejército que parte de cero, después de tantos años de guerra civil, de ausencia de instituciones del Estado, de principios básicos de vivir en sociedad, de servicios, de infraestructuras… Además, el nivel de educación y de formación de los jóvenes es muy bajo. El resultado hay que valorarlo desde una perspectiva de aquí, de África, no con los estándares europeos.. Se va avanzando poco a poco, pero se va avanzando en su preparación como Ejército.

Teniendo en cuenta estas peculiaridades, ¿cómo se adiestra a alguien para que combata el terrorismo en Somalia?    

Adiestramos unidades militares para que combatan y para que defiendan como un ejército regular. A partir de ahí, cuando te enfrentas a una banda terrorista como Al Shabab, depende de la situación, de las tácticas que emplee… Cada unidad tienen que hacer su valoración y desarrollar su proceso de decisión para poner en práctica la acción más factible en cada momento.

¿Se limita el adiestramiento a las dimensiones técnicas y tácticas o también se aborda el plano moral o judicial?

En todos los cursos de adiestramiento que hacemos abordamos temas de derechos humanos, de la ley humanitaria internacional, temas de igualdad de género, temas de código de conducta… También para ellos es importante el sentimiento patriótico somalí. Todo esto se incluye en todos los cursos que estamos dando al Ejército somalí.

Es decir, que los adiestradores españoles enseñan la importancia de que los soldados se identifiquen con el sentimiento de pertenencia hacia Somalia, su país.

Efectivamente. Y además se intenta inculcar valores propios de ciudadanos de una sociedad democrática en vías de desarrollo.

¿Tiene información sobre el rendimiento de personal adiestrado que ya esté operativo para saber si responde sobre el terreno?

Bueno, eso es una de las carencias que existen en Somalia ahora mismo. El sistema de control es muy débil. El ejército somalí no tiene una gran capacidad de mando y control de todas las unidades desplegadas por todo el territorio somalí. La comunidad internacional está trabajando en desarrollar un sistema y unos procedimientos para que eso se lleve a cabo, pero por el momento no tenemos una trazabilidad del personal que adiestramos y no sabemos exactamente dónde y cómo se está empleando.

Hace escasos días Al Shabab atacó una base militar a 45 kilómetros de Mogadiscio causando 35 muertos. Todos militares. Y en enero asesinó a 180 soldados kenianos en una base militar de la región de Gedo, al sur del país. ¿Cómo de agresiva es la amenaza terrorista en Somalia?

Al Shabab, como grupo terrorista que es, pone cualquier medio a su alcance para alcanzar sus objetivos: intentar destruir cualquier atisbo de creación de sociedad y de Estado y sembrar el terror entre la población. Cualquier medio que tenga a su alcance lo va a utilizar.

¿Tiene Al Shabab apoyo de la población civil?

En muchas zonas, sí. Al Shabab sigue existiendo porque tiene apoyo de la población. Aquí la población vive sometida a una dinámica de clanes muy arraigada. El clan, la familia… Todo está muy entrelazado. Es una sociedad muy poco desarrollada económicamente, y en muchas zonas apenas tienen para subsistir. Si Al Shabab les puede ofrecer más que lo que puede ofrecer un Estado, que está en vías de desarrollo, no dudarán en apoyar a Al Shabab.

Con la vista puesta en dar una solución integral al problema, ¿se trabaja con la población civil?

Sí. El desarrollo de la seguridad tiene que ir de la mano del desarrollo de la sociedad, y de los servicios que pueda dar el Estado. Efectivamente es un trabajo que hay que abordar desde todos los puntos de vista, no solo el militar. El desarrollo político, económico y social… Tiene que ir todo en conjunción. Si no, no se consigue nada.

Siendo la presencia estatal somalí discreta y teniendo en cuenta la pobreza extendida de manera generalizada, ¿cómo se combate eficazmente al terrorismo en un contexto tan complejo?

Todas las misiones de apoyo a la paz utilizan un concepto que en inglés se denomina comprehensive approach: abordar la raíz del problema desde todos los puntos de vista. No sólo el militar, también desde el punto de vista de las instituciones del Estado, policial o económico. Además de la misión de la Unión Europea, aquí hay más organizaciones trabajando, amparadas por Naciones Unidas, trabajando en diferentes áreas.

¿Se puede derrotar militarmente a una organización terrorista como Al Shabab?

Por lo que he dicho antes, costaría mucho tiempo. Es mucho más efectivo derrotarlo empleando todos los medios que acabo de mencionar. No sólo el militar. Si en medio de Somalia, en una aldea, ven que la acción del Estado llega, los servicios, la comida, el trabajo incluso… No tendrían necesidad de apoyar a Al Shabab. No sólo la acción militar es la forma de acabar con Al Shabab.

¿Cree que en Somalia las tensiones y discriminaciones tribales, así como la lucha entre clanes afecta a la dinámica terrorista que interesa a grupos como Al Shabab?

Totalmente. Aquí hay una dinámica muy fuerte en la que los señores de la guerra y los jefes de los clanes han tenido todo el poder y, en algunos casos, lo siguen teniendo. Se intenta que lo vayan perdiendo y lo vayan cediendo a los gobiernos de las regiones, a los Estados y al Gobierno federal. Estas tensiones existen y Al Shabab saca rédito de ellas. Cuando hay una disputa entre clanes, al Shabab siempre intentará ponerse del lado del que sus intereses estén más protegidos.

“La comunidad internacional trabaja en un sistema de control de unidades desplegadas”

¿Qué papel juega la piratería en la lógica terrorista en Somalia?

La piratería, afortunadamente, está prácticamente erradicada. Desde que se lanzó al operación ATALANTA hasta ahora, aunque la operación sigue, la piratería ha ido perdiendo actividad. Al Shabab utilizaba la piratería como medio de financiación. Está claro que ahora ha debido de conseguir otro porque sigue siendo financiado y la piratería ya no existe. Han encontrado otras vías.

¿Entre ellas?

Entre ellas, el apoyo del entramado internacional de Al Qaeda.

¿Podríamos concluir que la presencia y el auge del Daesh ha contribuido al fortalecimiento de esa interconexión entre organizaciones terroristas de una forma global?

Una parte de Al Shabab quiso aproximarse al Estado Islámico. Al final, esa facción parece que no ha triunfado y sigue fiel a Al Qaeda.

¿Cree que la lucha de España contra el terrorismo yihadista en el extranjero sería más eficaz si combinara las misiones de entrenamiento a tropas extranjeras con bombardeos selectivos de objetivos terroristas tal y como hacen otros socios europeos de la coalición?

Cada escenario tiene su situación particular. No es lo mismo Somalia que Mali, o que Afganistán. A parte de eso, la intervención militar es una decisión política, una decisión del Gobierno español refrendada por el Parlamento. Y hay una serie de consideraciones que abarcan más aspectos, no sólo la militar. Es a ellos a quienes corresponde decidir el empleo o no de los medios. Las Fuerzas Armadas están al servicio del Estado, preparadas para intervenir cuando se considere.

Hay voces en España que critican la respuesta militar contra el terrorismo yihadista. ¿Por qué es importante degradar militarmente a estos grupos sobre el terreno?

Para derrotar a estos grupos hay que hacerlo donde son fuertes y tienen su raíz. Grupos como Al Shabab son fuertes en su territorio, donde tienen sus santuarios y apoyo de parte de la población  y ahí nace su capacidad llevar a cabo sus acciones terroristas. Está claro que no se puede esperar a que vengan a por ti, sino que hay que enfrentarse a ellos donde son fuertes, que, en el caso de Al Shabaab,  es aquí en el territorio de Somalia.

¿La labor militar sería fundamental?

En Somalia hay una misión de la Unión Africana cuya finalidad principal es combatir a Al Shabab. Además hay otras acciones dentro del sector de la seguridad, como la misión de la Unión Europea, cuyo objetivo es incrementar la capacidad del Ejército somalí para que sea capaz de luchar contra Al Shabab.

¿Qué escenario post Al Shabab le augura a Somalia?

Si post Al Shabab significa haber derrotado a Al Shabab, el escenario por supuesto es esperanzador. Es una nación que tiene recursos naturales y capacidad para emerger. Muchos países están empezando a invertir en la zona. Si Al Shabab se erradica, [Somalia] tiene la posibilidad de desarrollarse y consolidar una sociedad estable y en armonía.

¿Puede la amenaza de la organización terrorista hacerse difusa y diseminarse por los países del entorno?

Bueno, yo creo que Al Shabab es un grupo muy localizado en territorio somalí. Es cierto que ha hecho acciones en otros países como Uganda hace ya unos años y también en Kenia. No hay que olvidar que en Kenia existe una minoría somalí muy importante, localizado en su territorio fronterizo con Somalia. Digamos que eso facilita la acción en Kenia. Pero es un grupo muy localizado en Somalia. No creo que se difumine por otros países.

Al Shabab, después de haber controlado grandes extensiones de territorio y de tener mucha representación en grandes ciudades, fue perdiendo presencia de forma gradual y redirigió su estrategia terrorista hacia países vecinos como Kenia y Uganda. ¿El comportamiento de Al Shabab puede ser comparable al rumbo que tome el Daesh tras la pérdida paulatina de territorio?

Son situaciones distintas y grupos distintos. Al Shabab se focaliza en Somalia y lo que quiere es erradicar cualquier atisbo de formación de Estado democrático y estabilidad en Somalia. La acción de la misión de la Unión Africana, AMISOM, está expulsándoles de algunos sitios donde tenían sus santuarios, pero se mueven a otros… En fin, creo que son organizaciones distintas y con situaciones distintas.

La UE prorrogó la misión de formación en Somalia hasta el 31 de diciembre de 2016. Queda poco. ¿Estarán listas para entonces las instituciones somalíes para hacer frente por sí solas al terrorismo?

No. En general, los mandatos se extienden por periodos cortos de tiempo, un año y medio o dos, para tener la capacidad de reconducir los cometidos que luego se desarrollan en el mandato siguiente. El actual mandato acaba el 31 de diciembre de 2016 pero casi con toda seguridad se va a prorrogar dos años más, hasta diciembre de 2018.

¿El número de efectivos españoles desplegados en Somalia aumentará?

Bueno, hemos recibido directrices de valorar una posible expansión en el siguiente mandato. Al finalizar el proceso de planeamiento se sabrá si se necesita más personal y, si así fuera,  seria en una conferencia de generación de fuerzas donde se determinaría el número de personal que aportaría cada país. Es pronto para saber si el contingente español aumentará.