Descodificando Hamas

Miles de personas, entre ellas niños que emulaban a terroristas con rifles en mano, celebraron ayer en Gaza el vigésimo noveno aniversario de la fundación de Hamas. Uno de los líderes de la organización, Jalil al Haya, se dirigió así a los presentes: “A pesar del mal tiempo, esta multitud ha venido a decir que todos apoyamos a Hamas, el movimiento que adopta la resistencia armada contra la ocupación, que ha dado grandes golpes a esta ocupación en los últimos 29 años”. Muchos medios de comunicación se hicieron eco de estas palabras y de lo que a todas luces fue una celebración. Con todo, ¿qué es Hamas?

Acrónimo de Harakat al-Muqawama al-Islamiya (“Movimiento de Resistencia Islámica”), fue creado en 1988 sobre dos pilares: dependencia ideológica de Hermanos Musulmanes y un nacionalismo palestino contrapuesto a la ocupación israelí, nacionalismo que ejerce de guía tanto para la estrategia política del grupo como para una resistencia en la que el terrorismo es una herramienta válida y legítima para el Movimiento. Apéndice palestino de Hermanos Musulmanes, surgió también como una alternativa al nacionalismo árabe capitaneado por la autodenominada Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y por su facción Al Fatah, liderada por Yasser Arafat, en Gaza y Cisjordania.

Hamas vio la luz en 1988, pero para explicar su nacimiento, y sobre todo su ideología, hay que hacer mención al conflicto entre israelíes y palestinos. Cuatro referencias pueden contextualizar la aparición de lo que años después configuró la ideología de Hamas: Primera y Segunda Guerra Mundial, fundación del Estado de Israel y Guerra de los Seis Días.

Palestina, territorio delimitado por el río Jordán y el Mediterráneo, es un enclave reclamado como sagrado tanto por musulmanes como por judíos. Aunque antes de la Primera Guerra Mundial el Imperio Otomano ocupaba gran parte de esa extensión de terreno, su desintegración, junto con la llegada de inmigración judía, desató los primeros choques entre comunidades. El componente nacionalista, árabe y judío, afloró con el mandato de Reino Unido, que recibió el encargo de gestionar Palestina de manos de la Sociedad de Naciones, organismo internacional compuesto inicialmente por 45 países y entre cuyos objetivos se encontraba mediar entre naciones para evitar conflictos bélicos.

Las promesas que británicos habían hecho tanto a árabes como a judíos durante la guerra fueron incumplidas y generaron un malestar que derivó en tensión, que a su vez tuvo su eco en enfrentamientos armados entre agrupaciones judías y árabes.  Tras el final de la Primera Guerra Mundial en 1918, a finales de la década de los años 20 se registró un considerable aumento de la violencia entre árabes y judíos. Sólo en agosto de 1929, tuvieron lugar las matanzas de Hebrón y de Safed.

Artículo 12 de la Carta Fundacional de Hamas: “Resistir al enemigo y eliminarlo pasa a ser el deber individual de todo musulmán, hombre o mujer"

Después de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, las presiones para instaurar un Estado judío aumentaron. El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la resolución 181. Se proponía en ella resolver el conflicto entre judíos y árabes en Palestina mediante la partición del territorio –aún bajo control británico– en dos: uno judío y otro árabe. Jerusalén y Belén, añadía, quedarían bajo control internacional. El planteamiento agradó a los judíos pero acarreó el rechazo frontal de los árabes. El 14 de mayo de 1948 Reino Unido abandonó Palestina. Ese mismo día se constituyó el Estado de Israel. A continuación estalló la guerra entre Israel y los árabes de Egipto, Líbano, Siria, Irak y Transjordania. La guerra se mantuvo hasta enero de 1949, cuando Israel se proclamó vencedor y se hizo con un territorio mayor del delimitado por la resolución 181 de la ONU. La parte árabe se redujo a la mitad y 750.000 palestinos huyeron a países vecinos o fueron expulsados por las tropas judías.

Tras el episodio, llegaron enfrentamientos entre árabes y judíos en 1956 –motivado por una disputa por el Canal de Suez entre Israel y Egipto–, o en 1967, cuando tuvo lugar la Guerra de los Seis Días.

Entre el 5 y el 10 de junio de 1967 Israel se enfrentó a una coalición de países árabes integrada por Egipto, Jordania, Irak y Siria. Cuando la guerra concluyó, Israel había aumentado su territorio con los Altos del Golán, Cisjordania, la Franja de Gaza y la península del Sinaí. Lo que a priori pudo parecer una victoria no hizo más que acrecentar el distanciamiento entre judíos y palestinos. Israel recurrió a la fórmula “paz por territorios” conquistados, pero los Estados árabes declinaron el ofrecimiento y pasaron a considerar a Israel potencia ocupante.

Para contextualizar el surgimiento de Hamas también hay que citar el año 1964, cuando fue fundada en Jerusalén la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), creada al amparo de la primera reunión del Consejo Nacional de Palestina. Llegó pare erigirse en el órgano representativo del pueblo palestino, así como para proporcionar una voz política unificada para los palestinos. En segundo lugar, es importante mencionar la figura de Ahmed Yassin, quien tras cursar sus estudios en Egipto y empaparse de la doctrina de Hermanos Musulmanes, volvió a Gaza en 1973 para fundar al- Mujamma al-Islami (Centro Islámico).

El Centro Islámico no fue percibido por actores como Israel como una amenaza, sino más bien como un contrapeso de la influencia de la OLP o Al Fatah –principal movimiento que integra la OLP– (2013). El Centro, que siempre se marcó como pretensión acabar con la ocupación de Israel, se propuso, en primer lugar, reislamizar a la sociedad. De la mano de herramientas como la zakat –uno de los cinco pilares del islam, consiste en la donación anual de un porcentaje de las posesiones– el Centro  Islámico fue capaz de desarrollar proyectos que se granjearon el beneplácito de la sociedad, como mezquitas o escuelas.

La mecha que acabaría convirtiendo a al-Mujamma al-Islami en Hamas fue la I Intifada. Tras estallar en 1987, los desórdenes públicos derivaron en ataques contra instalaciones militares israelíes en Gaza. Esos ataques, que en un principio sorprendieron a la autoridad militar israelí, provocaron una respuesta que se tradujo en un férreo control sobre la Franja. Hamas se constituyó como Movimiento el 13 de agosto de 1988 abrazando una concepción violenta de la yihad menor, mediante la cual, todavía hoy, se presenta como un movimiento de liberación nacional que debe acabar con la ocupación de Israel aun a riesgo de utilizar el terrorismo para lograrlo.

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A la hora de abordar los cimientos ideológicos del movimiento insurgente Hamas hay que recalar en su carta o pacto fundacional, redactado el 18 de agosto de 1988. En él, el autodenominado “Movimiento de Resistencia Islámica” recurre a 36 artículos  para detallar su identidad, posición y objetivos.

En palabras de la propia organización, el “programa” de Hamas no es otro que el islam, en tanto en cuanto considera que es el islam lo que proporciona la guía de todos y cada uno de los pasos del grupo. En su afán por dejar claro que la interpretación que Hamas hace y hará del islam es la correcta, la organización ya expuso entonces que “el Movimiento de la Hermandad Musulmana es una organización universal que constituye el mayor movimiento islámico de los tiempos modernos”, por lo que “se caracteriza por su conocimiento profundo, su comprensión exacta y su adhesión completa a los conceptos islámicos de todos los aspectos de la vida, la cultura, el credo, la política, la economía, la educación, la sociedad, la justicia y el juicio, la difusión del islam, la educación, el arte, la información, la ciencia de lo oculto y la conversión al islam”.

Sentado el pilar básico sobre el que Hamas arguyó fundamentarse, anunció que lucharía por “alzar el estandarte de Alá sobre cada pulgada de Palestina”. Sin desdeñar el panorama internacional –“el Movimiento es universal”–, quiso dejar entrever que “ninguna lógica justifica” la actitud de quienes, “voluntariamente o involuntariamente”,  niegan al Movimiento su derecho y su cometido.

El cariz yihadista de la insurgencia comienza a aparecer en el artículo 8 de la carta fundacional, cuando se define el lema del Movimiento: “Alá es su meta, el Profeta es su modelo, el Corán su constitución: la Yihad es su senda, y la muerte por Alá es su más alto anhelo”. Aunque podría tratarse de una alusión a la yihad mayor, que hace referencia al esfuerzo o lucha interna por ser un buen musulmán, aparece con fuerza una concepción belicosa de la yihad menor, referente a la lucha contra las barreras que se oponen a quienes ponen trabas para que los musulmanes vivan su fe.

Dicha perspectiva queda matizada en ese mismo artículo, cuando se cita el componente territorial circunscrito a Palestina. De nuevo haciendo referencia a sus objetivos, Hamas asegura que estos son “luchar contra lo falso, derrotarlo y vencerlo para que pueda prevalecer la justicia, se recuperen los territorios y de sus mezquitas brote la voz del muecín declarando el establecimiento del estado del islam, para que las gentes y las cosas retornen cada cual a su lugar debido y Alá sea nuestro auxilio”.

Tal y como advierte Hamas, el Movimiento considera que Palestina es un “Waqf islámico” –Qadi Abu Yusuf (fallecido en el año 798) expuso que “Waqf significa poner el cuerpo de una propiedad fuera de nuestro dominio para traspasarlo hasta el Día del Juicio a la propiedad de Allah, dedicando su usufructo en beneficio de otros”– consagrado a las futuras generaciones musulmanas hasta el Día del Juicio”. Y advirtió: “Ni ella, ni ninguna parte de ella, se puede dilapidar; ni a ella, ni a ninguna parte de ella, se puede renunciar. Ni un solo país árabe ni todos los países árabes, ni ningún rey o presidente, ni todos los reyes y presidentes, ni ninguna organización ni todas ellas, sean palestinas o árabes, tienen derecho a hacerlo”.

En el centro ideológico de Hamas también se encuadra el sentimiento nacionalista, que considera “parte del credo religioso” y que utiliza para deslegitimar que el “enemigo pise tierra musulmana”. En tal caso, apunta en su artículo 12, el componente violento pasa a ser una prioridad legítima: “Resistir al enemigo y eliminarlo pasa a ser el deber individual de todo musulmán, hombre o mujer”.

De otro lado, y como cuestión destacable, Hamas se opone radicalmente a “las llamadas soluciones pacíficas”, así como a las conferencias internacionales promovidas para establecer la paz en Palestina. De hecho, califica esas conferencias como intentos baldíos de “instalar a los infieles en la tierra de los musulmanes”, elevando la cuestión a una cuestión global que transciende a los problemas de Palestina.

De este modo, presentó sus bases ideológicas sobre una serie de pilares entrelazados entre sí; estos son, una visión belicosa del islam, nacionalismo palestino y un enemigo identificable y principal: Israel. El Estado de Israel aparece con fuerza en el artículo 14 del manifiesto, cuando Hamas hace referencia a “los tres círculos”. Señala que “la liberación de Palestina” está unida al círculo palestino, al círculo árabe y al círculo islámico. Al tiempo que delimita la importancia de una identidad fundamentada en tres identidades complementarias, expone que cada uno de esos círculos “tiene su cometido de lucha contra el sionismo”. Añade: “La liberación de Palestina es un deber individual para todo musulmán, dondequiera que esté”.

En el artículo 15, Hamas incide en su carácter yihadista, belicoso con el enemigo cercano, Israel, y vinculado con la defensa de dar el islam (tierra del islam): “El día en que los enemigos usurpan una parte de la tierra musulmana, la Yihad pasa a ser deber individual de todo musulmán. Frente a la usurpación judía de Palestina es obligatorio alzar el estandarte de la Yihad. Para ello es preciso propagar la conciencia islámica en las masas, a nivel tanto regional como árabe e islámico. Es necesario instilar el espíritu de Yihad en el corazón de la nación, para que se enfrenten a los enemigos y engrosen las filas de los combatientes”.

Si bien Hamas también hace referencia a la educación, al cometido de la mujer musulmana o a la función del arte islámico en la “batalla de liberación”, de su manifiesto fundacional destaca el resumen que la organización hace en el artículo 22 al hacer referencia a las “fuerzas de apoyo tras las líneas de enemigo”.

Los tres apéndices de Hamas son su brazo político, su brazo militar y la red Da’awah o núcleo social

Es este: “Con su dinero atizaron revoluciones en distintas partes del mundo para alcanzar sus fines y cosechar sus frutos. Estuvieron detrás de la Revolución Francesa, de la revolución comunista y de la mayoría de las revoluciones de las que hemos sabido y sabemos, aquí y allá. Con su dinero formaron sociedades secretas, tales como la masonería, los clubs de Rotarios y de Leones y otras en diferentes partes del mundo, para sabotear las sociedades y alcanzar los fines sionistas. Con su dinero lograron controlar los países imperialistas e instigarlos a colonizar muchos países para poder explotar sus recursos y extender en ellos la corrupción. Dígase lo que se quiera de guerras regionales y mundiales. Ellos estuvieron detrás de la Primera Guerra Mundial, cuando lograron destruir el Califato islámico, obtener ganancias financieras y controlar recursos. Ellos consiguieron la Declaración Balfour, formaron la Sociedad de Naciones para dominar el mundo a través de ella. Ellos estuvieron detrás de la Segunda Guerra Mundial, mediante la cual obtuvieron enormes ganancias financieras con el comercio de armamentos, y prepararon el terreno para el establecimiento de su estado. Fueron ellos los que instigaron la sustitución de la Sociedad de Naciones por las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad, para poder dominar el mundo a través de ellos. No hay guerra que se libre en ninguna parte en la que ellos no hayan puesto el dedo”.

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Hamas tomó el testigo de al-Mujamma al-Islami, y lo hizo integrando la red de instituciones religiosas, entidades benéficas y organizaciones civiles de al-Mujamma al-Islami. Hamas se convirtió entonces en una organización que promulgaba y promovía la confrontación armada contra quienes consideraba sus enemigos. Dentro de la organización, surgieron tres apéndices con labores diferenciadas, liderados y coordinados, eso sí, por el Consejo consultivo (Majlis al-Shura) y, en última instancia, por el Guía Supremo, máxima autoridad espiritual y política representada en primer lugar por Ahmed Yassin. El  Consejo consultivo, por su parte, lo componen clérigos más importantes del Movimiento y es el responsable tanto de tomar decisiones como de supervisar actividades.

Los tres apéndices de Hamas son su brazo político, su brazo militar y la red Da’awah o núcleo social. En primer lugar, el brazo político de Hamas, cuya cabeza se encuentra en el Consejo consultivo, tenía su sede en Damasco hasta que el Consejo tuvo que abandonar Siria tras el apoyo público de la facción de Cisjordania a la mayoría suní siria, en oposición al régimen de los Asad. Geográficamente descentralizado, el Consejo tiene ramificaciones que, en forma de comités, abordan los diferentes ámbitos decisorios. Los comités de Gaza y Cisjordania son los que ejecutan sobre el terreno las decisiones. El liderazgo de la diáspora ha acabado dispersándose por ciudades como El Cairo, Doha, Amman o Beirut (2013).

El ala militar de Hamas es conocida como las Brigadas de Izz al-Din al-Qassam, encargadas de llevar a cabo atentados terroristas, en ocasiones suicidas. Según un informe del movimiento Hamas Al-Risala hecho público el 23 de agosto de 2014 y citado por el Instituto de Medios del Medio Oriente (2014), las Brigadas están compuestas por seis regimientos. Cada uno de los regimientos, añade, está compuesto por 5.000 hombres distribuidos en cinco batallones. En total, 30.000 miembros.

La Unidad de Infantería es la encargada del cuerpo a cuerpo. Entre su armamento destacan los rifles Kalashnikov 74 y 103, así como como las ametralladoras PKC y las Krinkov –versión corta del AK-47–, los rifles M-16 y los fusiles Dragunov, primeros rifles semiautomático de precisión que se fabricaron y que hoy son utilizados por los francotiradores de Hamas. La Unidad Especial desarrolla labores de infiltración y, además del armamento del que disponen en la Unidad de Infantería, cuentan con rifles Steyr 12,7 mm para francotiradores, lanzadores RPG-7 y RPG-18.

La Unidad de Ingeniería, expone el informe elaborado por Al-Risala, es uno de los pilares bases del brazo armado de Hamas. Se encarga de la excavación de túneles bajo la Franja de Gaza. Los conductos son utilizados tanto para acceder a Israel como para cometer atentados como para labores de almacenamiento.

La Unidad Blindada se encarga de atacar los tanques del Ejército de Israel. Entre las armas que utiliza, destacan el lanzador RPG-7 y el RPG-29 que adoptó el Ejército soviético a finales de los 80. También recurre a la utilización de misiles Malyutka, primer misil antitanque guiado de la Unión Soviética con un alcance máximo de tres kilómetros, de misiles Konkurs, con alcance máximo de cuatro kilómetros y de misiles Kornet, diseñados específicamente para neutralizar tanques equipados con cualquier tipo de blindaje y cuyo alcance supera los cinco kilómetros.

La Unidad de Defensa Aérea, de relativa reciente creación, es capaz de derribar aviones que vuelen a menos de 4.500 metros. Destaca la utilización de ametralladoras de gran calibre DShK y de las ametralladoras remolcadas ZPU. La Unidad tiene a su alcance lanzadores al hombro de misiles antiaéreos de baja cota y de guía infrarroja pasiva Strela SA-7, capaces de alcanzar blancos a más de cuatro mil metros. La joya de la corona de la Unidad y de las Brigadas de Izz al-Din al-Qassam es el misil SA-24 Grinch. Con un alcance de hasta seis kilómetros, posee capacidad de disparo nocturno, un infrarrojo capaz de discriminar fuentes de calor y puede alcanzar cualquier tipo de blanco aéreo, incluyendo misiles subsónicos y aeronaves no tripuladas que vuelen hasta los 3.500 metros de altitud.

Por último, la Unidad de Artillería, la más utilizada por las Brigadas durante las guerras, se encarga del desarrollo y lanzamiento de misiles, así como de la utilización de morteros. Desarrolló los cohetes Qassam, bautizados, como las Brigadas, en nombre del jeque y líder de la organización Mano Negra Izzedin al-Qassam. Son cohetes de metal que no utilizan sistema de guía. Fueron utilizados por primera vez en 2001. Inicialmente con un alcance de cuatro kilómetros y medio, las versiones posteriores del Qassam han llegado a alcanzar los doce kilómetros con una carga de entre diez y doce kilos. La Unidad de Artillería también utiliza los cohetes rusos Grad y los Katyusha libaneses.

La red Da’awah, o núcleo social de Hamas, es una red no militar integrada en el organigrama de la organización que trata de abarcar asociaciones de beneficencia, mezquitas, instituciones educativas, deportivas o socioculturales con el objetivo de atraer a los palestinos hacia la causa de Hamas, así como para financiar la actividad del grupo. La pretensión global, en definitiva, es la de generar apoyo público.

En palabras del Servicio de Seguridad General de Israel (Shabak), la actividad desarrollada por la red Da’awah es clave en “la predicación de la Yihad y en la lucha armada contra Israel”. “Es posible decir que Hamas disemina la yihad entre aquellos que reciben el apoyo de Dawa desde la infancia hasta la edad adulta”, añade. Como ejemplo, Israel destaca que en los campos de verano organizados por la red Da’awah, además de incluir actividades relacionadas con la religión o el deporte, albergan “clases sobre el funcionamiento de armas de diversos tipos y conferencias sobre explosivos y sobre cómo manejarlos”.

Como ejemplo de la relación directa entre la red Da’awah y Hamas, Matthew Levitt (2004) recopiló ejemplo citados por el Federal Bureau of Ivestigation (FBI) de líderes de la red de bienestar social de Hamas estrechamente ligados a células terroristas de la organización. Entre ellos, Fadil Muhammad Salah Hamdan, miembro del comité de caridad de Ramala “directamente conectado con la planificación de ataques suicidas y de la preparación espiritual de quienes cometían ataques suicidas, incluido el atentado perpetrado en julio de 1997 contra en mercado Mahane Yehuda” de Jerusalén en el que fueron asesinadas 14 personas. Otro ejemplo es el de Khalil ‘Ali Rashad Dar Rashad, miembro de la Asociación por el Cuidado de los Huérfanos de Belén. Por el FBI “conocido por proveer asilo y asistencia a fugitivos de Hamas, incluyendo a los fabricantes de explosivos Muhi ad-Din ash-Sharif y Hasan Salamah, comandante que estuvo tras la serie de atentados suicidas cometidos en autobuses de febrero a marzo de 1996”.

Financiación

La red Da’awah de Hamas ha sido definida por el Servicio de Seguridad General de Israel como uno de los elementos centrales de la red de financiación de la insurgencia yihadista en Gaza y Cisjordania. La recaudación de esa financiación, insiste, no sólo se produce en los territorios que Hamas considera ocupados por Israel: “El reclutamiento de la mayoría de las fuentes de financiación para la actividad Dawa de Hamas se está llevando a cabo en el extranjero. Decenas de sociedades benéficas trabajan en el extranjero para Hamas y constituyen una parte de su financiación global. Estas sociedades reúnen fondos anuales que ascienden a millones de dólares destinados a Hamás. Las principales sociedades que operan en el extranjero están ideológica y organizativamente afiliadas a Hamas”.

Los servicios secretos internos de Israel aseguran además que desde principios de los años 90 Hamas comenzó a establecer de forma gradual, y con éxito, una red de financiación dispersa en todo el mundo para asegurar un flujo de dinero capaz de financiar su actividad tanto en los territorios como en el extranjero. El Servicio de Seguridad General de Israel incluso desglosa por zonas geográficas las sociedades de beneficencia que, apunta, “constituyen la red financiera global de Hamas”.

En Oriente Medio y África nombra a la World Assembly of Muslim Youth (WAMY), al Committee for the Relief of Palestinian People, the Palestinian People’s Support Committee (Al Manasra) de Jordania o a la Humanitarian Relief Foundation (IHH) de Turquía. En Europa, a la British Charity Palestinian Relief and Development Fund (Interpal) en Reino Unido, a Le Comité de Benfaisance et de Secours aux Palestiniens (CBSP) en Francia, a Sanabil Al Aqsa en Suecia, a Al Aqsa Fund en Dinamarca, a Al Aqsa Fund y Al Israa Foundation en Holanda, a Al Aqsa Fund en Bélgica o a la Associazione Beneficia di Solidarieta col Popolo Palestinese en Italia.

Al margen de la red Da’awah y de las diásporas –Hamas recibe donaciones de expatriados palestinos de todo el mundo–, los informes elaborados anualmente por el Departamento de Estado de Estados Unidos, titulados “Country Reports on Terrorism”, inciden en que históricamente Hamas ha recibido fondos, armas y entrenamiento de Irán, así como de países del Golfo Pérsico. En el último informe del Departamento de Estado sobre la financiación recibida por Hamas (2016), se expuso que pese a que los lazos de Hamas con Teherán se habían debilitado a consecuencia de la guerra civil en Siria, las dos partes tomaron medidas en 2015 para reparar las relaciones dañadas. Según los expertos, Hamas también recibe financiación de países como Turquía.

Actividad y capacidad de desestabilización

La actividad clandestina de Hamas, tildada oficialmente de terrorista por Israel, Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá o Egipto, se ha centrado en los últimos años en el lanzamiento de cohetes a Israel desde la Franja de Gaza, así como en atentados suicidas o en la construcción de túneles desde los que atacar territorio israelí. De otro lado, y como fenómeno relativamente reciente, Hamas también ha buscado atemorizar de la mano de lo que el Movimiento bautizó  en 2015 como la intifada de los cuchillos.

Tras la oleada de ataques con cuchillos contra judíos y contra miembros de las Fuerzas de Seguridad de Israel en enclaves como Cisjordania, Jerusalén Este e Israel, el líder de Hamas Ismail Haniye se pronunció así: “Confirmo que Gaza apoya la batalla por Jerusalén y por (la mezquita de) Al Aqsa y apoya la bendita intifada a pesar del dolor, el bloqueo y las conspiraciones”. Por su parte, el líder de Hamas en Cisjordania, Hassan Yousef, en una entrevista concedida a El Mundo (2015), valoró de este modo que un palestino de 13 años asesinase a un judío de su misma edad: “Los jóvenes que atacan a los israelíes saben que hay un 100% de posibilidades de morir, pero lo hacen porque defienden Al Aqsa. Son mártires”.

Como ejemplo de la capacidad desestabilizadora de Hamas, cabe citar cómo el Movimiento desarrolla estrategias clásicas en el mundo del terrorismo, como las estrategias de provocación destinadas a generar respuestas en ocasiones desmedidas o desproporcionadas. En este sentido, la actividad de Hamas llevó a Israel a lanzar en 2014 una de las operaciones militares más complicadas de su historia. Denominada “Margen protector”, el operativo buscó responder al asesinato de tres jóvenes israelíes  y al lanzamiento de cohetes de Hamas contra el centro y el sur de Israel. Los 50 días de asedio sobre Gaza derivaron en fuertes problemas de diplomacia pública para Israel que respondieron, en gran medida, a la asimetría de fuerzas y al balance de muertos: más de 2000 palestinos y cerca de 70 israelíes.

La actividad clandestina de Hamas y los ataques terroristas que ha venido perpetrando han conseguido marcar la agenda política de Israel y, como consecuencia de la importancia de la política exterior de Israel, así como de la de países aliados de Hamas como Turquía, Irán o Qatar, se puede concluir que Hamas tiene capacidad real de desestabilización. No sólo a nivel local, sino también en una esfera regional e incluso global. Todo, pese al deterioro de las relaciones entre Hamas y Siria, que dañó las relaciones del Movimiento con Irán y que obligó a su diáspora a dispersarse por capitales como El Cairo, Doha, Amman o Beirut (2013).

 

***Juanfer F. Calderín es periodista y coordinador del Observatorio Internacional del OIET

 

Bibliografía

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Gutiérrez López, Beatriz (2013). Hamas: de actor insurgente a interlocutor obligado. Instituto Español de Estudios Estratégicos, 14.

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