¿Un Dáesh a la defensiva?

Atentado terrorista en el carril bici de Nueva York. EFE

Atentado terrorista en el carril bici de Nueva York. EFE

El día 31 de octubre un ciudadano de nacionalidad uzbeka y 29 años se puso al volante de una camioneta alquilada tipo ‘pick up’ y, encaminándose hacia el bajo Manhattan, inició un recorrido mortal que deja un saldo de ocho muertos y más de una docena de heridos hasta el momento. El sospechoso, Sayfullo Saipov, que llevaba residiendo cinco años en Estados Unidos, fue reducido y permanece bajo custodia policial.

Los investigadores encontraron una nota escrita por el atacante en la camioneta en la que hace mención al autoproclamado califato islámico y afirma que Estado Islámico perdurará para siempre. Además de la nota encontrada, se cuenta con la evidencia de su propia declaración en la que afirma haber actuado inspirado por Dáesh.

Con estas evidencias se puede afirmar que Saipov es un seguidor que ha cometido el ataque bajo la influencia de su ideología y la inspiración de su propaganda. Tras la primera comparecencia judicial del detenido, se ha sabido que en su teléfono móvil almacenaba noventa vídeos y unas tres mil ochocientas imágenes sobre propaganda yihadista del Dáesh.

También ha declarado que escogió un día festivo como Halloween a propósito puesto que contaba con que hubiesen más peatones por las calles para llevar a cabo el atentado más mortífero posible, además de haber estado planeándolo durante un año.

La pérdida de Raqqa tanto en el plano moral y simbólico como en el estratégico y operativo, fue un duro golpe puesto que durante estos tres años ha sido epicentro de la actividad terrorista del autoproclamado califato islámico. Desde allí se planificaban o inspiraban atentados, actuando la ciudad como un enclave neurálgico operacional, símbolo del poder que querían proyectar.

A pesar de una capacidad propagandística disminuida a consecuencia de su acorralamiento, siguen tratando de inspirar a sus seguidores a través de llamamientos continuos para llevar el terror allí donde se encuentren. A lo largo de los días previos al ataque del bajo Manhattan, en los canales de Telegram afines al grupo se habían publicado imágenes incitando a atacar el propio día 31 de octubre.

La metodología escogida por Saipov para realizar el ataque encuentra precedentes en seguidores del Dáesh, que han insistido en numerosas ocasiones y a través de un medio propagandístico como Rumiyah en el uso de vehículos para cometer atentados debido a su sencillez y difícil detección. También hay antecedentes de ciudadanos uzbekos que tenían vínculos de alguna naturaleza con el Dáesh que han cometido atentados, como es el caso de Abdulgadir Masharipov, autor del ataque en el club Reina de Estambul que dejó 39 muertos.

Según la periodista del The New York Times, Rukmini Callimachi, el patrón que suele seguir Dáesh en los atentados en los que el atacante es detenido es el de no reivindicarlo, aunque otras hipótesis apuntan también a que la organización terrorista considera que para que la acción sea completa el terrorista debe morir durante el atentado; eso explicaría la tendencia en el uso de chalecos explosivos falsos o en el caso de Saipov el uso de armas de paintball imitando una real, buscando de esta manera ser abatidos por la policía.

Por otra parte, dado el enorme simbolismo que supone para el yihadismo global el cometer un atentado en una ciudad con tanta carga simbólica como Nueva York, no sería de extrañar una reivindicación que devolviera la atención sobre el grupo y fortaleciera su posición y su prestigio de cara a sus seguidores.

De la observación de indicadores como la disminución significativa de la producción de su aparato propagandístico o el llamamiento a que las mujeres de Dáesh pasen a tener un papel ofensivo y adopten el rol de combatientes, puede interpretarse que están comenzando a adoptar una estrategia defensiva y de retraimiento. Este repliegue obligatorio hace al grupo más peligroso, puesto que el poder que pierdan sobre el terreno podrán intentar compensarlo a través de redoblar sus esfuerzos por inspirar o cometer acciones violentas en el exterior. Cuentan actualmente con más combatientes que cuando actuaba como un grupo insurgente en Iraq y con el plus añadido del aprendizaje operativo y logístico además de la experiencia ganada en combate que se ha forjado en estos años.

Por lo tanto, a pesar de que Dáesh perderá el control sobre los territorios que aún retiene, conviene ser prudentes, ya que de volver a sus orígenes contaría con la ventaja de tener una cantidad de miembros que se cuentan por miles. Además de esto, cuentan con una marca potente que vender para inspirar ataques y la capacidad de evocar en el imaginario colectivo de todos sus seguidores la necesidad de reinstaurar un califato que les ha sido arrebatado, alimentando y promoviendo de este modo acciones individuales que sigan dando visibilidad al grupo mientras éste esté en repliegue.

 

*Este artículo fue publicado originalmente en El Independiente.