Actividad yihadista en el Magreb y el Sahel, abril 2024

Actividad yihadista en el Magreb y el Sahel, marzo 2024
22/04/2024
Observatorio de atentados yihadistas de abril de 2024
14/05/2024

 

Casos de estudio Magreb y Sahel abril 2024

Versión disponible en PDF

 

Aumenta la actividad yihadista en los países objeto de estudio, especialmente en Burkina Faso y Camerún. Las dinámicas de violencia regionales, pese a verse incrementadas en términos comparativos con respecto al análisis anterior, disminuyen considerablemente si se atienden a los valores regionales registrados en el conjunto de África Occidental en lo que llevamos de 2024 y todo el año 2023.

 

Las claves del mes:

  • Aumenta la actividad yihadista en África Occidental, especialmente en Burkina Faso y Camerún
  • Choque armado entre JNIM y el CSP en la frontera con Mauritania a principios de abril, saldándose con la baja de buena parte de combatientes a ambos lados
  • Enfrentamiento a gran escala entre elementos de ISWAP y Boko Haram en Camerún. Se estima un balance de un centenar de víctimas mortales y varias decenas de heridos en los dos grupos

 

 

Análisis de las regiones de estudio

A continuación, se ofrece un análisis de la actividad de carácter yihadista en cada una de las zonas de estudio a lo largo del mes de abril de 2024.

 

Sahel Occidental

En esta ocasión, observamos un ascenso de las dinámicas de violencia en toda la región del Sahel Occidental si se compara con el análisis anterior correspondiente al mes de marzo. Se han registrado un total de 110 ataques con una o más víctimas mortales entre civiles, fuerzas de seguridad, milicias de autodefensa y, ahora también, grupos armados con objetivos afines.

Burkina Faso vuelve a asumir el liderazgo de la actividad yihadista que en análisis anteriores recayó sobre Mali, aglutinando casi la mitad del total de ataques registrados en toda la región de África Occidental (véase Figura 1). De las 49 acciones violentas perpetradas en suelo burkinés, JNIM es responsable de la práctica totalidad de ellas (45), dejando a Estado Islámico en el Sahel (EIS) un poder residual en esta ocasión (4), al menos en términos cuantitativos. Sin embargo, la letalidad de los ataques registrados por EIS es considerable, ya que únicamente las cuatro acciones perpetradas por el grupo se han saldado con la muerte de al menos 35 personas, en su mayoría civiles.

Uno de los ataques más relevantes en el escenario burkinés tuvo lugar el 23 de abril, cuando militantes de JNIM asaltaron una posición de la unidad especial de policía en la localidad de Yourkoudghin, en la región centro-este de Sangha, y terminaron con la vida de al menos 35 agentes de policía. Además de las víctimas mortales y otras varias heridas, los combatientes lograron capturar armas, vehículos y equipamiento, difundiendo la acción en un video no oficial que mostraba el botín saqueado (caso de estudio #83).

Otro de los elementos más destacables de JNIM en este análisis ha sido la demostración de capacidades a la hora de desplegar IEDs y su nivel de daños alcanzado. A mediados de abril, el grupo reivindicaba un ataque entre Djibo y Bourzanga siguiendo este modus operandi contra un vehículo de fabricación turca (Ejder Yalçin 4×4) destinado al ejército burkinés, mostrando una capacidad de asalto y subversión que desafía las capacidades y equipamientos logrados con los recientes acuerdos de cooperación industrial de defensa entre Burkina Faso y Turquía.

En Mali, JNIM empleó un IED el 27 de abril contra una patrulla a pie del ejército en el círculo de Niono, causando la muerte de 10 personas y heridos entre las filas de las FAMa. El mismo día, además, consiguió que otra explosión, esta vez contra una patrulla de Wagner, destruyera uno de sus vehículos y causara unas graves pérdidas humanas entre sus filas.

En el escenario maliense, las dinámicas de violencia disminuyen prácticamente a la mitad (19) en comparación con el análisis anterior (37). Similar al caso burkinés, casi todas las acciones han sido monopolizadas por JNIM (13) contra objetivos variados que incluyen civiles, fuerzas de seguridad y sus auxiliares. Además de estos objetivos, un acontecimiento que ha subvertido el continuado equilibrio de fuerzas en esta ocasión ha tenido lugar con el choque entre elementos de JNIM con el CSP en la frontera con Mauritania, más concretamente en Nampala, (círculo de Niono) a principios de mes. Este es un movimiento inusual que se saldó con la baja de una importante cantidad de combatientes a ambos lados (caso de estudio #22). Según algunas informaciones, este intento del CSP de avanzar en su ofensiva contra las fuerzas militares malienses, llevándolos a hacer acto de presencia en territorio actualmente bajo control de JNIM, fue la principal razón de esta batalla sin precedentes. Otras fuentes apuntan a que finalmente se llegó a un acuerdo informal -queda por ver si temporal o permanente- que rebajó la tensión entre ambos.

La voluntad y capacidad ofensiva de JNIM contra las FAMa ha provocado que la necesidad de respuesta por parte de las fuerzas de seguridad se intensifique. En esta ocasión, vemos cómo se han producido algunos ataques de mediano impacto contra las fuerzas de seguridad que han sido repelidas con éxito, como los ocurridos en las áreas de Koro (Mopti) y Djigoue, que terminaron con la muerte de al menos 20 combatientes de JNIM abatidos en ambas ocasiones. A pesar de ello, JNIM continúa sembrando una fuerte oposición violenta. El 16 de abril, el grupo reivindicó un ataque contra el grupo Wagner en Sophara (Mopti). Teniendo en cuenta que en esta ubicación se encuentra la base principal de las fuerzas especiales malienses asentadas en la zona, a la vista está la incapacidad en muchas ocasiones de controlar realmente estos espacios tanto por parte de las FAMa como por parte de sus aliados. A la creciente capacidad ofensiva de JNIM se le deben añadir las constantes denuncias al ejército y a Wagner por supuestos ataques contra civiles en Mopti y Ségou, lo cual avanza un panorama de seguridad y protección de las comunidades en grave deterioro y una fuente importante de descontento popular.

Finalmente, uno de los acontecimientos más relevantes en el panorama maliense fue el anuncio por parte del ejército de la muerte del comandante de alto rango de EIS, Abu Houzeifa, alias “Higgo”, en la localidad de Indelimane (Gao). Abatido en una operación militar, Houzeifa era uno de los principales activos de la organización por su experiencia en combate así como por su papel como comandante de campo de una de las unidades de Ménaka hasta su muerte a manos de las FAMa.

 

 

En el caso de Níger, el aumento en el número de ataques (11) contrasta con su vecina Nigeria (7) hasta superarla en volumen de acciones terroristas, un hecho que no se producía desde agosto de 2023. En términos de víctimas, el país ve aumentar el número de fallecidos por tercer mes consecutivo, tanto de civiles como de fuerzas de seguridad, especialmente a manos de las dos ramas de Estado Islámico tanto en el Sahel (EIS) como en África Occidental (ISWAP). Las dos regiones golpeadas por la actividad yihadista -Diffa y Tillaberi- han sido testigos de ataques en su mayoría de bajo impacto, salvo en una ocasión: el asalto de EIS a la localidad de Diblo (Tera), que se saldó con la muerte de al menos 13 civiles y otros tantos heridos (caso de estudio #49).

 

Lago Chad

Como mencionado anteriormente, Nigeria mejora sustancialmente sus cifras de ataques terroristas hasta situarse por debajo de su vecindario regional en el área de lago Chad. Las siete acciones registradas responden a unos niveles de violencia de los que no se tenía registro desde principios de 2023.

En esta ocasión, la confrontación entre los combatientes de ISWAP/Boko Haram y las fuerzas de seguridad nigerianas ha llegado hasta tal punto que las operaciones terrestres y aéreas contra militantes de ambas organizaciones alrededor del lago Chad y el bosque de Sambisa se han saldado con victorias importantes para el ejecutivo. Una de ellas tuvo lugar a mediados de abril, cuando una operación del ejército neutralizó a más de 30 miembros y comandantes de ISWAP y consiguió destruir vehículos y armamento en la localidad de Kolleram.

Los choques entre grupos rivales también han marcado el análisis de este mes. Uno de ellos, ocurrido cerca de Malam Fatori (Abadan, Borno), causó decenas de bajas tanto en las filas de ISWAP como de Boko Haram. Posteriormente a este enfrentamiento, se producirían varios intentos de subvertir las capacidades del contrario a lo largo de todo el mes. El 24 de abril, elementos de ISWAP se enfrentaron a los de Boko Haram en el eje de Kukawa (Borno), reforzando la zona mediante el despliegue de combatientes procedentes de diferentes localidades de alrededor para evitar que sus rivales recapturaran la zona. La batalla en el área de Kukawa se alargó durante tres días, dejando un balance de 85 víctimas mortales en conjunto. En la última jornada, Boko Haram consiguió eliminar a dos comandantes de ISWAP y a decenas de sus militantes, mientras que ISWAP capturó a 24 elementos de Boko Haram y confiscó un amplio arsenal de armas.

Al contrario que Nigeria, Camerún ve empeorar significativamente sus dinámicas de violencia. Multiplica su registro de ataques (20) en comparación con el mes anterior (10), todos ellos de bajo impacto ocurridos especialmente en las divisiones de Mayo-Sava y Logone-et-Chari, ambas en la región de Extremo-Norte. Lo mismo ocurre con el volumen de víctimas, pasando de 16 fallecidos a 32 en esta ocasión. Los datos de abril son los peores en términos comparativos si observamos su trayectoria a lo largo de todo 2024, marcando una tendencia de violencia terrorista continuada similar a la de su vecindario inmediato.

Si hay un incidente que destaca sobre el resto en el escenario camerunés de abril es precisamente el choque a gran escala entre elementos de ISWAP y Boko Haram al norte de Darak (Logone-et-Chari). En total, se estima un balance de un centenar de víctimas mortales y varias decenas de heridos, siendo uno de los choques más sangrientos entre ambos de los que se tiene registro.

Boko Haram pierde fuerza en esta ocasión. El 6 de abril, intentaron asaltar la ciudad de Ngourkouma, (Logone-et-Chari), pero tuvieron que enfrentarse a la población local, que les terminó confiscando las armas. A pesar de este acto de valentía local, la amenaza del grupo sobre los hijos de los aldeanos provocó que los vecinos huyeran del pueblo por temor a represalias. En la segunda quincena de abril, la facción de Bakura trató de saquear aldeas en búsqueda de recursos en la periferia de las ciudades de Magdeme, Mora, Kolofata y Zigue, cercanas a la frontera con Nigeria. La organización necesita reactivar su capacidad de fuerza perdida en mitad de tantas confrontaciones con su adversario regional. Mientras tanto, las fuerzas de seguridad de Camerún consiguen cosechar sus éxitos contra el grupo, liberando el 25 de abril a unas veinte mujeres secuestradas por Boko Haram cerca de Amchide dos días antes.

 

 

Magreb

No hay constancia de ningún ataque terrorista registrado en el Magreb.

 

Perspectiva regional

El panorama sociopolítico en el Sahel Occidental y la zona de lago Chad se reconfigura rápidamente. Tras la ruptura de los acuerdos militares con Washington el pasado mes de marzo, grupos de la sociedad civil en Níger se organizaron en una protesta el 13 de abril en la capital, Niamey, para apoyar al gobierno y exigir la salida inmediata del personal militar estadounidense con presencia en el país. Las jornadas de protesta congregaron a miles de personas en la capital, mientras que otros cientos marcharon en los días posteriores a la ciudad de Agadez, donde se encuentra la base estadounidense, antes de la llegada el 25 de abril de una delegación de Washington para coordinar la retirada. Finalmente se confirmó la salida de las tropas estadounidenses, una decisión apoyada por la voluntad popular de países que, como Níger, Burkina Faso o Mali, buscan al actor que mejor securitice el poder sin pedir una contrapartida de reformas constitucionales o de transparencia democrática.

Siguiendo el caso de Níger, Chad ha optado por un movimiento similar confirmado a través de una carta del Jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea. Estados Unidos se ha visto obligado a retirar de manera temporal un pequeño número de sus fuerzas de operaciones especiales en el país, y vista la situación política, su futuro despliegue permanece incierto.

La crisis socioeconómica que experimenta Chad también ha desatado disturbios civiles. El aumento de los precios del combustible o la escasez de la electricidad han sido factores que han movilizado las protestas tanto de sectores laborales profundamente afectados por la actual realidad como de estudiantes. Esta estela de protestas ha sido secundada en otros países vecinos, como Guinea. En la región de Kankan, en la parte centro-este del país, la población se ha manifestado por una falta de suministros acuciante, especialmente de electricidad y agua.

En términos de responsabilidad política, Burkina Faso no está pasando por uno de los mejores momentos de popularidad. En abril se publicó un demoledor informe de Human Rights Watch en el cual se denunciaba la muerte de 223 civiles a manos del ejército burkinés en la norteña provincia de Yatenga a finales de febrero, lo cual propició que el gobierno suspendiera a varios medios de comunicación internacionales, incluidos la BBC y Voice of America, por su cobertura del informe. Estados Unidos y el Reino Unido no tardaron en reaccionar con una declaración conjunta a finales de mes pidiendo una investigación sobre estas acusaciones y exigir explicaciones por las suspensiones a los medios. Burkina Faso tampoco está manteniendo unas relaciones estrechas con su vecindario no-AES. Con el incidente entre éste y Costa de Marfil del mes pasado todavía latente, el Ministro de Defensa viajó el 19 de abril a la ciudad fronteriza de Burkina Faso, Niangoloko, para discutir las tensiones con su homólogo Kassoum Coulibaly.

La reconfiguración de las relaciones y alianzas está siendo la tónica de las numerosas pugnas por el poder y el reequilibrio de fuerzas geopolítico. En Níger, la llegada de unos 100 instructores militares y personal del ministerio de Defensa de Rusia confirmó la nueva alianza entre ambos países, apoyando a Níger con misiones de entrenamiento en el uso de nuevos equipos, incluidos sistemas antiaéreos. La presencia de África Corps, antes Grupo Wagner, ya ha sido ampliamente difundida en redes sociales.

China también irrumpe con fuerza estrechando lazos con los países del Sahel. El 12 de abril se anunció un préstamo de 400 millones de dólares de la Corporación Nacional de Petróleo de China (CNPC) como anticipo sobre futuras ventas de petróleo y, cuatro días después, el ministro de Petróleo de Níger llegó a un acuerdo con el líder de la junta maliense para suministrar gas a este último, motivado en parte por la crisis energética y económica que asola a ambas naciones y donde la empresa estatal china CNPC tendrá derecho preferente de explotación. Todos estos giros nos adelantan una nueva visión de la realidad regional alejada del statu quo mantenido hasta la fecha: ahora, los cambios de alianzas y la reconfiguración política buscan únicamente asegurar el poder, sea cual sea su precio.

Mali también tiene clara esta postura. Así lo demostraron las autoridades el pasado 10 de abril suspendiendo todas las actividades de partidos políticos y de asociaciones hasta nueva orden, algo que no parece que vaya a cambiar a pesar del recurso ante el Tribunal Supremo interpuesto por múltiples partidos y grupos de la sociedad civil. De nada sirve ahora intentar boicotear este decreto o el diálogo inter-maliense que ha tenido lugar para fomentar la restauración del orden social en el país. De hecho, estas conversaciones, iniciando su fase uno a mitad de abril, concluyeron con el apoyo a una extensión del mandato militar de Goïta “por muchos años más”, en un ejercicio que algunos consideran como una herramienta más del ejecutivo actual para perpetuarse en el poder.

Quienes estuvieron ausentes en estas discusiones fueron precisamente los grupos armados tanto de carácter yihadista como los grupos separatistas del Marco Estratégico Permanente para la Paz, la Seguridad y el Desarrollo (CSP-PSD), ahora convertido en el Marco Estratégico para la Defensa del Pueblo de Azawad (CSP-DPA) y encabezado por el líder del MNLA, Bilal Ag Acherif. El CSP-DPA y otros actores políticos clave han sido excluidos de participar en el diálogo, ampliando la brecha de reconciliación que tiempo atrás les permitió sentarse a negociar bajo los Acuerdos de Argel de 2015.