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Casos de estudio Magreb y Sahel marzo 2024

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Serio descenso de la violencia yihadista en el mes de marzo. Así lo trasladan los datos registrados durante este periodo, bajando por primera vez de la centena de ataques. Esta disminución no sucedía desde finales de 2022, lo cual rinde buena cuenta de la trayectoria que experimentan varios de los países de la región en sus dinámicas de seguridad. JNIM capitaliza nuevamente las acciones terroristas en África Occidental, aglutinando casi dos tercios del total de los casos examinados en este análisis.

 

Las claves del mes:

  • Los índices de violencia se reducen considerablemente en marzo, tanto en número de ataques como en volumen de víctimas, concentrándose la mayoría de ellos en la región del Sahel Occidental a manos de JNIM
  • En Tawori (Burkina Faso) tiene lugar el acto más letal del periodo de análisis (73 víctimas), uno de los peores ataques en lo que llevamos de 2024
  • Nigeria mejora considerablemente sus dinámicas de actividad terrorista, bajando hasta nueve la cifra de acciones terroristas con una o más víctimas

 

Análisis de las regiones de estudio

A continuación, se ofrece un análisis de la actividad de carácter yihadista en cada una de las zonas de estudio a lo largo del mes de marzo de 2024.

 

Sahel Occidental

Mejoría sustancial de las dinámicas de violencia en África Occidental durante el mes de marzo. En esta ocasión se han registrado un total de 95 ataques terroristas que han causado uno o más fallecidos entre civiles, fuerzas de seguridad y milicias de autodefensa, aunque estos datos deben verse desde una perspectiva más amplia, ya que hablaríamos de más de 300 incidentes si se tienen en cuenta aquellos que afortunadamente no se han saldado con ninguna víctima mortal.

En esta ocasión, Mali concentra el mayor número de ataques (37), si bien el volumen de víctimas registrado es mayor en el caso de Burkina Faso (193). Aun así, ambos países demuestran una clara mejoría si se atienden estos datos en términos cuantitativos, ya que tanto el primero como el segundo cuentan con unas cifras menores que en el análisis inmediatamente anterior a este (42 ataques en Mali y 385 víctimas en territorio burkinés).

En el caso de Burkina Faso, los 26 ataques registrados apuntan a una mayoría incuestionable de la autoría de JNIM, siendo responsable de al menos 21 de ellos. La acción de mayor impacto tuvo lugar el último día del mes de marzo, cuando cerca de 350 combatientes de JNIM atacaron a soldados y milicias de autodefensa (VDP) en la localidad de Tawori (Tapoa), en la parte oriental del país (caso de estudio #93). Este ataque se ha saldado por el momento con la muerte de 16 soldados, 25 milicianos y 32 civiles, constituyendo el acto más letal en número de víctimas de todo marzo y uno de las más letales en lo que llevamos de año, tan solo por detrás de otra acción de la misma autoría en el mes de febrero. Apenas un par de días antes, JNIM también fue el autor de otro ataque de gran letalidad contra civiles que se disponían a recoger madera cerca de la presa de Djibo, dejando un balance de 20 víctimas mortales y varias mujeres desaparecidas (caso de estudio #93). El asedio contra civiles ha sido continuado por parte de JNIM, terminando con la vida de otras 27 personas en Tessoaguen (caso de estudio #27) y una veintena en Bane (caso de estudio #30) el 8 y 10 de marzo respectivamente.

En Mali, los 37 ataques registrados se han concentrado también en gran medida a manos de JNIM, dividiéndose prácticamente entre acciones contra objetivos civiles (18) y milicianos pertenecientes a grupos de autodefensa (14). En Gao, JNIM ha visto caer a su comandante de la región de Intilit, capturado por las fuerzas de seguridad y luego ejecutado en un mensaje con contenido gráfico que se ha difundido ampliamente en redes.

Por su parte, EI-Sahel ha protagonizado algunas acciones de alto calibre como la que tuvo lugar en la base militar de las FAMa en Labbezanga (Ansongo, Gao), a escasos kilómetros de la frontera con Níger. Militantes del grupo atacaron el puesto y obligaron a las fuerzas de seguridad a contener el ataque, aunque contaron con el apoyo aéreo nigerino, lo que les permitió acabar con la vida de al menos cuatro combatientes de Estado Islámico.

 

 

Uno de los elementos cuantitativos más relevante en este análisis es el continuo choque entre estos dos grupos, que en esta ocasión ha contado con la baja de un importante número de combatientes de JNIM y uno de sus líderes: Amadou Moussa, alias ‘Ilyassou’, abatido durante un enfrentamiento en el área de Doreye (Gao).

A pesar de esta dinámica de pérdida de combatientes y líderes clave, elementos de la rama de JNIM Katiba Macina consiguieron avanzar hasta el puesto de control de Dioba (Koulikoro), lo cual muestra el avance de la organización de Kouffa hasta conseguir acercarse a menos de 50 kilómetros de Bámako.

En lo que concierne a las fuerzas malienses y sus auxiliares rusos, debemos hacer hincapié sobre el ataque de JNIM contra estos en Anefis, una acción que contó con el bombardeo de cohetes Grad como parte de una estrategia de ataque contra fuerzas de seguridad que ha sido reproducida tanto en Gao como en Tombuctú.

Finalmente, merece la pena mencionar el ataque de Katiba Macina a la gendarmería de Balamassala (Koulikoro) ocurrido a mediados de mes, teniendo en cuenta que esta acción se habría producido tan solo unos días después del ataque al puesto fronterizo con Guinea y que podría traducirse en un intento constante de extender su influencia hacia el flanco suroccidental de Mali, esta vez en dirección a Guinea y sus países vecinos, contando cada vez con más oportunidades y capacidades para materializar esta estrategia.

En el caso de Níger, las figuras muestran una mejoría significativa en número de ataques (de 12 a 7), aunque no tanto en volumen de víctimas mortales (se ha pasado de 25 a 37 víctimas registradas). Uno de los acontecimientos que ilustra esta subida en los índices de letalidad se explica en el ataque de EI-Sahel contra una patrulla militar en Bankilare (Tillaberi), que se saldó con la muerte de 23 soldados y otros 17 militares heridos, según fuentes oficiales.

 

Lago Chad

Nigeria es uno de los países que ha conseguido mejorado sustancialmente sus dinámicas de actividad terrorista. En esta ocasión, debemos lamentar nueve ataques que hayan causado una o más víctimas mortales, la mitad que en el análisis anterior y una mejora que también deja verse en el volumen de víctimas: 16 asesinados, casi la mitad también que en la ocasión anterior (31).

Uno de los acontecimientos que se destaca en el caso nigeriano, tal y como marca la tendencia a lo largo del último año, es el continuo enfrentamiento entre combatientes de ISWAP y Boko Haram. Uno de ellos tuvo lugar el 11 de marzo en Habujan Ruwa (Kukawa, Borno), cuando alrededor de 70 elementos de ISWAP eliminaron a nueve combatientes de Boko Haram en una fuerte lucha por la supremacía territorial a orillas del Lago Chad. Justo al día siguiente, ISWAP volvió a atacar a su rival, rodeándolo en unas rutas previamente bloqueadas hasta llegar a la aldea de Tumbum Ali, también en la localidad de Kukawa (Borno). Allí, terminaron con la vida de al menos 26 miembros de Boko Haram en tan solo dos días, secuestrando también a 11 de ellos.

En el caso de Camerún, cabe destacar la buena cosecha antiterrorista desplegada en esta ocasión. Esto, si bien no ha servido para reducir sus niveles de ataque (10, uno más que en el análisis anterior), sí ha funcionado para reducir el volumen de víctimas, pasando de 20 a 16.

Finalmente, merece la pena destacar el atentado materializado en Chad ocurrido a finales de mes (caso de estudio #68). A primera hora de la mañana, una posición de las fuerzas de seguridad en la isla de Tchoukou Telia (a escasos 30 km de la triple frontera con Níger y Nigeria) fue atacada por elementos de Boko Haram. Se llegaron a contabilizar hasta siete soldados muertos tanto por el intercambio de disparos con los combatientes como por la explosión de un IED mientras perseguían a los insurgentes. No se contabilizaba una cifra tan elevada de fallecidos a consecuencia de un ataque desde 2022, lo cual rinde buena cuenta de la eficacia de las medidas de seguridad desplegadas por todo el país en términos generales.

 

 

Magreb

En esta ocasión no hay constancia de ningún ataque terrorista registrado en la zona del Magreb.

 

Perspectiva regional

En las complicadas dinámicas de seguridad y geopolítica del Sahel, Níger consigue emerger como un escenario de análisis por la reconfiguración de sus alianzas y socios preferentes. La sustitución de los drones franceses por los turcos TB2 Bayraktar en el arsenal de sus fuerzas armadas indica un cambio estratégico significativo, a pesar de las preocupaciones sobre el historial de incidentes con víctimas civiles. En todo caso, la visita del primer ministro Zeine a Rusia y Turquía condicionará los futuros acuerdos de seguridad y sus posibles adquisiciones militares.

Mientras unos se acercan a la órbita nigerina otros pueden llegar a ser reducidos a la inexistencia: así lo evidencian los desacuerdos de Níger con sus antiguos socios de seguridad. El reciente cupo de acusaciones de este contra Estados Unidos y la posterior revocación de la asociación militar bilateral reflejan una creciente preocupación por la reorganización de los intereses de Níger que, a pesar de su posible relación con cuestiones de soberanía, realmente responden a un cambio trascendental a la hora de seleccionar los socios internacionales de aquí en adelante. Por ahora, permanece en el aire el porvenir de los más de 1.000 efectivos militares estadounidenses asentados en la base militar de Agadez.

En un contexto regional más amplio, las tensiones entre las fuerzas armadas de Costa de Marfil y Burkina Faso evidencian las complejidades de la seguridad fronteriza y la falta de una coordinación efectiva entre países vecinos. Incidentes recientes, como el enfrentamiento en Dantou, muestran una hostilidad cristalina entre ambos y una alerta máxima sobre futuros incidentes que puedan desembocar en violencia entre fuerzas de seguridad, revelando una vez más cómo la política aislacionista de Burkina Faso, Mali y Níger ha traído como consecuencia la ausencia total de colaboración con cualquier otra nación en su vecindario inmediato.

Por su parte, el papel de Mali en la lucha contra el terrorismo se ve afectado por sanciones financieras impuestas a líderes de JNIM e individuos antiguos firmantes de los Acuerdos de Argel. Estas medidas buscan debilitar las capacidades financieras de todos estos, aunque su impacto a largo plazo todavía está por determinar. Lo que sí evidencia es una crisis total entre los principales líderes de los movimientos del CSP y el gobierno en Bámako, tensionando todavía más la situación en Azawad y la posible contraofensiva por parte de los grupos rebeldes. A esta crisis entre actores del conflicto se le deben añadir las oleadas de protestas sociales en Ménaka contra el coste de la vida y la inseguridad, un factor determinante para posibles reanudaciones de estallido social en ciertos focos de conflicto en Mali.

En Chad, la visita del presidente Déby a Rusia avisa de un fuerte interés en fortalecer estos lazos bilaterales. A pesar del intento de reenganche francés, mostrando la voluntad de mantener tropas francesas en el país, Chad bascula entre su cartera de posibles socios internacionales. Por otro lado, la muerte de Yaya Dillo Djerou, un importante líder de la oposición, en un asalto del ejército, ha planteado serias preocupaciones sobre la transparencia política de cara a las próximas elecciones en el país previstas para el mes de mayo. Las acusaciones de que fue asesinado por la guardia presidencial sugieren una tensión política que en todo caso no parece que afectará a la imagen política del presidente de cara a refinar su amplia posibilidad de marcos cooperativos en la esfera internacional.

Finalmente, en el ámbito económico, la apertura de fronteras entre Níger y Nigeria tras la suspensión de sanciones de la CEDEAO ofrece oportunidades para la cooperación regional y el comercio transfronterizo. Aun así, se mantiene el cierre de la frontera con Benín. También se discute la posible salida de Mali, Níger y Burkina Faso del CFA, la divisa común junto a otros países, un giro hacia una mayor autonomía económica que podría incluso contar con el respaldo de Senegal teniendo en cuenta la retórica panafricanista en la política monetaria del nuevo presidente elegido democráticamente en las urnas.