El fenómeno del terrorismo yihadista en Canarias

A principios de octubre, la Guardia Civil en colaboración con la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias desarticuló una red de individuos que se dedicaban a la labor de captación, adoctrinamiento y radicalización en prisiones. La operación denominada Escribano tuvo lugar en diecisiete instalaciones penitenciarias y afectó a veinticinco reclusos. Entre ellos, había uno que cumplía condena en la prisión de “Las Palmas II” en Juan Grande, Gran Canaria. Sin embargo, el acusado no estaba en la cárcel por actividades delictivas relacionadas con el terrorismo yihadista, este hecho viene a confirmar que además del entorno online, el offline sigue siendo propicio para la radicalización, donde destacan los domicilios privados, locutorios, mezquitas o las propias prisiones. Fuentes de la investigación apuntan como líder de este grupo a un individuo con una trayectoria yihadista en nuestro país destacable, puesto que Abderraman Tahiri, alias Mohamed Achraf, cumplía condena desde 2004 cuando fue detenido durante la Operación Nova por haber planeado atentados contra objetivos simbólicos de Madrid.

Desde la primera operación policial contra el terrorismo yihadista en Canarias en el año 2004 hasta la última, con la que da inicio este artículo, el total de las mismas asciende a diez, con un saldo de quince individuos detenidos en relación con actividades terroristas. Canarias, al igual que el resto del territorio español, se encuentra en un nivel cuatro sobre cinco de alerta antiterrorista; eso supone un riesgo alto de sufrir atentado. Este nivel se activó en junio de 2015 y ha permanecido invariable hasta la fecha. Desde el punto de vista policial, en la lucha contra el fenómeno se pueden observar diferentes etapas, puesto que el grueso de las operaciones se dio entre julio de 2015 y octubre de 2018 -ocho de diez- y tan solo dos se llevaron a cabo en fechas anteriores.

Yihadismo Canarias

La primera de todas se produjo en diciembre de 2004 en Lanzarote. Un grupo formado por cuatro miembros del Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM) creyó que esta isla sería una buena base logística desde la que podrían viajar a Holanda y Bélgica para luego retornar sin llamar la atención, puesto que la presión policial se concentraba en estos dos países y en Francia. Los cuatro individuos de nacionalidad marroquí fueron detenidos, siendo de especial relevancia uno de ellos: Hassan El Haski. Este había tenido un papel importante en la planificación de los atentados del 11 de marzo en Madrid y fue condenado por ello a catorce años de cárcel. A punto de cumplir la condena y con su puesta en libertad próxima, Hassan El Haski ha vuelto a ser noticia al formar parte de los presos que integraban el grupo desarticulado por la Guardia Civil en la Operación Escribano.

La otra intervención anterior a 2015 tuvo lugar en Gran Canaria en 2011. En el marco de la Operación Quijote se detuvo a un individuo marroquí de 26 años por enaltecimiento del terrorismo y labores de captación de menores. La investigación partió de la denuncia de un menor en 2008 en la que afirmaba que el detenido y otro individuo -que fue detenido e ingresó en prisión en Marruecos- le intentaron radicalizar para cometer un atentado en un centro comercial del sur de Gran Canaria. Según el periodista Fernando J. Pérez, el menor relató lo siguiente a los investigadores: “Llegaron a agobiarme. Tras invitarme a rezar, me dijeron que los maricones no sirven para nada, que había que matarlos a todos, que me podían conseguir explosivos para explotarlos en el Jumbo y que, si estaba dispuesto a hacerlo, estaría bien visto a los ojos de Alá”.

Hasta 2015 no se vuelve a producir una operación policial contra el terrorismo yihadista, año en el que se inicia el pico de actividad que se prolonga hasta nuestros días; dos operaciones y dos detenidos en el año 2015, una operación y un detenido en el año 2016, dos operaciones y dos detenidos en el año 2017 y tres operaciones y cinco detenidos en lo que llevamos de 2018.

Esta elevada actividad policial contra el yihadismo de los últimos tres años coincide también con la desarrollada a nivel nacional y tiene relación con la movilización yihadista sin precedentes producida por el conflicto en Siria e Irak y la aparición de Daesh. La proclamación del califato por parte del autodenominado Estado Islámico atrajo a un mayor número de combatientes que otros escenarios anteriores con elevada presencia de yihadistas como el Afganistán de los años 80 o Irak en 2003.  A pesar de ello, también se observa alguna diferencia del nivel autonómico al nacional; a pesar de que 2018 constituya hasta el momento el año con más operaciones y detenciones en la lucha contra el yihadismo en Canarias, en el total nacional están experimentando un descenso que coincideen el tiempo con el declive territorial en Siria e Irak por parte de Daesh.

Las dos operaciones producidas en 2015 tuvieron lugar en Lanzarote y Fuerteventura. Dos mujeres de nacionalidad española y marroquí, respectivamente, fueron detenidas. La detenida en Lanzarote de 44 años fue acusada de integración en organización terrorista, así como de labores de captación de niñas y adolescentes con vista a enviarlas al territorio dominado por Daesh en Siria e Irak. Por otra parte, la detenida en Fuerteventura, de 20 años, fue acusada de integración en organización terrorista así como de labores de difusión de propaganda e ideario yihadista vinculado a Daesh, vinculación reforzada con el juramento de lealtad que realizó al líder del grupo terrorista, Abu Bakr al-Baghdadi. En 2016 solo se produce una detención de un individuo de 39 años de origen palestino. El individuo, que residía en Vecindario -Gran Canaria-, fue detenido en el aeropuerto Adolfo Suárez cuando intentaba desplazarse hacia Turquía para poder unirse a Daesh en territorio de conflicto.

En 2017 las dos operaciones se producen en Gran Canaria. En una es detenido un marroquí de 30 años por enaltecimiento del terrorismo y difusión de propaganda de carácter yihadista vinculada a al-Qaeda. En la segunda operación es detenido un marroquí de 33 años que estaba siendo seguido por las fuerzas policiales desde 2012. El individuo pasó a constituir un riesgo para la seguridad nacional puesto que afirmaba estar dispuesto a realizar un atentado de envergadura y de gran repercusión. Además posaba en fotos junto a simbología vinculada a Daesh.

En lo que ha transcurrido de 2018 además de la operación que se detalla al inicio del presente artículo, se han producido otras dos. La primera se produjo en Gran Canaria y fue detenido un individuo jordano de 31 años. Se le acusó de realizar labores de difusión de contenido yihadista, así como de proselitismo e incitación a la comisión de ataques. La segunda operación se desarrolló en Tenerife y es, hasta la fecha la que, junto con la del 2004, más individuos resultaron detenidos.

Se detuvieron a tres individuos de nacionalidad marroquí de 27, 35 y 37 años. Fueron acusados de captación, encubrimiento y financiación de actividades terroristas. Estos individuos que fueron detenidos en el pueblo tinerfeño de San Isidro, desarrollaban su actividad en torno a la mezquita -en la que ocupaban puestos de responsabilidad- y el locutorio que regentaban de la localidad, por lo que no les costó mucho esfuerzo captar y radicalizar a un cuarto miembro también marroquí de 36 años. El grupo facilitó el desplazamiento del cuarto miembro hasta Siria, en donde se unió a la rama local de al-Qaeda y estuvo combatiendo entre 2013 y 2015. Fue entonces cuando, mutilado y con secuelas físicas derivadas del combate, decidió volver a Tenerife a través de una patera para posteriormente huir hacia la Europa continental, en donde se le pierde la pista. Sigue siendo buscado por Interpol.

En cuanto a los datos globales se observa la predominancia de los hombres implicados en actividades terroristas siendo trece de los quince detenidos. Respecto a la naturaleza de la actividad terrorista destaca la de labores de propaganda y difusión de la ideología yihadista, así como otras labores relacionadas con la logística. También se observa una mayoría de individuos de nacionalidad marroquí con once detenidos, seguida de un palestino, un jordano y una española. Se desconoce la nacionalidad en un caso. El dato que más puede llamar la atención es que nueve de las diez operaciones policiales y doce de los quince detenidos se concentran en la provincia oriental de Las Palmas, distribuyéndose de la siguiente manera: dos en Lanzarote -cinco detenidos-, una en Fuerteventura -un detenido- y seis en Gran Canaria -seis detenidos-. A pesar de no existir una relación de proporcionalidad entre el número de musulmanes asentados en Canarias y los individuos que se radicalizan y desarrollan actividades de carácter yihadista en las islas, la mayor concentración espacial de población musulmana en la provincia de Las Palmas -53.342 individuos por los 18.575 de Santa Cruz- hace de Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria una zona más sensible y apetecible para agentes de radicalización.

Tal y como recojo en el artículo “Movimientos, grupos y comunidades islámicas en las Islas Canarias: contexto, descripción”, Canarias también ha sido lugar de paso o residencia de yihadistas con un peso específico muy importante para la yihad global, como es el caso de Mohamed Bahaiah, conocido como Abu Khalid al Suri. La historia de este sirio que vivió en Las Palmas de Gran Canaria entre 1994 y 1998 bien podría ser una historia digna de  una película. Mohamed Bahaiah fue considerado en todas las investigaciones policiales así como en la comisión de investigación del 11-S como el correo de Osama Bin Laden en Europa, algo que quedó patente dadas sus vinculaciones con diferentes redes y miembros de al-Qaeda a nivel global. De hecho, desempeñó un papel importante en el atentado más mortífero de la historia. Sus conexiones van desde Abu Qatada hasta el sirio nacionalizado español Mustafá Setmarian, uno de los ideólogos más importantes de la yihad contemporánea. Bahaiah estaba imputado por la Audiencia Nacional por integración y colaboración con organización terrorista, falsificación de documentos públicos, estafa, tenencia ilícita de armas, explosivos y moneda falsa, y homicidio. Su historia terminó en Aleppo en febrero de 2014 al sufrir un ataque suicida. Había sido enviado allíor el líder de al-Qaeda, Ayman al Zawahiri, como intermediario entre Daesh y lo que era el Frente Al Nusra.

Por lo tanto, Canarias no permanece ajena a una amenaza global como la del terrorismo yihadista y ha sido escenario de operaciones policiales para combatir el fenómeno. Por último, señalar la importancia del papel fundamental que deben desempeñar las comunidades musulmanas de las islas para prevenir la incursión de narrativas radicales que propaguen el discurso salafista-yihadista.

Álvaro H. de Béthencourt, investigador del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo.