La alqaedización de Daesh

Abu Bakr al-Baghdadi, líder del Estado Islámico, en la última entrevista.

Abu Bakr al-Baghdadi, líder del Daesh, en la última entrevista.

Es bien sabido que el yihadismo se presenta como un fenómeno en permanente mutación. Muestra de ello a lo largo de las últimas décadas han sido las diferentes estrategias mostradas por al Qaeda a la hora de hacer frente tanto al enemigo cercano como al enemigo lejano, el origen y desaparición de numerosos grupos o las propias vinculaciones establecidas entre unas y otras organizaciones a través de muestras de afinidad o juramentos de fidelidad realizados. Precisamente, estas lealtades ofrecidas o renovadas durante los últimos meses hacia Daesh por parte de distintas agrupaciones, así como la creación de nuevas provincias del califato yihadista en diferentes regiones, han acabado por convertirse en elementos dinamizadores que sirven como botón para conocer la forma hacia la que está evolucionando tanto el propio movimiento en su conjunto como la propia organización terrorista.

Hace dos meses reapareció el líder de Daesh, Abu Bakr al Baghdadi, tras su primera y última muestra en público en junio de 2014, cuando anunciaba oficialmente el establecimiento del califato desde el púlpito de la mezquita de Mosul. En esta segunda ocasión, al Baghdadi se mostraba de una forma completamente diferente a la anterior intervención, presentándose más bien, como un líder guerrillero que como el califa de todos los musulmanes. De hecho, existen grandes similitudes que recuerdan a los vídeos que publicaba Osama Bin Laden desde su escondite afgano en las cuevas de Tora Bora acompañado de un kalashnikov (AK-47) hace dos décadas, pudiéndose entender estos parecidos como un homenaje realizado por al Baghdadi hacia el que fue el líder de al Qaeda. No hay que olvidar que al Baghdadi, se consideraba a sí mismo como el digno heredero del legado de Bin Laden en detrimento de al Zawahiri, como refleja el intercambio de correspondencia previo a la separación definitiva de al Qaeda y lo que ha acabado siendo Daesh.

Si se focaliza la atención en el propio mensaje emanado de este vídeo que vio la luz a finales del mes de abril, se observa que una gran parte de la totalidad de los 18 minutos de extensión se centran en hacer un balance de la situación actual del grupo, recorriendo de forma pormenorizada el escenario global a través de aquellas regiones sobre las que permanecen instauradas provincias del califato en las que operan grupos que en algún momento le rindieron pleitesía. Este vídeo publicado por al-Furqan es aprovechado por al Baghdadi para reconocer el juramento de fidelidad realizado por el Estado Islámico del Gran Sahara (EIGS), una organización que, en principio, quedaría subordinada a los intereses del Estado Islámico en el África Occidental (ISWAP por sus siglas en inglés). De esta forma, gracias a esta provincia, Daesh conseguiría ampliar esta zona de influencia desde Nigeria y parte del entorno del Lago Chad hasta territorios de Mali y Burkina Faso, donde opera actualmente EIGS. Asimismo, en esta misma aparición de al Baghdadi, se proclama la instauración de otra wilayat, quedando esta instaurada en África Central, tras aprovechar la organización, la primera reivindicación de un atentado terrorista en la República Democrática del Congo para realizar este anuncio. La información que se conoce al respecto es que parte del grupo local Allied Democratic Forces (ADF) habría pasado a engrosar las filas de Daesh tras observarse durante los últimos años, distintos elementos que dan a entender que la influencia ideológica de Daesh ha sido asumida como propia por algunos de los líderes y miembros de esta organización. Tal es el caso, de la aparición de banderas de Daesh o de propaganda yihadista emitida por esta organización, que ha sido incautada por las fuerzas de seguridad locales en algunas de las operaciones realizadas sobre bases operativas de ADF, algo que explicaría en cierta medida, el elevado grado de radicalidad mostrado por las figuras más jóvenes que han ido ocupando los puestos de relevancia dentro del grupo.

Un último comentario sobre la reaparición de al Baghdadi, debe realizarse a colación del posible establecimiento de una provincia más en Turquía. Pese a que no existe evidencia alguna anterior que atestigüe su existencia, en dicho vídeo, el líder de Daesh muestra una carpeta en la que se puede leer “Wilayat Turquía”. Este hecho debe tenerse en cuenta, ya que hay que partir de la base por la cual Daesh cuida todos los aspectos propagandísticos al detalle, más si cabe en una grabación de estas características, y la aparición de esta provincia en ningún caso debe entenderse como un error o una mera casualidad.

Continuando con la serie de novedades en cuanto al surgimiento de nuevos grupos vinculados a Daesh o al establecimiento de nuevas provincias más allá de la grabación comentada, es preciso desplazarse hasta Asia Central, donde a mediados de mayo se produjeron hechos de relevancia en el sentido que nos atañe. El día 10 se producía un anuncio publicado por la agencia de noticias Amaq, en el cual se informaba sobre el establecimiento de Wilayah al Hind tras reivindicar un ataque sobre las fuerzas de seguridad. Esta provincia que abarca el territorio de la India tiene como principal epicentro de la actividad de Daesh la región de Cachemira, avispero yihadista en el que también operan otros grupos como Lashkar e Jhangvi, Tehrik e Taliban Pakistan y, sobre todo, Jaish e Mohammed. Asimismo, pasados cinco días, y aprovechando otro ataque en la provincia paquistaní de Baluchistán, Daesh proclamaba el establecimiento de Wilayat Pakistan. A partir de este momento, parece quedar bien diferenciada el área de influencia tanto de esta como de su otra provincia Wilayat Khorasan, la cual, quedará delimitada al área de Afganistán, tras reivindicar atentados durante los últimos años tanto en este país como en Pakistán.

Dentro de este contexto, tanto de reformas organizativas como de creación de nuevas provincias, debemos situar la renovación de los juramentos de fidelidad realizadas por distintas franquicias regionales de Daesh, que han sido publicados durante las últimas semanas. Todos ellos, han sido encuadrados dentro de una serie de vídeos de una misma colección que llevan bajo nombre “al-Aqibah lil Mutaqin”, que podría traducirse como “El mejor resultado es para los justos”. En los dos primeros vídeos de esta serie, se refleja la renovación de lealtad realizada desde Egipto por Wilayat Sina y por ISWAP, siendo ambos publicados a través de las agencias al Furqan y Amaq. Por su parte, el tercer capítulo de la serie, difundido de momento a través de canales vinculados a Daesh pero externos a su aparato propagandístico oficial, es obra de grupos locales filipinos, que ya en su día juraron fidelidad a Daesh. Este vídeo es distinto respecto a los anteriores, ya que la calidad de producción es considerablemente inferior y muestra a través de diferentes grabaciones, la renovación de fidelidades realizadas por Abu Sayyaf, el Maute Group, la facción de Bangsamoro Islamic Freedom Fighters (BIFF) liderada por Abu Turaife y un cuarto que podría ser Ansar Khilafah Philippines (AKP), aunque en este último caso no está confirmado.

La fecha en la que estos vídeos fueron grabados es incierta. Probablemente todos ellos fuesen realizados como respuesta a la segunda aparición de al Baghdadi, en una clara intención de seguir manifestando su lealtad al líder de Daesh, incluso, en los momentos de mayor debilidad, algo que precisamente estos grupos deben jurar cuando declaran su lealtad. No obstante, podría plantearse la situación de que estos hubiesen sido realizados hace algunos meses y Daesh haya aprovechado para hacerse eco de ellos una vez que reapareció al Baghdadi, aunque esto parece menos probable. En cualquier caso, es bastante probable que otras organizaciones tomen el mismo ejemplo y durante las próximas fechas veamos cómo esta serie de vídeos se amplíe. Por otro lado, también es cierto que esta renovación puede resultar llamativa por el hecho de que dentro del fenómeno yihadista, estas suelen darse tradicionalmente cuando se produce la muerte del líder de una organización, debiendo de ser renovado por su sucesor. Ejemplos de ellas, se dieron tras ser nombrado al Zawahiri como líder de al Qaeda o las que se han producido por parte de la propia al Qaeda, tras la llegada de un nuevo mulo como máxima autoridad talibán.

En conclusión, en los últimos meses se han producido una serie de anuncios que representan en sí mismos el mejor ejemplo a la hora de explicar la forma en la que Daesh ha intensificado su proceso de alqaedización, con el establecimiento de nuevas provincias y grupos, que en cierto modo están acaparando de forma progresiva parte de la actividad de su franquicia central. En estos momentos cerca del 50% de la actividad terrorista de Daesh es ejercida ya por estas franquicias, mientras que el resto se desarrolla dentro de lo que vendría a ser su estructura central asentada sobre el territorio sirio-iraquí. Si la segunda aparición de al Baghdadi daba como resultado una ampliación del área de influencia en parte del Sahel y el centro de África, como consecuencia de la integración de ISGS en ISWAP así como la creación de una provincia en África Central, mayo trajo noticias sobre la creación de dos nuevas wilayats, una en la región de Cachemira y otra en Pakistán, haciéndose una diferenciación clara entre esta última y Wilayat Khorasan. En esta misma línea, la renovación de los juramentos de fidelidad realizados desde distintas regiones como son África Central, el Norte de África o el Sudeste Asiático son la mayor evidencia del protagonismo que está dando Daesh a estas franquicias a escala global, siendo conscientes de que esta, es la mejor estrategia para garantizar su propia marca, prolongar el enfrentamiento respecto a al Qaeda por la hegemonía global del fenómeno yihadista y seguir haciendo valer su lema de “permanecer y expandirse”.