La sombra del yihadismo amenaza el Mundial de Fútbol 2018

Rusia se prepara para acoger en pocos días el comienzo del mundial de fútbol, evento deportivo que convertirá al país en un escaparate en el que el mundo centrará su atención del 14 de junio al 15 de julio. Según datos de la FIFA, la inversión económica realizada por Rusia para la celebración del mundial se sitúa en torno a los 9.000 millones de euros. Se han construido estadios, infraestructuras de transporte, hospitales e instalaciones hoteleras. Se estima que los telespectadores a nivel global del evento superen los 3.000 millones. En cuanto al turismo que va a generar, las previsiones cuentan con que las once sedes mundialistas reciban a más de tres millones de espectadores.

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Impacto del Mundial de Rusia 2018. Fuente: FIFA

La enorme dimensión mediática del mundial de fútbol lo convierte en un objetivo deseable para el terrorismo yihadista, confluyendo, además, en este caso, con que Rusia es uno de los principales objetivos de la narrativa y de la propaganda yihadista desde su entrada en la guerra de Siria, participación que disparó la retórica violenta del Dáesh contra objetivos rusos. A pesar del desmoronamiento territorial y de las estructuras administrativas y de índole protoestatal que sostenía el Dáesh en Siria e Irak, el grupo yihadista mantiene actividad terrorista en diferentes regiones y permanece operativo, constituyendo una amenaza que está todavía lejos de ser erradicada.

Durante los últimos meses, el Dáesh ha amenazado en numerosas ocasiones con cometer ataques durante la celebración del mundial de fútbol, llegando a publicar imágenes en canales de Telegram afines al grupo con montajes en los que Cristiano Ronaldo y Messi eran decapitados sobre el terreno de juego por terroristas del Dáesh.

A esta continúa labor propagandística y de incitación a la violencia se debe sumar el peligro potencial de aquellos individuos rusos desplazados a Siria e Irak. El informe “Beyond The Caliphate: Foreign Fighters and the Threat of Returnees” elaborado por Richard Barret y publicado por The Soufan Center en octubre de 2017, estima en 3.417 los foreign fighters rusos, de los cuales 400 habrían retornado. También habría que tener en cuenta la amenaza de aquellos combatientes yihadistas desplazados desde antiguas repúblicas soviéticas como Uzbekistán (1.500), Tayikistán (1.300), Kirguistán (500), Kazajistán (500) y Turkmenistán (400).

También preocupa de manera especial a las autoridades rusas la amenaza a las sedes con mayor proximidad geográfica al distrito federal del Cáucaso Norte. Las tres sedes más próximas a este distrito son Volgogrado, Rostov del Don y la ciudad que acogió los Juegos Olímpicos de Invierno en 2014, Sochi. El distrito federal del Cáucaso Norte lo integran Daguestán, Ingusetia, Kabardia-Balkaria, Karacháyevo-Cherkesia, Osetia del Norte-Alania, Stávropol y Chechenia; siendo especialmente significativa la presencia de yihadismo en Daguestán y Chechenia. Las autoridades rusas son conscientes de la amenaza y llevan meses redoblando esfuerzos y desarrollando una campaña para desmantelar cualquier tipo de célula y complot que pueda estar elaborándose para atacar durante el Mundial.

Otras medidas para garantizar la seguridad son desarrolladas en paralelo a las operaciones policiales contra elementos yihadistas. Según la FIFA, la campaña de voluntarios estableció un nuevo récord de solicitudes al llegar a las 177. 000, siendo seleccionados 17.000 provenientes de 112 países del mundo. Estos voluntarios debieron pasar el filtro del Ministerio del Interior ruso, puesto que todos fueron investigados para descartar cualquier tipo de relación con actividades terroristas. Además, se reforzará la seguridad en los estadios y en los controles de acceso a los mismos. También se pondrá especial atención en proteger las infraestructuras de transporte y en establecer zonas de exclusión tanto para vehículos como para drones o barcos en las inmediaciones de los estadios que acojan partidos y en los que haya aglomeraciones.

En definitiva, al igual que en la Eurocopa de Francia celebrada en 2016, la amenaza yihadista es doble, puesto que además de que un evento deportivo de este calibre siempre es un objetivo terrorista potencial, el hecho de que sea Rusia el país anfitrión hace que la posible trascendencia de un ataque sea aún mayor. Es igualmente cierto que ante semejante amenaza las autoridades han trabajado, trabajan y trabajarán para que el campeonato se desarrolle con normalidad y la fiesta del fútbol mundial transmita una imagen positiva y segura de Rusia.

*Este artículo fue publicado originalmente en El Independiente