RADAR-iTE, una aproximación al sistema alemán de evaluación de riesgos asociada a la radicalización

El atentado del pasado 11 de noviembre en la ciudad francesa de Estrasburgo ha puesto de nuevo sobre la mesa el problema de los sujetos radicalizados, su identificación y posterior tratamiento.

De acuerdo con los datos aportados por el gobierno francés en febrero de este año, 19.745 sujetos estarían incluidos dentro de los llamados ficheros “S”, de los cuales aproximadamente 12.000 lo estarían por causas relacionadas con la radicalización yihadista.

Según Laurent Nuñez, secretario de estado del ministerio del interior y exdirector de la Dirección General de Seguridad Interior, la inclusión de Chérif C.,autor del atentado de Estrasburgo, en este fichero no implicaba “que estuviese planeando atentado alguno”. De hecho, fue durante la dirección de Nuñez en la DGSI cuando Chérif fue incluido en dicho fichero al mostrar “agresividad creciente y un proselitismo religioso” al incitar a sus allegados a “practicar la religión de forma radical”.

Según la Resolución del Parlamento Europeo, de 12 de diciembre de 2018, sobre las conclusiones y recomendaciones de la Comisión Especial sobre Terrorismo, Europol estima que, en 2018, hay alrededor de 30.000 yihadistas radicalizados en la Unión Europea. Un número demasiado elevado al hacer imposible su efectiva monitorización por parte de los servicios antiterroristas.

Después del ataque al mercado navideño de Berlín por el tunecino Anis Amri en diciembre de 2016, la Policía Federal Alemana hizo publico el sistema de evaluación de riesgos asociados al radicalismo, que venía realizando junto al Departamento de Psicología forense de la Universidad de Konstanz desde principios de 2015, y que finalizó en septiembre de 2016, el sistema RADAR-iTE.

El gobierno alemán considera que, actualmente, existen en suelo alemán 770 sujetos que constituye un peligro para la seguridad de los cuales 470 presenta un riesgo alto.

El ecosistema del salafismo yihadista es considerable, solo en los últimos años, han sido ilegalizadas varias organizaciones radicales como Millatu Ibrahim, DawaFFM, Islamische Audios,Die wahre Religion y  An-Nussrah.El numero de combatientes extranjeros que han partido desde Alemania llega a los 970 sujetos según los datos publicado por la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (Bundesamt für Verfassungsschutz) el 9 de febrero de 2018.

De todos ellos, al menos 150 habrían muerto en territorios de conflicto y aproximadamente un tercio habría vuelto a Alemania. Según los datos publicados en un documento del Instituto Real Egmont de Relaciones Internacionales, solo el 10% habría vuelto tras decepcionarse y abandonar el dominio del Estamos Islámico. La mayoría de de los 970 son menores de 30 años, un 20% son mujeres y el 10% conversos. De todos ellos el 40% son ciudadanos alemanes, otro 40% son ciudadanos extranjeros y el restante 20% tiene doble nacionalidad. Dos tercios había sido investigados previamente por delitos comunes y la mayoría de ellos había sido miembro de algún movimiento salafista.

RADAR-iTE toma como base una serie de preguntas a modos de cuestionario, que es complementada por el oficial al caso, con la información anexa que sea de interés para dicha evaluación. De acuerdo con la información de este sistema, en Alemania existen varias categorías de individuos potencialmente peligrosos, cuya evaluación y posterior categorización deviene en instrumento policial

Su funcionamiento consiste en una suerte de ponderación de peligrosidad a fin de establecer prioridades en la monitorización donde se estandariza y sistematiza la evaluación de riesgos en función de la peligrosidad, a modo de “proceso sistemático de evaluación de riesgos potenciales” que supere posibles arbitrariedades subjetivas basado en parte en el Violent Extremist Risk Assessment (VERA) desarrollado en Canadá.

El cuestionario se compone en principio de una lista de 73 preguntas referentes al sujeto al que pretende evaluarse siendo las posibles repuestas “Sí”, “No”“Desconocido”. Las preguntas varían en torno a su círculo familiar, amistades, vinculación con la delincuencia, estancia en prisión, servicio militar o su historial clínico. De esta forma, se encuentran preguntas como: ¿Tiene el sujeto relaciones con personas ajenas al salafismo? ¿Ha tratado de trasladarse a zonas de combate? ¿Tiene antecedentes por conductas violentas? De acuerdo con las respuestas y su posterior ponderación, el sujeto sería clasificado en función del riego que supone, riesgo moderado, riegos notable y riesgo alto, al que respectivamente se le atribuyen los colores, amarillo, naranja y rojo.

Posteriormente, el departamento de procesamiento evalúa las opciones de acción y selecciona individualmente las medidas mas apropiadas para la monitorización del sujeto. No obstante, a fin de que las diversas opciones puedan ajustarse con mayor precisión al caso en cuestión, las características individuales del sujeto y su entorno exigirán una mayor profundización a modos de sistema de análisis de riesgos asociados a la intervención cuya denominación es RISKANT, una especie de guía de acción específicamente adaptada a los sujetos de “riesgo alto”. Debe tenerse en cuenta que la puesta en común de un sistema de evaluación favorece el trabajo de cooperación entre las distintas agencias dentro de la Republica Federal Alemana.

Parece razonable que, además de la puesta en común de las herramientas policiales en el ámbito de la evaluación de riesgos asociada a la peligrosidad de los sujetos, el siguiente paso seria la búsqueda de una mayor convergencia en la legislación en materia antiterrorista. Una búsqueda de convergencia que debiera de ser extensible al conjunto de la Unión Europea, tanto a nivel legislativo como en la puesta en común de sistema de evaluación de riesgos asociados a la radicalización. De ahí, que con la solicitud y posible creación del Centro de Excelencia para la Prevención de la Radicalización (CdE PR) como sucesora de la Red de la UE para la Sensibilización frente a la Radicalización, se abra una ventana de oportunidad. Es necesario operar sobre las bases de datos de sujetos radicalizados, tanto para primar la monitorización de aquellos sujetos con mayor riesgo percibido como en relación a los cambios en las variables y análisis de grafos.