“La Corte Penal Internacional no ha movido un dedo en el genocidio de los yazidíes”

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“Daesh mantiene secuestrados entre 3.200 y 3.500 mujeres y niños yazidíes

“El número de asesinados ronda los 5.000, pero creo que descubriremos fosas masivas y la cifra aumentará”

“La mejor manera de luchar contra el ISIS es llevar a los terroristas ante la justicia por los crímenes que han cometido”

El pueblo yazidí se considera a sí mismo incomprendido, incluso por sus vecinos del norte de Iraq. Son alrededor de un millón de personas que, en los sucesivos ataques que han sufrido en las últimas décadas, se han diseminado por Rusia, Armenia y Europa. Sus creencias ancestrales mezclan raíces del zoroastrismo con elementos del judaísmo, el cristianismo y la visión suní del islam. También la convicción de que todos los elementos del universo tienen su contrario, su luz y su oscuridad. Precisamente el oscurantismo, el hecho algunas de sus ceremonias de culto se celebraran en la clandestinidad por miedo a las persecuciones, han alimentado las acusaciones de que rendían culto al diablo. Era la excusa perfecta para que, desde agosto de 2014, los terroristas del Daesh atacaran su territorio, mataran a los hombres, violaran a las mujeres y secuestran a los niños.

Pari Ibrahim no tiene duda: “Es genocidio”, repite incansable en cada una de las conferencias en las que participa. Yazidí, su familia abandonó el Kurdistán cuando ella tenía tres años para huir de los ataques de Sadam Hussein. Estudiaba Derecho en Holanda cuando las imágenes de las masacres del Daesh contra su pueblo la empujaron a la acción: creó la Fundación Free Yezidi para atender a miles de refugiados y desplazados internos y emprendió una campaña de activismo internacional para dar a conocer los ataques contra su pueblo y recaudar fondos. En cuestión de meses, la joven ha llegado a participar en una sesión de Naciones Unidas, pero para ella no es suficiente: “Cuando el genocidio llegue a los tribunales, habremos logrado nuestro objetivo”.

Para una parte del mundo, el pueblo yazidi era un desconocido hasta que Daesh irrumpió en vuestras vidas y sus ataques dieron la vuelta al mundo. ¿Cuál es el significado de ser yazidi?

Ser yazidi implica tener una religión y una etnia. Tenemos nuestras propias costumbres, nuestras creencias religiosas y una manera propia de hablar y de vivir.

¿Por qué Daesh comenzó sus ataques contra la población yazidi?

Daesh tiene su propia visión de la religión que es, evidentemente, muy extrema. Los motivos de los ataques se pueden encontrar en la revista Dabiq [publicación editada por el aparato propagandístico de Daesh]: se agarran a una justificación religiosa para, literalmente, practicar el genocidio, la esclavitud, las violaciones y la pedofilia.

De acuerdo con los datos que manejáis, ¿cuantos yazidíes han sido asesinado a manos de Daesh? ¿Cuántas mujeres y niños han sido secuestrados?

Las estimaciones sobre mujeres y niños que aún están secuestrados se mueven en el rango de 3.200 a 3.800. Inicialmente, más de 7.000 personas fueron secuestradas. En cuanto al número de asesinados, ronda los 5.000, pero creo que con el tiempo descubriremos fosas masivas y la cifra aumentará.

"Obligaron a las mujeres secuestradas a comer cristales y hombres diferentes las violaron docenas de veces"

¿Cuántos yazidíes viven como refugiados? ¿Cómo es su día a día?

Son cientos de miles, probablemente entre 400.000 y 450.000 yazidíes han huido de Sinyar [la capital yadizidí situada en Iraq] y son ahora desplazados internos en Iraq o refugiados fuera de Iraq. Yo diría que sus vidas varían de lo tolerable a lo miserable, dependiendo de las circunstancias. Para todos, sus condiciones de vida no son el único problema: también lo es la memoria de las personas asesinadas y del modo de vida que han perdido.

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La situación de las mujeres y niñas yazidíes es especialmente dura teniendo en cuenta que Daesh persigue convertirlas en esclavas sexuales. ¿Tiene información sobre su situación? ¿Qué información al respecto han proporcionado las mujeres que han podido huir o ser rescatadas?

La tortura y la miseria que sufren las mujeres yazidíes que aún están secuestradas y las supervivientes que escaparon van más allá de la imaginación. Por un lado, sufren por la memoria de los familiares asesinados. Al mismo tiempo, son violadas y torturadas de una manera que la mayoría de nosotros no puede comprender. Las mujeres fueron obligadas a comer comida con cristales, fueron violadas docenas de veces por hombres diferentes y humilladas y degradadas constantemente. Recuerda al nazismo o al sadismo.

Su fundación considera los ataques contra los yazidíes como un genocidio. ¿La Corte Pena Internacional ha dado algún paso para investigar los ataques? ¿Qué opina sobre su actitud?

La Corte Penal Internacional tiene competencia para procesar a individuos y hasta donde yo sé la CPI no ha levantado un dedo en este caso. Argumentan que no hay jurisdicción porque muchos de los fundadores del ISIS son sirios o iraquíes, y la CPI no tiene jurisdicción sobre los sirios o los iraquíes porque esos países no son estados miembro de la CPI. Pero nosotros argumentamos al Fiscal jefe que, dado que hay 8.000 combatientes extranjeros en las filas del ISIS, pertenecientes a países que sí son miembros de la CPI, debería al menos abrir un examen preliminar. Eso no ha ocurrido y vemos a la CPI como un mecanismo fallido. Pero tenemos esperanza en que los fiscales nacionales abran causas contra sus ciudadanos que han cometido delitos con el ISIS. Muchos de ellos están de acuerdo en que esto es un genocidio: el Museo del Holocausto de Estados Unidos, el Departamento de Estado de Estados Unidos, la Unión Europea, la Cámara de los Comunes del Reino Unido e incluso la Comisión de Investigación de Naciones Unidas sobre Siria.

¿Por qué decidieron crear la Fundación? ¿Cuáles son sus principales proyectos?La Fundación hace varias cosas. En primer lugar, tenemos centros para niños y mujeres en uno de los campos para atender a algunos de los yazidíes desplazados internos. El personal de estos centros está formado por completo por yazidíes que son a su vez desplazados internos. Al mismo tiempo, llevamos a cabo acciones de activismo por todo el mundo y pedimos justicia.

¿La Fundación tiene programas especiales centrados en mujeres y niñas víctimas de violencia sexual?

Tenemos centros para mujeres, pero no solo para aquellas que han sido víctimas de violencia sexual en el conflicto, sino para todas las mujeres. El motivo es que queremos reintegrar a las supervivientes en la comunidad y que muchas mujeres son víctimas no solo por haber sufrido violencia sexual, también por haber perdido a sus familiares, sus casas y su libertad. Todas son víctimas de una u otra manera y queremos atenderlas a todas.

Si el Consejo de Seguridad decide remitir este caso al Tribunal Penal Internacional o a otro tribunal, entonces diré que hemos alcanzado un objetivo

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¿Y los niños? Daesh los ha calificado como “cachorros del califato”.

Daesh habla de los cachorros del califato, pero no se refiere solo a los niños yazidíes secuestrados, sino a otros muchos niños. Daesh es una suerte de animal rabioso o de monstruo que tiene que continuar matando y destruyendo. Pero hay que decir que muchos niños, cientos de miles, han huido, han escapado a las montañas y están a salvo. Están traumatizados, obviamente, pero también quieren cosas sencillas como un caramelo, ir al colegio o jugar al fútbol. Tratamos de facilitarles algún tipo de diversión, cuidados y nutrición, y cierta normalidad que les permita ser niños por al menos unas horas al día mientras viven en los campos de refugiados.

Vuestra fundación está alcanzando objetivos relevantes, como vuestra participación en una sesión de Naciones Unidas. ¿Cómo valora estos logros?

Creo que es bueno que tengamos fondos suficientes para abrir centros. Es importante llevar a cabo acciones dentro del activismo, pero no estoy segura de que estemos consiguiendo objetivos con ellas. Si tuviéramos causas abiertas, si hubiéramos hecho justicia contra los culpables, habríamos dado un gran paso. Estoy muy agradecida a España por invitarme a participar en la reunión del Consejo de Seguridad, pero para ser honesta, esto no significó conseguir un gran objetivo. Dije en mi discurso que el Consejo de Seguridad es en gran medida culpable y nosotros no deberíamos transmitir que sentarnos en una reunión significa conseguir algo. Si el Consejo de Seguridad decide remitir este caso al Tribunal Penal Internacional o a otro tribunal, entonces diré que hemos alcanzado un objetivo. Hasta ahora, solo llamamos a una puerta que tiene un enorme muro. Así que no creo que hayamos logrado nada todavía.