


Casos de estudio Magreb y Sahel noviembre 2025
África Occidental muestra un aumento en las dinámicas terroristas, con 136 ataques registrados durante el mes de noviembre. Aunque el número de incidentes supone un incremento respecto a octubre (99), los índices de letalidad anteriores (613) muestran un descenso relativo en esta ocasión (502), lo que indica una mayor dispersión operativa de la violencia armada. La actividad vuelve a distribuirse de forma equilibrada entre el Sahel Occidental y la cuenca del Lago Chad, con Burkina Faso (39) y Nigeria (41) como epicentros principales.
Las claves del mes:

Análisis de las regiones de estudio
A continuación, se ofrece un análisis de la actividad de carácter terrorista en cada una de las zonas de estudio a lo largo del mes de noviembre de 2025.
Sahel Occidental
En noviembre, Burkina Faso muestra un incremento en sus dinámicas de violencia en comparación con el análisis anterior. El país registra 39 acciones terroristas, posicionándose como segundo país más afectado de la región (solo por detrás de Nigeria), de las cuales se han derivado aproximadamente 100 víctimas mortales entre civiles, fuerzas de seguridad y auxiliares. La presión geográfica se ha concentrado en las áreas de Sahel, Est y Centre-Nord, con tácticas que van desde emboscadas hasta ejecuciones selectivas y destrucción de infraestructura civil.
La capacidad estatal para garantizar la seguridad en áreas rurales y carreteras vitales sigue siendo limitada, lo que ha generado zonas de control efectivo de los grupos terroristas (como en la localidad de Bani el pasado 1 de noviembre) y ha fomentado el fortalecimiento de milicias locales de autodefensa. El acceso a servicios y bienes esenciales se ha visto interrumpido por el control del yihadismo, provocando el desplazamiento de civiles a otras partes del país o al exterior, mientras que las campañas de reclutamiento a civiles y milicias persisten, tanto en Burkina Faso como en Níger, ahora a través de un nuevo canal propagandístico conocido como “Minbar al-Bayan”.
A pesar de mantener su predominio operativo en el país, JNIM ha sufrido una intensificación de los enfrentamientos con Estado Islámico en el área norte (Oudalan y Seno) por disputas territoriales y control de las explotaciones de recursos, abandonando la tregua informal entre ambos y reanudando la ofensiva en el periodo de estudio. Muestra de ello tuvo lugar el 7 de noviembre, cuando militantes de los dos grupos se confrontaron en la aldea de Dambouguel (Gorom-Gorom, Oudalan, Sahel). Al día siguiente, miembros de EI-Sahel asaltaron posiciones de JNIM en Ourfou-Belel (Gorom-Gorom, Oudalan, Sahel), abatiendo a 14 de sus militantes y capturando a otros seis. Un día más tarde, EIS reanudó la ofensiva, lanzando ataques contra posiciones de JNIM en Tigou (Dori, Seno, Sahel), lo que provocó el desalojo del grupo y causó al menos diez bajas (EIS afirma haber asesinado a 36 militantes del contrario). El 21 de noviembre, EI-Sahel difundió imágenes de la ejecución de varios miembros capturados en Tigou y ese mismo día atacó tres posiciones de JNIM en Goura (Dori, Seno, Sahel), volviendo a desalojar al grupo y causando al menos 10 bajas más.
Por su parte, Mali ha registrado 26 acciones terroristas y el mayor índice de letalidad regional fuera de Nigeria, con aproximadamente 140 fallecidos. JNIM consolida su expansión hacia el sur y suroeste del país (Tombouctou, Sikasso, Segou y Kayes), confirmando la apertura de un frente estratégico que amenaza las principales arterias logísticas del triángulo Bamako-Sikasso-Segou y las vías de abastecimiento desde el Golfo de Guinea.
A pesar de que los acontecimientos observados en noviembre indican cierta mejora en términos cualitativos, en Mali perduran las tensiones y la sensación de inseguridad. En Sikasso se han sucedido varias operaciones contraofensivas por parte de FAMa, abatiendo a una docena de terroristas implicados en ataques contra convoyes que han impactado en la capital y debilitado el ecosistema de seguridad alrededor de las minas más importantes del país, en este caso de litio. A pesar de la inestabilidad actual, varias de las minas más relevantes siguen operando y se benefician de suministros de combustible preferenciales. Sin embargo, estos objetivos económicos extranjeros también son objeto de ataques como vector de presión financiera y diplomática por parte del terrorismo. A destacar en esta ocasión el asalto del 27 de noviembre a una explotación minera china en Koniko (Koussan, Yanfolila), dejando un balance de un ciudadano chino asesinado y otros seis secuestrados (caso de estudio #128). Para prevenir una inestabilidad mayor y un gravamen de impuestos terroristas a sus explotaciones estratégicas en el norte, Africa Corps ha intensificado la protección en minas como la de Intahaka (Gao).
La presión sobre objetivos militares y simbólicos también continúa. El 7 de noviembre, militantes de JNIM atacaron un campamento del ejército maliense en Soumpi (Soumpi, Niafunke, Tombouctou), aunque la fuerza aérea maliense intervino con un dron, repeliendo el asalto y causando entre 9 y 20 bajas militantes. Aun así, JNIM reivindicó la muerte de 48 soldados y más de 100 heridos como consecuencia del ataque, incautando un vehículo militar, armas y munición (caso de estudio #33). El objetivo del ataque era tomar el control de la base militar, y se le considera el más letal acontecido en toda la región durante el periodo de estudio.
Ese mismo día, militantes de JNIM también ejecutaron públicamente a una joven activista web en Tonka (Tonka, Goundam, Tombouctou), tras secuestrarla el 6 de noviembre, anunciando la acción como advertencia contra partidarios del ejército maliense (caso de estudio #34).

Por su parte, Níger registra una estabilización en sus dinámicas de violencia (9) con respecto al análisis anterior, ocupando una posición secundaria en la comparativa regional de letalidad con aproximadamente 36 fallecidos. La competencia entre grupos (ISWAP y Boko Haram) y los asaltos a fuerzas de seguridad en las regiones fronterizas de Diffa y Tillaberi continúan como dinámicas predominantes. Con respecto a la primera, uno de los ejemplos a destacar ocurrió el 15 de noviembre, cuando ISWAP atacó una posición de Boko Haram en Kingoua (Bosso, Diffa), abatiendo a un reclutador senior cercano a Bakura. Si atendemos a la presión sobre fuerzas militares, conviene destacar el ataque más letal del mes ocurrido en el país, que tuvo lugar el 19 de noviembre contra una posición de gendarmería en Garbougna (Tillaberi), reivindicado por JNIM, que se saldó con 21 gendarmes asesinados, alrededor de 30 heridos y otros tantos desaparecidos (caso de estudio #92).
Lago Chad
Si desde septiembre la situación en Nigeria sufría una escalada de violencia, el mes de noviembre no ha sido una excepción. Por tercer mes consecutivo, el país ve incrementadas sus dinámicas de violencia, registrando 41 acciones terroristas que la sitúan en la primera posición regional, con un balance de aproximadamente 197 fallecidos. ISWAP y Boko Haram consolidan su predominio operativo en Borno y áreas limítrofes, combinando asaltos directos a posiciones militares con represalias selectivas contra civiles percibidos como colaboradores.
La primera semana de noviembre destacó por una serie de choques defensivos que se saldaron con el éxito operativo de las fuerzas nigerianas, logrando infligir bajas significativas a los grupos yihadistas y recuperar armamento pesado. Ejemplos de ello incluyen los asaltos repelidos de ISWAP en Konduga (2 de noviembre) y Bayo (4 de noviembre), y las emboscadas frustradas de Boko Haram en Pulka (5 de noviembre), Shaffa (6 de noviembre) y Benisheikh (7 de noviembre). Sin embargo, esta presión defensiva no impidió acciones de alta letalidad contra objetivos civiles, como el ataque del 9 de noviembre en Damasak (Mobbar), que dejó 45 civiles ejecutados e infraestructura incendiada (caso de estudio #43).
Como en el caso burkinés, la confrontación intergrupal es una de las características a destacar. Alrededor del 6 de noviembre, se produjeron enfrentamientos de gran intensidad entre facciones de Boko Haram -lideradas por comandantes como Hassan Buduma y Mohd Hassan- e ISWAP en varias localidades del eje insular del Lago Chad. Estos choques, motivados por el control de rutas comerciales y de contrabando habilitadas por la recesión estacional del lago, causaron entre 50 y 200 bajas en las filas de ISWAP y un número indeterminado en las filas de Boko Haram.
Por último, conviene destacar un nuevo ataque de JNIM en suelo nigeriano. El 21 de noviembre, el grupo reivindicó una acción contra el ejército nigeriano en Doruma (también conocida como Karunji), en el área de gobierno local de Baruten, en el estado de Kwara, cerca de la frontera con Benín. El grupo afirmó haber tomado el control completo del sitio militar y haber asesinado a dos militares. Incautaron nueve motocicletas y un camión (caso de studio #100).
Por su parte, Camerún mantiene un patrón de violencia de baja intensidad pero constante, con la actividad terrorista concentrada en Extreme-Nord (Mayo-Sava, Mayo-Tsanaga y Logone-et-Chari). Boko Haram domina estas acciones, principalmente a través de secuestros, saqueos selectivos y asesinatos puntuales. Aunque la letalidad es limitada, estas tácticas parecen estar consolidando el control territorial indirecto sobre comunidades vulnerables.
Otro país a destacar es Chad, que en esta ocasión registra una actividad limitada en términos de letalidad, pero con un incremento en incidentes atribuidos mayoritariamente a Boko Haram en la región del Lac (Fouli, Kaya y Mamdi). Durante noviembre predominaron secuestros de pescadores, mujeres y pastores (más de 30 casos documentados entre el 16 y el 30 de noviembre), extorsiones violentas y saqueos de ganado y embarcaciones. Se confirma también un incidente mortal (Kadoulou, 26 de noviembre), consolidando la actual estrategia del grupo en territorio chadiano -enfocada en la extracción de recursos y la intimidación- por encima de una confrontación directa.
En los países del Golfo de Guinea, la actividad terrorista continúa siendo marginal, aunque con señales de alerta. Costa de Marfil registra por primera vez en años un ataque con víctimas mortales. El pasado 4 de noviembre, JNIM reivindicó la emboscada a un puesto de voluntarios (VDP) en Djatakoro (Tehini, Bounkani, Zanzan), una zona disputada con Burkina Faso, causando dos fallecidos e incautando armamento y vehículos ligeros (caso de estudio #18). Este ataque confirma los primeros indicios operativos de expansión de JNIM hacia áreas costeras, alineado con la tendencia regional de proyección hacia el sur observada durante los últimos dos años. También confirma la primera manifestación de contagio hacia el triángulo fronterizo Costa de Marfil-Burkina Faso-Ghana.
Finalmente, Benín documenta cierta actividad de elementos de JNIM en Alibori, como amenazas colectivas y prohibiciones a la población, pero ésta parece más orientada a consolidar su músculo logístico en el Parque W mediante el suministro transfronterizo desde Níger que a perpetrar operaciones contra civiles o fuerzas de seguridad.

Norte de África
El norte de África mantiene la ausencia de ataques terroristas durante el mes de noviembre, en línea con la tendencia observada a lo largo del año.
Por su parte, Argelia mantuvo operaciones preventivas contra redes de apoyo residuales (entre finales de octubre y principios de noviembre) y sospechosos de apoyo al terrorismo desde la segunda mitad de noviembre. También expresó preocupación por el deterioro securitario en el Sahel maliense, afirmando que las condiciones en la región del Sahel-Sáhara “han excedido cualquier umbral de crisis” y que “las situaciones en otras partes del continente – particularmente la región de los Grandes Lagos y el Cuerno de África – demuestran que la ausencia de soluciones duraderas y sostenibles solo conduce a la recurrencia de las crisis en formas aún más graves y peligrosas”.
Perspectiva regional
La crisis de abastecimiento en Mali sigue siendo el principal vector de inestabilidad estructural. Los bloqueos yihadistas sobre las principales rutas de combustible generaron en el mes de noviembre interrupciones energéticas en evidente proceso de cronificación, afectando a la movilidad de bienes esenciales por todo el país. A pesar de la entrada de varios cargamentos de combustible en su territorio, especialmente con destino a la capital, la amenaza constante de ataque ha elevado los costes operativos y la percepción de vulnerabilidad estatal en Mali, además de una sensación de abandono por parte de las comunidades residentes fuera de Bámako.
En respuesta, las FAMa, apoyadas por efectivos del Africa Corps, ejecutaron una operación de gran envergadura en el sector forestal al sureste de Sikasso, zona sospechosa de albergar nodos logísticos terroristas. Los objetivos principales fueron intervenidos en una operación que combinó maniobras terrestres al amanecer con apoyo aéreo posterior, culminando en la neutralización de al menos 15 combatientes de JNIM y la captura de reservas de combustible, motocicletas y armamento. JNIM, por su parte, reivindicó la contención del avance y afirmó haber asesinado y capturado a varios soldados. Asegurar el corredor Sikasso-Zégoua (RN7) ha emergido como una prioridad crítica para la junta militar y sus socios y aliados, especialmente por su papel como arteria comercial vital desde el Golfo de Guinea.
Desde el punto de vista económico, la actividad terrorista ha conseguido mantener su estrategia de asfixia sobre los recursos críticos. Los ataques sistemáticos contra convoyes de suministro y explotaciones mineras extranjeras han permitido interrumpir flujos esenciales (tanto de combustible como de minerales estratégicos como litio y oro) para generar presión financiera sobre los gobiernos y disuadir la inversión externa. En Mali, esta táctica ha tenido efectos en cadenas de transporte, industria y de acceso a bienes básicos, particularmente en regiones periféricas. En Burkina Faso y Níger, la competencia por el control de la minería artesanal también está intensificando cada vez más los enfrentamientos violentos entre grupos armados.
Por su parte, también avanza la capacidad de los grupos armados para proyectar normas y autoridad en áreas bajo su influencia. La imposición de códigos de conducta basados en interpretaciones rigoristas de la sharía, como inspecciones en el transporte público, prohibiciones de ciertas actividades recreativas o la segregación de género, están consolidando lealtades locales frente a unas autoridades nacionales percibidas como distantes y con una capacidad de influencia cada vez menor.
Finalmente, cabe mencionar el discurso del portavoz de JNIM, Abu Hudhaifa al-Bambari (también conocido como Bena Diarra), el 18 de noviembre en lengua bambara. En líneas generales, el mensaje principal buscaba trasladar un endurecimiento de la postura del grupo ya no solo frente a la administración central sino también hacia trabajadores y civiles opuestos a su campaña contra el combustible. Diarra condicionó cualquier alivio del asedio a unas demandas que, en su opinión, todavía no han sido satisfechas, mientras que amplió los objetivos a abatir para incluir también a conductores de camiones cisterna que transporten combustible hacia el interior del país. El discurso también aprovechó para disuadir a la población de Bámako de prácticas consideradas contrarias a la sharía.