
Resumen ejecutivo
En 2025, el Sahel y África Occidental consolidaron, por sexto año consecutivo, su posición como el epicentro mundial del terrorismo yihadista. Cuatro de los cinco países más afectados por el terrorismo en el mundo se encuentran en esta región. Los datos disponibles demuestran que el terrorismo ha dejado de ser un fenómeno exclusivamente insurgente para convertirse en un actor híbrido capaz de ejercer una elevada letalidad operativa mientras aplica estrategias de gobernanza alternativa y control económico territorial.
Este informe examina, desde una perspectiva académica e interdisciplinar, la relación entre el terrorismo yihadista, el crimen organizado transnacional y la inseguridad en el Sahel y África Occidental, prestando especial atención a las implicaciones directas para España y la Unión Europea. La principal conclusión que se infiere es que el nexo entre terrorismo y economías ilícitas ha dejado de ser una relación de conveniencia táctica para convertirse en el motor principal de la reproducción y la expansión territorial de los grupos extremistas en la región, y que cualquier respuesta que no considere esa dimensión económica está condenada a reproducir sus propias limitaciones.
La simbiosis entre terrorismo y crimen organizado ha alcanzado un grado de integración estructural que trasciende lo que los análisis avanzaban hace apenas cinco años. Grupos como JNIM administran las economías ilícitas activamente, generando fuentes estables de legitimación social y construyendo economías de guerra que sostienen su capacidad de hacer frente a la presión contraterrorista en cada vez mayores áreas de la geografía africana, lo que les permite expandir su dominio hacia países fuera de su tradicional zona de influencia.
La reconfiguración geopolítica derivada de la retirada occidental y la entrada de aliados alternativos han provocado profundos cambios en los condicionantes estructurales de la inestabilidad sin aportar soluciones sostenibles, por lo que España y la Unión Europea deben reformular su estrategia regional hacia un enfoque que integre de manera coherente y cohesionada seguridad, gobernanza y desarrollo.
