Actividad yihadista en el Magreb y África Occidental, diciembre 2025

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Casos de estudio Magreb y África Occidental diciembre 2025

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África Occidental muestra una disminución en las dinámicas terroristas, con 107 ataques registrados durante el mes de diciembre. Los índices de letalidad anteriores (502) muestran un descenso relativo en esta ocasión (362), lo que indica una mayor dispersión operativa de la violencia armada y apoya la ausencia de ataques de gran letalidad (+30 víctimas) en esta ocasión. La actividad vuelve a distribuirse de forma equilibrada entre el Sahel Occidental y la cuenca del Lago Chad, con Burkina Faso (33 ataques) y Nigeria (28) como epicentros principales.

 

Las claves del mes:

  • El año 2025 finaliza con la región de África Occidental como epicentro de la violencia yihadista a escala mundial.
  • En diciembre, JNIM mantiene su estrategia de asfixia sobre recursos e infraestructuras críticas en el Sahel Occidental.
  • El terrorismo activo en el área de lago Chad aumenta su presión contra los civiles a través de ejecuciones selectivas, extorsión y secuestros.

 

 

Análisis de las regiones de estudio

A continuación, se ofrece un análisis de la actividad de carácter terrorista en cada una de las zonas de estudio a lo largo del mes de diciembre de 2025.

 

Sahel Occidental

En diciembre, Burkina Faso muestra una continuidad en sus dinámicas de violencia en comparación con el análisis anterior, aunque con una ligera reducción en el volumen de incidentes. El país registra 25 acciones terroristas, posicionándose como uno de los más afectados de la región junto a Nigeria y Mali, de las cuales se han derivado aproximadamente 63 víctimas mortales entre civiles, fuerzas de seguridad y auxiliares. La presión geográfica se ha concentrado en las áreas de Nord, Est, Boucle du Mouhoun, Centre-Nord, Sahel y Cascades.

JNIM mantiene su predominio operativo en el país, buscando debilitar a milicias locales de autodefensa (VDP) y realizando ataques a modo de represalia contra comunidades percibidas como colaboradoras con el Estado. En el primer caso, muestra de esta presión tuvo lugar el 3 de diciembre, cuando JNIM atacó y tomó control de un puesto de VDP en Dougouri-Ouidi (Ouindigui, Loroum, Nord), asesinando a tres de ellos y capturando armamento y otros equipos (caso de estudio #9). Un par de días más tarde, JNIM acabó con la vida de al menos otro miliciano y destruyó posiciones en Kawara (Tougan, Sourou, Boucle du Mouhoun) y, en la segunda mitad del mes, hizo lo propio en Kolgonsom (Boulsa, Namentenga, Centre-Nord), asesinando a tres miembros de los VDP e incautando armas y vehículos (caso de estudio #16 y #76 respectivamente).  La letalidad contra civiles también es una de las características principales del mes, con un patrón de ataques selectivos y uso de IED’s con casos como el del 8 de diciembre en Zecknaben (Diabo, Gourma, Est), donde un IED mató a una mujer que recolectaba leña (caso de estudio #32), o el del 21 de diciembre en Boulmiougou-Mossi (Dargo, Namentenga, Centre-Nord), que causó la muerte de otras tres mujeres (caso de estudio #75).

En el periodo de análisis, no se ha registrado una continuación de los enfrentamientos entre JNIM y Estado Islámico, a diferencia de meses previos donde sí se produjo una intensificación de las disputas territoriales.

Si observamos los atentados más letales del mes, vemos cómo la escalada se produce durante la segunda mitad de diciembre. El 24 de diciembre, un puesto de VDP fue asaltado en Folonzo (Niangoloko, Comoe, Cascades), dejando al menos 15 fallecidos (incluyendo 5 civiles) y la incautación de armamento ligero, motocicletas y equipos. El asalto fue reivindicado por JNIM, acompañado de una toma de control del puesto, que dejó, además del elevado volumen de fallecidos, otros seis heridos entre las filas de las milicias (caso de estudio #82). El segundo incidente más letal tuvo lugar el 14 de diciembre en Boukouma (Arbinda, Soum, Sahel), donde un IED explotó al paso de un convoy de gendarmes y fuerzas VDP entre Gorgadji y Arbinda, dejando un balance de 13 fallecidos (caso de estudio #55).

Por su parte, Mali ha registrado 25 acciones terroristas durante diciembre y ha mantenido unos índices de letalidad similares al análisis anterior. Como en el caso burkinés, JNIM consolida su predominio operativo en Mali, con 20 ataques perpetrados (si se cuentan únicamente aquellos resultantes en una o más víctimas mortales) que proyectan su expansión hacia el sur y suroeste (Sikasso, Kayes, Mopti y Koulikoro). Mientras, Estado Islámico en el Sahel mantiene su presión en el noreste (Ménaka y Gao) con cinco acciones letales atribuidas, que han incluido ataques contra fuerzas de seguridad, ejecuciones étnicas y choques entre grupos rivales.

A pesar de las operaciones contraofensivas por parte de las FAMa y Africa Corps, la inseguridad no ha dejado de aumentar con ataques que han interrumpido suministros más allá del bloqueo al combustible iniciado por JNIM el pasado mes de septiembre. En diciembre, JNIM ha intensificado su campaña contra objetivos comerciales e intereses económicos extranjeros, como dejó constancia el asalto del 26 de diciembre a la mina aurífera de Kalana (Yanfolila, Sikasso), cerca de la frontera con Guinea. Decenas de militantes de la katiba Macina irrumpieron en la mina y secuestraron a dos ciudadanos chinos, ocupando temporalmente tres puestos de control de las FAMa.

La letalidad de los ataques de JNIM se concentró en la segunda mitad del mes, con el choque del 28 de diciembre en Petaka (Douentza, Mopti) contra miembros de la milicia Dan Na Ambassagou, en el que JNIM acabó con la vida de 26 de ellos (caso de estudio #100), y con el ataque – el mismo día – a un convoy en Ouelessebougou (Kati, Koulikoro), que dejó 18 muertes (7 soldados y 11 civiles). La violencia contra civiles cristianos también ha caracterizado el análisis del mes, con el ataque en Bamako el 26 de diciembre en el que JNIM asesinó a seis personas en una casa de sacerdotes cristianos y saqueó un vehículo humanitario (caso de estudio #94).

 

 

Níger registra un ligero incremento en sus dinámicas de violencia (10) con respecto al análisis anterior, ocupando una posición secundaria en la comparativa regional de letalidad con aproximadamente 37 fallecidos. Estado Islámico-Sahel consolida su predominio con ocho acciones atribuidas, concentradas en Tillabéri y Dosso, mientras que JNIM e ISWAP mantienen presencias puntuales en Tillabéri y Diffa respectivamente. Los ataques contra civiles y los asaltos a las fuerzas de seguridad en regiones fronterizas continúan como las dinámicas dominantes, además del foco en infraestructuras críticas, exacerbando la vulnerabilidad tanto en el oeste como en el sureste.

La presión sobre fuerzas militares por parte del terrorismo escaló en diciembre a partir de la segunda mitad del mes: el 17 de diciembre en Téra (Tillaberi), EIS atacó y acabó con la vida de 10 soldados en un enfrentamiento directo (caso de estudio #66), mientras que en Dioundiou (Dosso), una emboscada contra una patrulla mixta cerca del oleoducto Níger-Benín, también de EIS y ocurrido el mismo día, dejó como balance cuatro policías y cinco soldados muertos (caso de estudio #67). Esta estrategia de desgaste contra el Estado se alinea con tácticas observadas en meses previos.

La violencia contra civiles se ha producido en el periodo de estudio a través de una serie de tácticas entre las que se incluyen ejecuciones selectivas, como las del 4 de diciembre en Maitallakiya (Abala, Tillaberi), donde EIS asesinó a los hijos de jefes locales, o el asesinato de dos directores escolares el 5 de diciembre en Dan Kassari, Dosso (casos de estudio #11 y #14 respectivamente). Hacia finales del mes, EIS también intensificó sus ataques contra minorías, con el asalto nocturno del 24 de diciembre a una iglesia en Mailo (cerca de Dan Kassari, Dosso), que acabó con la vida de dos civiles (caso de estudio #83).

 

Lago Chad

Se observa un alivio considerable en las dinámicas de violencia en Nigeria durante el mes de diciembre, con 28 acciones terroristas frente a las 41 registradas en el mes de noviembre, aunque mantiene el primer puesto subregional en términos de letalidad con aproximadamente 77 fallecidos. Boko Haram e ISWAP consolidan su poder operativo en Borno, Adamawa y Yobe, combinando asaltos a posiciones militares, ejecuciones selectivas de civiles y secuestros masivos. Estado Islámico – Sahel, a través del grupo Lakurawa, consolida su presencia al noroeste con presiones étnicas y disputas internas en Kebbi. La confrontación entre grupos continúa siendo un rasgo distintivo en el análisis de este mes, aunque se ha reducido con respecto a noviembre a medida que el control de las rutas comerciales y de recursos en el lago Chad se vuelve imprescindible para la demostración de fuerza del terrorismo regional.

La primera mitad del mes destaca por una capacidad de resistencia considerable de las fuerzas de seguridad de Nigeria, aunque no ha impedido acciones de alta letalidad contra civiles. A destacar el atentado suicida del 23 de diciembre en una mezquita de Gamboru (Borno), que causó cuatro muertos y 35 heridos al ocurrir en un momento donde el complejo se encontraba lleno de fieles practicando la cuarta oración diaria (caso de estudio #80). Hacia finales del mes, la violencia se intensificó en Adamawa con ataques coordinados el 29 de diciembre en Zah, Kinging y Mubang (Hong), donde Boko Haram asesinó a ocho residentes, incendiando hogares y provocando desplazamientos masivos (casos de estudio #103, #104 y #105 respectivamente). Otros ataques de menor relevancia incluyen el asalto de ISWAP del 26 de diciembre en Madagali (Adamawa), con cuatro civiles asesinados y cinco secuestrados, y el IED de Boko Haram del mismo día en Ngamdu (Kaga, Borno), que acabó con la vida de otros cuatro (casos de estudio #90 y #89 respectivamente). La importancia de la expansión de EIS al noroeste quedó también demostrado, con el ataque el 8 de diciembre en Andarai (Maiyama, Kebbi), donde los combatientes eliminaron a cinco personas, incluyendo un imán local. La relevancia de esta zona es tan relevante que está generando tensiones internas, como quedó demostrado con el asesinato el 5 de diciembre del comandante de Birnin Yauri por el líder noroccidental de Lakurawa en Ngaski (Kebbi), motivado por disputas de autoridad y control organizacional.

Por su parte, Camerún mantiene un patrón de violencia de baja intensidad, con 11 acciones terroristas concentradas en la región de Extreme-Nord (Mayo-Sava y Logone-et-Chari), registrando aproximadamente 11 fallecidos, en línea con la letalidad limitada observada en meses previos. Boko Haram e ISWAP comparten el poder operativo, enfocándose en secuestros, saqueos selectivos de alimentos y ejecuciones puntuales contra civiles y fuerzas estatales, tácticas que consolidan un control territorial indirecto sobre comunidades vulnerables en áreas fronterizas con Nigeria.

La actividad se distribuye de manera uniforme a lo largo del mes, sin picos de alta letalidad, mientras que los civiles se convierten en el objetivo más perjudicado de la actividad terrorista. Ejemplo de ello tuvo lugar con los asaltos nocturnos los días 6 y 7 de diciembre en Hile Alifa (Logone-et-Chari), donde murieron dos civiles mientras los de ISWAP saqueaban residencias de alimentos (caso de estudio #27 y #30 respectivamente). En el caso de Boko Haram, el asesinato del 5 de diciembre en Djabire (Mora, Mayo-Sava) de un civil que intentó frustrar un secuestro, o el del 20 de diciembre en Limani (Mayo-Sava) durante un saqueo similar, son algunos de los ejemplos que demuestran la fuerte presión terrorista a la que se están viendo sometidos los civiles (caso de estudio #21 y #71).

En los países del Golfo de Guinea, la actividad terrorista continuó siendo marginal durante el mes de diciembre.

 

 

Norte de África

El norte de África mantiene la ausencia de ataques terroristas durante el mes de diciembre, en línea con la tendencia observada a lo largo del año.

 

Perspectiva regional

El año 2025 finaliza con la región de África Occidental como epicentro global de la violencia yihadista, con una actividad que ha generado más de 7.000 víctimas mortales derivadas de 1.346 acciones terroristas documentadas. La sofisticación en las operaciones de los grupos violentos ha aumentado considerablemente a lo largo del año, desplazando la evolución del conflicto hacia una guerra de desgaste que ha atentado masivamente contra el tejido social y económico. Las dinámicas de violencia han obligado a los gobiernos a dispersar recursos y han generado un ciclo de inestabilidad contra arterias logísticas, infraestructuras económicas y comunidades vulnerables en zonas rurales y fronterizas.

Desde el punto de vista económico, la actividad terrorista ha conseguido mantener su estrategia de asfixia sobre los recursos críticos hasta el final del año. En diciembre, JNIM retomó con intensidad su “opération zéro citerne” en Mali, tras una pausa de cuarenta días. Muestra de ello tuvo lugar con el ataque el 6 de diciembre contra un convoy de más de 200 camiones-cisternas entre Bougouni y Bamako, acción que, además de causar varias muertes, también provocó que soldados y conductores fueran tomados como prisioneros y se destruyeran, abandonaran e incendiaran más de veinte camiones. La ausencia de apoyo aéreo visible durante el asalto, a pesar de un comunicado oficial de las FAMa que avanzaba una respuesta a estas maniobras, demuestra que las limitaciones operativas estatales siguen siendo evidentes. Además de la limitación operativa, la legitimidad de la junta para gestionar la situación también se está debilitando, habida cuenta de que la reanudación del bloqueo se enmarca en el fin de la tregua que la junta consiguió alcanzar con JNIM, lo cual obligó a la administración de Goïta a proveer concesiones financieras y liberar prisioneros terroristas. Ante este declive del poder de Bámako, las FAMa, apoyadas por efectivos del Africa Corps, han ejecutado varias operaciones significativas para contener la amenaza del asedio en varios puntos del centro y sur del país, ya que asegurar las arterias comerciales vitales desde el Golfo de Guinea supone una de las prioridades del gobierno maliense y sus socios regionales.

En Níger, la vulnerabilidad de las rutas estratégicas se ilustró con particular intensidad en el tránsito de un convoy de concentrado de uranio (“yellowcake”) procedente de la mina SOMAIR (Arlit, Agadez), expropiada a Orano en junio de 2025 tras su nacionalización. El cargamento, de aproximadamente 1.000-1.150 toneladas, llegó en dos partes a Niamey, hasta la base aérea del aeropuerto internacional Diori Hamani, el 4 y 9 de diciembre, con destino previsto al puerto de Lomé (Togo). Algunas fuentes francesas apuntan a negociaciones avanzadas con Rosatom por más de 170 millones de dólares para transportar el cargamento hacia Rusia como destino final, aunque tanto las autoridades nigerinas como Moscú han negado públicamente cualquier acuerdo específico. La próxima etapa de la carga implica cruzar la zona de las tres fronteras, dominada por JNIM y EIS, hasta llegar al puerto de Lomé, ruta que por el momento no han conseguido materializar, manteniendo el cargamento en el aeropuerto de Niamey.

En el plano político, cabe destacar la sublevación de un número reducido de soldados en Benín el 7 de diciembre liderados por el teniente coronel Pascal Tigri. El intento de golpe de Estado se llevó a cabo con el ataque a la residencia presidencial y el asalto a la televisión nacional principalmente, pero la situación pasó a estar controlada rápidamente por las fuerzas del presidente Patrice Talon con ayuda exterior. Existen sospechas de la implicación indirecta de Níger y otros actores, lo que ahonda en la hostilidad entre los países al sur (Nigeria y Benín) con su vecino al norte (Níger). La explicación subyacente de las causas que motivaron el levantamiento – el grupo estaba compuesto por unidades de élite que combaten el terrorismo y otros grupos armados al norte del país – sugiere un intento firme (aunque débil y aislado) de poner sobre la mesa las graves condiciones que atraviesan varios sectores políticos y militares en el país.

Finalmente, la Alianza de Estados del Sahel (AES) profundizó su integración durante el mes de diciembre con la creación de un batallón conjunto militar de unos 5.000 efectivos, inaugurado el día 23 de ese mismo mes en Bamako y centrado en actividades de contraterrorismo y seguridad fronteriza. Esta fuerza unificada busca contrarrestar la asimetría operativa frente a los grupos terroristas.

La expansión del conflicto hacia la costa de África Occidental constituye una prueba decisiva para la cooperación regional en 2026. Las fronteras Benín-Níger-Nigeria y Mali-Mauritania-Níger-Argelia han adquirido una relevancia estratégica tanto para JNIM como para Estado Islámico en el Sahel, creando un entorno interconectado que amenaza ya no solo al espacio saheliano sino también a la estabilidad costera al sur y al norte de la subregión africana de África Occidental.