Observatorio de la actividad yihadista en el Magreb y el Sahel Occidental de diciembre de 2019

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Casos de estudio Magreb y Sahel diciembre 2019

Observatorio Magreb y Sahel occidental (PDF descargable)

Los 58 ataques de carácter yihadista registrados a lo largo del mes de diciembre en la región del Sahel Occidental –que abarca el territorio de Mauritania, Senegal, Malí, Burkina Faso, Níger, Nigeria, Camerún y Chad— han causado un total de 316 víctimas mortales entre civiles y personal de las fuerzas armadas y de seguridad. En caso de considerar también las bajas sufridas en el bando de los terroristas (414), esta cifra ascendería a 730 bajas, continuando la tendencia alcista registrada en los últimos tres meses. Tal y como sucedió en octubre, las fuentes consultadas no han arrojado información sobre posibles atentados de origen yihadista en la región del Magreb.

En términos generales, el número de ataques ha sido mayor a los registrados durante los últimos meses. Nuevamente, Burkina Faso ha sido el país más golpeado por este tipo de violencia, teniendo en cuenta tanto el número de ataques como de víctimas. En esta ocasión, hay una holgada diferencia respecto a las cifras de Nigeria, que ocupa el segundo lugar de la comparativa. En el gráfico 1 se puede observar el número de incidentes registrados en noviembre y diciembre, clasificados por país.

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Destacan ataques de gran envergadura, como el perpetrado el pasado 11 de diciembre en la base militar de Inates, en Níger, en el que al menos 71 militares murieron. En el marco de esta escalada de violencia, los gobiernos locales piden una mayor intervención de la ONU que, por su parte, niega que su mandato sea la lucha contra el terrorismo, sino la estabilización de Malí. Por otro lado, el gobierno de Francia celebrará una reunión el 13 de enero en Pau junto a los líderes del G5 Sahel –Mauritania, Malí, Burkina Faso, Níger y Chad— para revisar la colaboración del país europeo en la región, dada la falta de efectividad de las medidas implementadas hasta el momento. Entre otras acciones, Macron propone la creación de una coalición de fuerzas europeas para luchar contra el terrorismo en la región. Además, se prevé que Estados Unidos decida próximamente si aumentar las tropas de la coalición internacional de lucha contra DAESH en la región del Sahel.

A nivel local, los atentados continúan concentrándose en la zona fronteriza entre Malí, Burkina Faso y Níger y en la región del Lago Chad. A continuación, se realizará un análisis pormenorizado de cada una de estas áreas.

Burkina Faso, Malí y Níger:

En Burkina Faso, la situación se deteriora continuamente. La expansión hacia el sur de la actividad yihadista ha alcanzado el máximo registrado hasta ahora, llegando a localidades fronterizas con Costa de Marfil –Yendéré— y Benín –Koualou—. Hasta ahora, el grueso de la cooperación internacional iba dirigido a Malí, pero la Unión Europea asegura estar entrenando unidades de alto nivel para un próximo despliegue en Burkina Faso, cuya situación es actualmente más grave que la del país vecino.

El país ha registrado un total de 17 ataques, que han acabado con la vida de 73 civiles y 28 militares. El atentado más mortífero tuvo lugar el 24 de diciembre en la localidad de Arbinda, al norte del país: dos contingentes armados de ISWAP –Estado Islámico en África Occidental, por sus siglas en inglés— atacaron simultáneamente la base militar y la localidad, matando a un total de 42 personas. El ejército de Burkina Faso neutralizó a al menos 80 terroristas en respuesta.

Asimismo, el 01 de diciembre se produjo un ataque contra una iglesia protestante en Hantoukoura por individuos no identificados, en el que murieron al menos 12 fieles.

La coalición JNIM continúa perpetrando atentados en el norte del país, dirigidos tanto a líderes comunitarios y población de pequeñas localidades como a puestos militares.

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En relación al número de víctimas mortales, las cifras registradas en Níger siguen muy de cerca a las de Burkina Faso, con un total de 92 bajas. Esto se debe al ya mencionado ataque contra la base militar de Inates, ya que en cuanto a número de ataques (5) el país queda muy por debajo de los niveles alcanzados en otros puntos de la región. La base militar de Inates se encuentra a 250 kilómetros al noreste de la capital, Niamey. Destaca la complejidad del ataque: al menos 500 combatientes de DAESH (concretamente, de ISWAP), fuertemente armados, atacaron las infraestructuras desde distintos puntos. En primer lugar, destruyeron el polvorín y el centro de comunicaciones, por lo que la capacidad de defensa de los militares se vio notablemente mermada, siendo imposible obtener refuerzos hasta varias horas más tarde. Este ha sido el ataque más mortífero registrado nunca en la zona oeste de Níger.

El número de ataques registrados en Malí también ha aumentado durante diciembre, aunque el número de víctimas se ha reducido respecto a noviembre. La mayoría de los atentados han sido reivindicados por la coalición JNIM. Destacan dos operaciones antiterroristas, llevadas a cabo por efectivos de la Operación Barkhane en el centro del país haciendo uso de aeronaves no tripuladas, con las que eliminaron a al menos 80 terroristas.

Lago Chad:

Como es habitual, Nigeria es el país más afectado por el terrorismo yihadista dentro de la región del Lago Chad, habiéndose registrado 12 ataques, que han causado un total de 51 víctimas mortales. El ataque de mayor envergadura fue cometido por miembros de ISWAP en la localidad de Magumeri, en el estado de Borno: 15 civiles fallecieron, ocho de ellos pertenecientes a milicias de autodefensa locales.

Las autoridades nigerianas, que en diciembre han eliminado a al menos 38 terroristas, han anunciado una mayor intervención de la policía en funciones antiterroristas. Hasta ahora, estas competencias han sido asumidas por el ejército, que desde comienzos del 2020 se centrará en la defensa del país de amenazas provenientes del exterior.

Las cifras de Camerún continúan similares a las del resto del año –se han registrado 10 ataques a lo largo del mes, ninguno de gran envergadura, cometidos por ISWAP o Boko Haram—. Se mantiene asimismo el modus operandi llevado a cabo en la región: saqueos a pequeñas localidades y asesinatos de civiles. En el marco de estos ataques, los terroristas llevan a cabo secuestros de hombres jóvenes y mujeres, que utilizan como forma de reclutamiento a sus filas. Esto se debe a que las incorporaciones voluntarias son cada vez más escasas, pero las bajas que sufren en el campo de batalla son constantes.

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Chad se mantiene estable también, habiéndose registrado tres ataques durante diciembre, todos ellos en la Región del Lago. El más relevante tuvo lugar el 17 de diciembre en la localidad de Kaiga, donde miembros de Boko Haram mataron a 14 civiles.

Magreb

Tal y como se indicaba al inicio del análisis, durante el mes de diciembre las fuentes consultadas no han arrojado información sobre ataques terroristas de carácter yihadista en los países de la región del Magreb.

Las autoridades nacionales sí han continuado llevando a cabo operaciones antiterroristas, destacando la detención de los cinco miembros de una célula cuyo centro de operaciones se encontraba en la ciudad tunecina de Bizerta. Los acusaron de estar preparando atentados contra lugares emblemáticos del país durante la celebración de Año Nuevo. En Marruecos, agentes de la Oficina Central de Investigación Judicial (BCIJ) detuvieron en la ciudad de Meknes a un individuo que estaría preparando un ataque suicida en el país.

Las protestas continúan cada semana en Argelia, pese a la llegada al poder del nuevo presidente, Abdelmayid Tebune –ganó las elecciones con más del 64% de los votos—, que se ha mostrado conciliador con el movimiento ciudadano Hirak, ordenando la puesta en libertad de numerosos detenidos durante las manifestaciones previas a las elecciones y creando un comité de expertos que revisará la constitución del país. Partidos como el Movimiento de la Sociedad por la Paz (MSP) se han mostrado a favor de dialogar con el nuevo gobierno y de participar en las reformas.

Por último, el gobierno de Turquía ha iniciado el envío de tropas a Libia, en apoyo al Gobierno de Trípoli, liderado por Fayez al Sarraj, que emitió una petición oficial de ayuda dirigida al ejecutivo de Erdogan. Por el contrario, la Unión Europea, que pide la abstención de terceros países en el conflicto libio, se está planteando activar la tercera y última fase del plan de pacificación que siguen desde hace unos años. Este último estadio implicaría el despliegue de fuerzas europeas en territorio libio, que desarrollarían misiones de entrenamiento de los efectivos locales.

Perspectiva regional

Lejos de experimentarse cierta mejoría en la situación de seguridad, el terrorismo yihadista golpea con creciente fuerza la región del Sahel. Durante los últimos meses se ha podido apreciar una progresiva expansión de la actividad delictiva hacia el sur de Burkina Faso, llegando a afectar durante el mes de diciembre localidades fronterizas con Costa de Marfil o Benín, cuyos gobiernos han mostrado una profunda preocupación ante posibles ataques en sus territorios. De hecho, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia ha incluido parte de los distritos de Zanzan y Savannah, en Costa de Marfil, como zonas de alto riesgo.

En este contexto de alta violencia se han producido diversas reacciones, tanto en los países afectados como en actores internacionales que realizan funciones de apoyo. La evidencia de la inefectividad de medidas meramente militares va acompañada del descontento de la población local hacia la presencia de tropas extranjeras, a las que no perciben como una ayuda, sino todo lo contrario.

Esta situación de estancamiento trae consigo la llegada nuevas propuestas, que principalmente consisten en acompañar las campañas militares con acciones transversales, dirigidas a la creación de estados más fuertes y resilientes: mejora de las relaciones entre la población y las fuerzas armadas, formación de las fuerzas de seguridad en materia de Derechos Humanos, estimulación del empleo juvenil, integración de las mujeres, etc. Este nexo entre seguridad y desarrollo se presenta como la clave para terminar con esta problemática, que comenzó a afectar a la región hace casi ocho años.

Por último, habrá que seguir de cerca el desarrollo de los acontecimientos en Libia. Si bien la llegada de tropas gubernamentales de un segundo país ajeno al conflicto podría suponer un recrudecimiento de la situación, su presencia podría también provocar cierta moderación en los países que indirectamente apoyan al bando del mariscal Hafter (Rusia, Egipto y Arabia Saudí, por ejemplo), con el objetivo de evitar una escalada en las tensiones entre estos terceros países. Este último escenario podría facilitar medidas como el alto el fuego propuesto por Turquía y Rusia, que daría inicio a las 00h del domingo, 12 de enero.

 

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