¿Qué papel tendrán las víctimas del terrorismo en el desarrollo de la actividad del Centro?
Los estatutos del Centro Memorial prevén la constitución de un consejo asesor de víctimas que estará formado por un máximo de quince personas. El Patronato, en su reunión del 27 de noviembre del pasado año, dio un mandato al director para que, de cara a la próxima reunión del Patronato, presente una propuesta de composición de ese consejo asesor acompañada con unas normas de funcionamiento. Estoy trabajando en esto, he mantenido reuniones con algunas asociaciones para contrastar sus puntos de vista sobre esta cuestión y, cuando el Patronato decida reunirse, tendrá una propuesta en firme sobre el consejo asesor, que debe servir para asesorar al Patronato, a la Comisión Ejecutiva y para que haya un canal que permita que llegue a los órganos responsables del Memorial la voz de las víctimas y sus valoraciones sobre lo que se tiene que hacer.
Así como ese Consejo Asesor está aún por definir, el resto de órganos de dirección y gestión sí que están definidos.
Sí, el Memorial tiene al frente un Patronato que tiene como presidente de honor a Su Majestad el Rey, y que tiene como presidente al presidente del Gobierno. Tiene también una representación del Gobierno central, del Congreso y del Senado, de instituciones autonómicas como los gobiernos de País Vasco y Navarra, de Cataluña, que representa al resto de comunidades autónomas en una representación que será rotatoria, más el Ayuntamiento de Vitoria y dos representantes de las víctimas. Por debajo está la Comisión Ejecutiva y luego, el director.
Una de las principales tareas que se le atribuye al Centro Memorial es la escritura del relato del terrorismo en España. Parece que no sólo hay que escribirlo, sino también revertir el relato que promueve desde hace años la izquierda abertzale. ¿Cómo hay que hacerlo?
La sociedad española con respecto al terrorismo de ETA, que es el que más ha preocupado durante décadas por su incidencia en la vida pública, tiene una actitud quizá de considerar que es una etapa superada y no merece la pena preocuparse, una actitud de pasar página sin más. Aparte de eso, existe en el entorno social y político de la banda terrorista una actividad bastante intensa de elaborar un relato por un lado justificatorio del los años de terrorismo y de respaldo la violencia de forma retrospectiva, y por otro, un relato que suponga diluir todas las responsabilidades, no sólo penales, sino sociales y políticas en las que incurrieron los terroristas. Se trata de repartir culpas a todo el mundo para hacer bueno lo que decía Hanna Harendt: “Donde todos son culpables, no hay nadie culpable”. Hay que hacer frente a la tentación del olvido y a los intentos justificatorios del terrorismo, y a los intentos de exonerar a los terroristas de sus responsabilidades.
¿Qué va a hacer el Memorial para enfrentarse a esta tarea?
Hay que procurar que las iniciativas que se lleven a cabo, tanto las de carácter expositivo como las de investigador o divulgador, lleguen a la sociedad. Hay que conseguir la socialización de los resultados de las investigaciones, que no se queden en los anaqueles de las bibliotecas de las universidades, sino que lleguen a la calle. La divulgación es un aspecto importante para el que hay que utilizar todos los medios disponibles, ya sea Internet, los medios de comunicación tradicionales o cualquier otro.
Una encuesta reciente publicada en El País revelaba que los jóvenes vascos apenas conocían la historia del terrorismo. ¿A qué lo atribuye? ¿Qué responsabilidad tienen las instituciones en esta amnesia o desconocimiento colectivo?
Es curioso porque tengo la impresión de que los resultados de esa encuesta son correctos, pero curiosamente el mundo del entorno de ETA se quejaba de lo mismo, de que los jóvenes en la actualidad ignoraban lo que había sido ETA. ¿Por qué? Probablemente porque cuando no se ha vivido el fenómeno de cerca, y por suerte para los más jóvenes no les ha tocado vivirlo de forma intensa, no se mira hacia atrás. Cuando no se tiene una experiencia personal, salvo que tengas un interés específico por algún motivo, no es normal que revises la historia reciente de tu país. Pasa también con otros fenómenos políticos, como el franquismo. Una de las líneas de acción del Memorial es el área educativa y pretende difundir conocimiento y, al hilo de ese conocimiento, una educación en valores para que los jóvenes sepan lo que ha supuesto el terrorismo y, a partir de ese conocimiento, evitar que pueda resurgir en algún momento.
Aparte de la ausencia de experiencia personal, ¿el desconocimiento puede tener relación con que nadie les ha contado lo que ha ocurrido, con que en los libros de texto el terrorismo se ha tratado poco o nada?
Seguramente. En las áreas educativas regladas, los años más recientes de la historia de un país casi siempre suelen estar excluidos, no sólo en lo relacionado con el terrorismo. Por eso hay que buscar otras vías, no sólo la académica reglada, para que las generaciones jóvenes tengan información y capacidad de análisis crítico sobre lo que supuso el terrorismo como vulneración de los derechos humanos y como amenaza a las libertades.
Diario Vasco publicó ayer una información en la que afirma que la interinidad del Gobierno está retrasando el desarme de ETA. ¿La banda terrorista necesita a un Gobierno para dejar las armas?
El desarme de ETA lo está retrasando las pretensiones de ETA de obtener una contrapartida por eso. La interinidad del Gobierno sólo es de cuatro meses y el anuncio de ETA de que abandonaba el terrorismo tiene cuatro años y medio. No es la inexistencia de un Gobierno sólido lo que provoca el retraso, sino el intento de ETA de hacer, primero, un montaje propagandístico de su desarme y, en segundo lugar, de obtener contrapartidas a cambio.
¿Cree que va a obtener esas contrapartidas?
Dependerá de la actitud que adopte el próximo Gobierno, pero yo creo que no. El desarme no es algo importante, es algo simbólico. Sin más. Una organización terrorista que tiene una cantidad de armas no determinada porque las ha obtenido de manera secreta puede engañar, decir que tiene menos armas y presentar una cantidad inferior a la que realmente tiene. El IRA hizo trampas: mientras negociaba su desarme, le vendió armas a ETA y engañó a la comisión de desarme. La guerrilla salvadoreña hizo trampas: cuando tenía que entregar sus armas a las brigadas de desarme de Naciones Unidas, ocultó unos cuantos arsenales, uno de ellos controlado por ETA, por cierto, a esa inspección. Es decir: primero, no se sabe cuántas armas tienen; segundo, pueden hacer trampas; y tercero, de la misma manera que han conseguido armas en el mercado negro, pueden volver a conseguirlas si las quisieran. Por lo tanto, no es una cuestión efectiva hacia la paz, sino una cuestión simbólica. Podía ser la foto de la derrota definitiva de ETA o la foto de un montaje propagandístico. Si ETA lo que busca es esto último, va a tratar de evitar entregar las armas a los Gobiernos de España o Francia porque sería la foto de su derrota y este momento no parece dispuesta a hacerlo.
Si, como afirma el exetarra Urrusolo Sistiaga en una entrevista reciente, “ETA ya no existe” porque “en la práctica está desaparecida”, uno podría preguntarse por qué el Gobierno no detiene a esos pocos elementos de la banda que quedan y, de alguna manera, la “desarma” en lugar de exigir que sea la banda quien lo haga.
El Gobierno ha llevado una estrategia eficaz para traer a ETA a esta situación. Quizá no sabe dónde están escondidas las armas, es más, la propia ETA no sabe dónde está una parte importante de sus materiales. Si no lo saben ellos, es improbable que lo sepa el Gobierno. En cuanto a las detenciones, los estrategas de la lucha antiterrorista harán las detenciones, primero, cuando puedan, y en segundo lugar, cuando consideren que son más oportunas para hacerle más daño a ETA. No es cuestión de ponerles exigencias desde fuera sino que ellos, que conocen bien el trabajo que están haciendo, tomen la decisión en el momento adecuado.
El ministro del Interior declaró ayer que se han detectado disidencias entre los presos de ETA. ¿Qué puede suponer esto para la banda?