


Accede al informe completo, aquí
Resumen
La insurgencia yihadista en el Sahel constituye una de las crisis de seguridad más persistentes del continente africano, y a nivel global. Este artículo propone una reconceptualización fundamental: más allá de organizaciones terroristas individuales, lo que observamos es un Sistema de Actores No Estatales (SNSA) que opera como totalidad orgánica. Mediante un análisis de redes multicapa aplicado a distintas series de conjuntos de datos de diversas fuentes abiertas y documentación de organismos internacionales, este estudio mapea la evolución de un sistema que creció exponencialmente desde ocho entidades en 2007 hasta cincuenta organizaciones interconectadas mediante ciento cuarenta y un vínculos en 2026.
El análisis identifica cuatro fases evolutivas: génesis bajo liderazgo de al-Qaeda en el Magreb Islámico (2007-2011), expansión y fragmentación catalizadas por la crisis de Mali (2012-2015), reorganización confederal materializada en Jama’at Nusrat al-Islam wal Muslimin (2016-2019), y máxima complejidad adaptativa en contexto de golpes de Estado y vacío institucional (2020-2026). Los hallazgos presentados en este artículo revelan unas estrategias sofisticadas de desdoblamiento organizacional, hibridación táctica que combina violencia con provisión de servicios, y una capacidad de reorganización resiliente que desafía los paradigmas
contrainsurgentes convencionales. Este enfoque metodológico contribuye a sistemas anticipatorios de inteligencia mediante la identificación de patrones evolutivos, umbrales críticos, vulnerabilidades sistémicas y dinámicas de adaptación. El artículo
concluye que la persistencia de la amenaza radica no en líderes carismáticos, sino en la consolidación de un ecosistema que responde a agravios estructurales profundos y opera mediante lógicas sistémicas que requieren respuestas igualmente sistémicas.
Accede al informe completo, aquí