

Casos de estudio Magreb y África Occidental mayo-junio 2026
En mayo y junio de 2026 se confirma la continuidad de la hegemonía operativa de JNIM sobre el conjunto del Sahel Central, en un bimestre que culmina con la jornada más letal del periodo de análisis. La triple ofensiva coordinada que el grupo lanzó el 30 de junio contra posiciones militares en Gayeri, Sebba y Solhan (Burkina Faso), que el Ejército burkinés asegura haber repelido, causó más de 400 bajas entre los asaltantes, cifra que no ha podido verificarse de forma independiente. A ello se suma la escalada protagonizada por Estado Islámico-Sahel en el oeste de Níger, donde el grupo ejecutó el 17 de junio una de las operaciones más letales contra las fuerzas armadas nigerinas registradas en lo que va de año, en paralelo a un nuevo ataque de JNIM contra el aeropuerto internacional de Niamey.
Datos clave:
Gráfico 1. Actividad de los cuatro principales grupos terroristas en África Occidental. Mayo-junio 2026.

Fuente: elaboración propia
JNIM se mantiene como el actor de mayor peso operativo durante el periodo de análisis, con un total de 342 ataques terroristas de los que se han derivado 1.048 víctimas mortales entre fuerzas terroristas, militares, civiles y auxiliares, más del triple que cualquier otro grupo de la región. Esta cifra está muy condicionada por la triple ofensiva del 30 de junio contra Gayeri, Sebba y Solhan (Burkina Faso), en la que el Ejército burkinés reivindicó haber neutralizado a más de 400 militantes (casos de estudio #823, #824 y #825 respectivamente). Al margen de estos episodios, la actividad de JNIM se mantiene concentrada en Mali y Burkina Faso, mientras que en Níger comparte protagonismo con Estado Islámico-Sahel en una disputa que se ha intensificado sustancialmente durante el mes de junio.
JNIM mantiene una presión constante sobre las Fuerzas de Voluntarios para la Defensa de la Patria (VDP) y el ejército burkinés, con 164 acciones registradas y 263 víctimas mortales en el periodo de análisis, a las que se suman 22 acciones más de Estado Islámico-Sahel (5 víctimas) y 10 episodios de autoría compartida entre ambos grupos (3 víctimas). A diferencia de la fuerte escalada de enero y febrero, la letalidad se mantiene relativamente estable entre mayo (137 víctimas) y junio (134 víctimas), con las regiones de Nord (41 ataques, 89 víctimas) y Centre-Nord (38 ataques, 59 víctimas) como principales focos de violencia, seguidas de Sahel (37 ataques, 8 víctimas) y Boucle du Mouhoun (31 ataques, 49 víctimas). Dentro de Nord, las provincias de Yatenga (22 ataques, 40 víctimas) y Loroum (18 ataques, 46 víctimas) concentran el grueso de la letalidad, mientras que en Centre-Nord destaca Sanmatenga (16 ataques, 33 víctimas), con el asalto del 10 de junio contra un destacamento de Policía y VDP en Pensa, que se saldó con 22 muertos entre agentes, voluntarios y civiles (caso de estudio #581).
El uso de drones armados por parte de JNIM se mantiene como rasgo distintivo del grupo en Burkina Faso. El 8 de junio, un dron cargado con explosivos atacó un puesto del ejército en Thiou (Yatenga, Nord), hiriendo a dos soldados; el 10 de junio, un dron sobrevoló posiciones de los VDP en Bonoua (Kossi, Boucle du Mouhoun) en labores de reconocimiento; y el 12 de junio, JNIM empleó drones kamikaze junto con un asalto terrestre contra un destacamento del ejército burkinés. Los VDP continúan siendo objetivo prioritario, con 60 enfrentamientos directos documentados en esta ocasión y 57 bajas entre sus filas.

Mali registra 158 ataques y 244 víctimas mortales en el periodo de estudio, prácticamente en su totalidad atribuibles a JNIM. El centro del país, y en particular la región de Mopti, se consolida como el epicentro de la violencia con 53 ataques y 164 víctimas, concentrando más de dos tercios de la letalidad nacional, muy por delante de Segou (41 ataques, 36 víctimas). Dentro de Mopti, los círculos de Bankass (17 ataques, 94 víctimas) y Bandiagara (18 ataques, 47 víctimas) han sido escenario de una ofensiva recurrente de JNIM contra la milicia de autodefensa dogon Dan Na Ambassagou (DNA). Entre el 6 y el 8 de mayo, los ataques a Gomossagou, Kori Kori y Dougara dejaron un balance conjunto de al menos 77 muertos entre milicianos y residentes, en la que ha sido la campaña más letal de JNIM contra el DNA documentada hasta la fecha (caso de estudio #72, #78 y #110 respectivamente). En paralelo, el grupo ha reforzado su actividad de gobernanza en la zona, alcanzando acuerdos con las comunidades dogon y fulani de Bankass, Dimbal-Habe y Diallassagou que imponen la prohibición de las escuelas laicas, el velo obligatorio para las mujeres y la segregación por sexos en el transporte colectivo. El 21 de mayo, militantes de JNIM ejecutaron públicamente al director de la madrasa de Tonka (Goundam, Tombuctú), acusado de colaborar con las autoridades.
La actividad de JNIM en Mali se enmarca en la ofensiva coordinada que el grupo lanzó junto a los separatistas tuareg del Frente de Liberación de Azawad (FLA) el 25 y 26 de abril de 2026 contra Bámako, Kati, Mopti, Sévaré, Gao y Kidal, en la que murió el ministro de Defensa maliense, general Sadio Camara, y que culminó con la retirada del Ejército maliense y de Africa Corps de Kidal, Tessalit, Aguelhok y Ber. Este reposicionamiento explica la baja intensidad de la actividad registrada en mayo y junio en Gao (2 ataques) y Kidal (3 ataques), regiones donde JNIM y el FLA ejercen ya un control más consolidado y donde la necesidad de nuevos ataques es menor.
El asedio económico sobre Bámako, iniciado en septiembre de 2025, también se mantiene activo. JNIM ha atacado en al menos diez ocasiones convoyes de las FAMa y Africa Corps con IED en los ejes Douentza-Doumpara, Niafunké-Soumpi, Ke Macina-Markala y Koniko-Douna, con un balance de 8 muertos en Teherdje (14 de mayo) y 4 en Aguelhok (27 de mayo). Las autoridades malienses, con apoyo de Africa Corps, han escoltado convoyes de más de 800 camiones cisterna en varias ocasiones durante mayo para paliar el desabastecimiento, sin que ello haya supuesto el fin del bloqueo.
JNIM también ha dirigido violencia contra intereses económicos extranjeros en el país. El 1 de mayo, el grupo acabó con la vida de cuatro ciudadanos chinos en Naréna (Kangaba, Koulikoro) por incumplir el embargo de circulación impuesto sobre las carreteras, y el 28 de mayo secuestró a seis mineros de la misma nacionalidad en Zaniena (Sikasso).
Frente a esta ofensiva, las FAMa han logrado también algunos golpes relevantes. El 3 de junio, un dron del Ejército maliense localizó y abatió en Mougnan (a 45 kilómetros al oeste de Djenné, Mopti) a Oumar Kéréna, un dirigente de JNIM, y los días posteriores una operación terrestre en la zona de Dima se saldó con cerca de 30 combatientes terroristas abatidos y la incautación de motocicletas y artefactos explosivos improvisados, seis de ellos listos para su uso. El Ejército maliense ha reivindicado además otras operaciones de castigo en el oeste del país durante el bimestre, con cerca de 17 supuestos terroristas neutralizados en el círculo de Kita (Kayes) a comienzos de mayo y alrededor de 50 más en bombardeos posteriores cerca de Diéma y Nioro. El propio general Assimi Goïta asumió personalmente la cartera de Defensa el 4 de mayo, una semana después del asesinato de Sadio Camara, en un gesto de concentración de poder que ilustra la magnitud de la crisis de mando abierta por la ofensiva de abril.
Estado Islámico-Sahel (EIS) ha registrado 98 ataques y 317 víctimas mortales en el periodo de análisis, lo que arroja el índice de letalidad por ataque más alto de los cuatro grandes grupos de la región. El dato más relevante del bimestre es, sin duda, la ofensiva simultánea lanzada por el grupo el 17 de junio contra cuatro posiciones militares y de milicias en la región de Tillabéri (Níger) en In-Ates (Ayerou), cuyo balance oficial inicial habló de al menos 51 soldados muertos, cifra que el propio EIS elevó a 70 y que fuentes opositoras sitúan por encima del centenar (caso de estudio #663). En Banibangou, un asalto coordinado contra el ejército, la gendarmería y la milicia local Domol Leydi dejó al menos 34 muertos según Níger y 10 según la reivindicación del grupo, mientras que en Tassia, sendos ataques contra las milicias locales causaron 12 víctimas mortales (caso de estudio #664). En conjunto, se trata de una de las jornadas más letales para las fuerzas armadas nigerinas desde el inicio de la insurgencia.
En Níger, EI-Sahel concentra su actividad en Tillabéri (28 ataques, 150 víctimas), en particular en los departamentos de Téra y Gothèye, y proyecta su influencia hacia el sur, en Dosso (12 ataques, 55 víctimas), con episodios como la masacre de una veintena de civiles en Daniakou (Gaya) el 18 de mayo. JNIM, por su parte, también ha reforzado su presencia en Tillabéri (9 ataques, 76 víctimas) con la ofensiva del 30 de junio contra Torodi y Diagourou, lo que confirma que el oeste de Níger se ha convertido en un frente disputado entre ambos grupos y no solo en un área de influencia exclusiva de Estado Islámico. En Nigeria, el grupo opera a través de Lakurawa, con una intensidad en aumento en Kebbi (12 ataques, 77 víctimas) y Sokoto (15 ataques, 28 víctimas), por lo que el mes de junio ha sido considerado como uno de los más letales para el estado a manos del grupo. Destacan en esta ocasión el ataque del 14 de mayo en Arewa (23 fallecidos) o el del 14 de junio en Fasken Rafi, con 20 víctimas. El propio Lakurawa muestra signos de fragmentación interna, con un enfrentamiento entre facciones rivales del grupo documentado el 22 de junio en Gaidau (Sokoto).
El único choque directo entre JNIM y EI-Sahel del periodo se ha producido no en el Sahel Central sino en la triple frontera Kebbi-Níger-Benín. El 17 de junio, combatientes de Lakurawa tomaron una posición de JNIM en Maje (Bagudo, Kebbi), en un episodio que avanza la proyección de la rivalidad entre ambos grupos hacia el noroeste nigeriano.
El Ejército nigeriano ha reivindicado, por su parte, éxitos puntuales en la misma zona, destacando el ocurrido el 27 de junio, en el que una operación en Kebbi permitió abatir a dos combatientes de Lakurawa y recuperar un importante alijo de armas y munición, frustrando un ataque planeado contra la comunidad de Sabarumawa.

ISWAP registra 120 ataques terroristas de los que se derivan 304 víctimas mortales, concentradas prácticamente en su totalidad en el estado de Borno (83 ataques, 194 víctimas), con presencia secundaria en Yobe (18 ataques, 93 víctimas) y Adamawa (3 ataques, 5 víctimas). Entre los episodios más letales del periodo se incluyen el ataque del 10 de mayo contra tropas nigerianas en Damaturu (Yobe), con 30 muertos reivindicados por el grupo, y el asalto del 8 de mayo contra el cuartel general de la 27 Brigada y la Escuela de Fuerzas Especiales del Ejército en Buni Yadi (Gujba, Yobe), con 22 víctimas (casos de estudio #146 y #108 respectivamente).
El grupo mantiene además una dinámica de confrontación abierta con Boko Haram que se traduce en episodios de violencia intensa entre grupos. El 30 de mayo, ISWAP se enfrentó a la facción de Boko Haram leal a Bakura (Abu Umaima) en el eje Bale-Alagarno del llamado Triángulo de Tombuctú (Damboa, Borno), mientras que el 21 de junio ambos grupos volvieron a chocar por el control de una posición en una isla del lago Chad. A ello se suma una fractura interna dentro del propio ISWAP: el 27 de junio, mandos del grupo se enfrentaron entre sí en el mismo Triángulo de Tombuctú por desacuerdos sobre un ataque previsto, y el 16 de mayo un IED se detonó accidentalmente en un campamento de ISWAP en Jibrillaram (Marte, Borno), acabando con la vida de seis de sus propios militantes. El 8 de junio, dos ingenieros de explosivos de ISWAP se entregaron a las fuerzas nigerianas en Geidam (Yobe), en una prueba más del desgaste interno de la organización.
Boko Haram registra un total de 194 ataques y 194 víctimas mortales en el periodo de análisis, distribuidos principalmente entre Nigeria (Borno, con 27 ataques y 105 víctimas en autoría exclusiva del grupo, a los que se suman 29 ataques y 49 víctimas de autoría compartida con ISWAP) y Camerún, donde el grupo por sí solo concentra 142 acciones y 53 víctimas mortales. Se han registrado episodios especialmente violentos entre los que destaca la masacre del 18 de mayo de 29 leñadores en Anadawa (Mafa, Borno) o el secuestro de 42 alumnos del instituto de Mussa (Askira Uba, Borno) el 15 de mayo. En Camerún, el índice de letalidad por ataque continúa siendo sensiblemente más bajo que en Nigeria, lo que confirma el diagnóstico de informes anteriores basado en un modelo operativo del grupo en Extreme-Nord que responde a una lógica de extracción de recursos (impuestos, rescates, ganado, capturas de pescadores) más que de demostración de fuerza letal, concentrada en los departamentos de Mayo-Sava (85 acciones, 28 víctimas), Mayo-Tsanaga (48 acciones, 25 víctimas) y Logone-et-Chari (41 acciones, 10 víctimas). El repunte en Mayo-Tsanaga plantea el riesgo de que la escalada se extienda hacia la región vecina del Norte de Camerún, hasta ahora más estable.
Gráfico 2. Actividad terrorista en África Occidental por país. Mayo-junio 2026.

Fuente: elaboración propia
Con 199 ataques y 675 víctimas mortales, Burkina Faso se convierte en el país con mayor letalidad del periodo de análisis, por delante incluso de Nigeria, en un vuelco explicado casi en su totalidad por la ofensiva coordinada de JNIM del 30 de junio contra Gayeri (Est), Sebba y Solhan (Sahel), que el Ejército burkinés asegura haber repelido con un balance de más de 400 militantes abatidos. Al margen de esa jornada, la letalidad se mantuvo en mayo (137 víctimas) en línea con la de informes anteriores, sin repetir el salto exponencial registrado en periodos anteriores. En este sentido, la distribución regional se sostiene con el repunte de la región del Sahel, que pasa a liderar la letalidad (277 víctimas, concentradas en Yagha) por delante de Nord (89 víctimas) y Est (149 víctimas, concentradas en Komandjari), seguidos de Centre-Nord (59 víctimas) y Boucle du Mouhoun (49 víctimas). Al margen del ataque del 30 de junio, el patrón de violencia de baja intensidad basado en controles de carretera y saqueos descrito en informes anteriores se mantiene vigente en buena parte del territorio.
Mali registra 158 ataques y 244 víctimas mortales en esta ocasión. El centro del país desplaza definitivamente al eje Segou-Sikasso como principal escenario de la violencia, donde Mopti concentra 53 ataques y 164 víctimas (el 67% de la letalidad nacional), impulsada por la ofensiva de JNIM contra milicias como Dan Na Ambassagou en Bankass y Bandiagara. Segou, con 41 ataques y 36 víctimas, mantiene un perfil de gobernanza y control de carreteras más que de confrontación abierta, mientras que Kayes (18 ataques, 21 víctimas) continúa siendo el corredor de bloqueo hacia la frontera con Senegal y Mauritania. La baja actividad en Gao y Kidal (2 y 3 ataques, respectivamente) debe interpretarse a la luz de la ofensiva de JNIM y el Frente de Liberación de Azawad (FLA) del 25 de abril, que llevó a la retirada de las tropas malienses y de Africa Corps de Kidal, Tessalit, Aguelhok y Ber. En el norte del país, la violencia directa ha cedido terreno a una fase de consolidación territorial por parte de los actores insurgentes.

Níger registra 70 ataques y 329 víctimas mortales, con un incremento sustancial de la letalidad entre mayo (131 víctimas) y junio (198 víctimas) impulsado tanto por la ofensiva de EI-Sahel del 17 de junio en Tillabéri como por los ataques de JNIM del 30 de junio contra Torodi, Makalondi y Diagourou, coordinados con la ofensiva simultánea del grupo en Burkina Faso. Tillabéri concentra el 59% de los ataques del país (41) y el 69% de sus víctimas (226), y EI-Sahel se consolida como el actor dominante en la región con 28 ataques de los que se derivan 150 víctimas mortales. Sin embargo, JNIM aporta ya una gran porción de la letalidad local con 9 ataques y 76 víctimas registradas en el país, lo que confirma que el oeste de Níger se ha convertido en un frente disputado entre ambos grupos más allá del peso que cada uno tiene en el conjunto del país. El ataque del 18 de junio contra el aeropuerto internacional Diori Hamani de Niamey, reivindicado por JNIM como una operación de infiltración, añade una dimensión simbólica al desarrollo de la violencia. Se trata del segundo asalto contra esta infraestructura en lo que va de 2026, tras el ocurrido el 29 de enero, y las autoridades nigerinas han acusado sin pruebas a Francia, Benín y Costa de Marfil de patrocinar el ataque, acusación desmentida por París.
Nigeria acumula 590 víctimas mortales en 203 acciones terroristas, la segunda cifra más alta del periodo tras Burkina Faso, con una caída sustancial de la letalidad entre mayo (444 víctimas) y junio (146 víctimas). Borno concentra en torno al 69% de los ataques del país (140) y el 59% de las víctimas (350), en un escenario donde conviven tres actores en competencia por territorio, rutas y comunidades: ISWAP (82 ataques, 194 víctimas), Boko Haram en solitario (27 ataques, 105 víctimas) y episodios de autoría compartida entre ambos (29 ataques, 49 víctimas). La expansión de Estado Islámico-Sahel hacia el noroeste, a través de Lakurawa, se consolida en Kebbi y Sokoto. La dinámica de fragmentación interna, con choques entre ISWAP y Boko Haram, junto con las disensiones de mando en el seno de ISWAP, las deserciones de individuos clave y los enfrentamientos entre facciones de Lakurawa, sugiere además una fase de reconfiguración de fuerzas en el noreste y noroeste del país que, de momento, no reduce la letalidad global de la insurgencia.
Camerún registra el perfil de mayor frecuencia y menor letalidad del periodo. El país mantiene 175 acciones terroristas de las que se han derivado 63 víctimas mortales, con 55 secuestros (el 59% de los registrados en todo el periodo) y 45 episodios de saqueo. Esta proporción confirma que el modelo de Boko Haram e ISWAP en Extreme-Nord se sostiene sobre la extorsión, el impuesto informal y el control de mercados y zonas de pesca, más que sobre la violencia letal de gran escala. El repunte de actividad en Mayo-Tsanaga coincide con el anuncio de una mayor cooperación militar entre Estados Unidos y Camerún. En junio, Washington envió a Yaundé una delegación encabezada por el subjefe de misión de la embajada estadounidense, John Robinson, y el comandante del Mando de Operaciones Especiales de Estados Unidos para África, el general Claude Tudor, tras una reunión en mayo entre el presidente Paul Biya y el general John William Brennan, subcomandante de AFRICOM. Por su parte, Chad registra 14 acciones y 26 víctimas mortales, todas ellas atribuidas a Boko Haram, destacando el ataque del 4 de mayo contra la base del ejército chadiano en Bargarom (Kaya, Lac) como el episodio más letal, con 26 muertos entre soldados y militantes terroristas (caso de estudio #39).
Benín registra apenas 2 incidentes en el periodo de análisis, pero de una gravedad muy superior a análisis anteriores. La noche del 25 de mayo, varios centenares de militantes de JNIM a bordo de motocicletas atacaron dos puestos militares de la Operación Mirador en el sector de Kourou Koualou (Atacora), en uno de los enfrentamientos más graves documentado hasta la fecha en territorio beninés, con un balance de 18 muertos (cuatro soldados, cuatro civiles y una decena de militantes) y el desplazamiento de 2.461 personas hacia Porga. El ataque confirma la consolidación del corredor de expansión meridional de JNIM confirmado en análisis anteriores con el nombramiento de un emir para Benín, y sitúa al país como el frente más activo de la proyección yihadista hacia el Golfo de Guinea. Por su parte, Togo y Ghana registran una actividad puntual de reconocimiento y hostigamiento menor, mientras que Costa de Marfil no registra acciones durante el periodo de análisis.
El Norte de África mantiene la ausencia de actividad terrorista yihadista durante el periodo de estudio, sin que la escalada del Sahel Central se haya traducido en incidentes registrados al norte. Sin embargo, se sigue con atención la posible proyección de Estado Islámico hacia la región.
El periodo de mayo y junio de 2026 se entiende en gran medida como la continuación de la ofensiva coordinada que JNIM y el Frente de Liberación de Azawad (FLA) lanzaron el 25 y 26 de abril contra Bámako, Kati, Mopti, Sévaré, Gao y Kidal, la mayor operación de la guerra de Mali desde la toma del norte del país en 2012. El atentado con coche bomba que le costó la vida al ministro de Defensa maliense, general Sadio Camara, en Kati, y la retirada pactada de las tropas malienses y de Africa Corps de Kidal, Tessalit, Aguelhok y Ber, marcan un punto de inflexión en la correlación de fuerzas del norte del país. La Alianza de Estados del Sahel (AES) respondió con una campaña aérea sobre Kidal, Gao y Ménaka a partir del 30 de abril, pero no ha logrado revertir el control territorial ejercido por el FLA y JNIM sobre estas localidades, lo que explica la notable caída de la actividad registrada en estas regiones durante mayo y junio.
En el plano económico, el bloqueo sobre Bámako que JNIM anunció formalmente el 28 de abril, tras la gran ofensiva perpetrada en los anteriores días, continúa vigente pese a los sucesivos convoyes de combustible escoltados por las fuerzas armadas malienses y Africa Corps (se han confirmado más de 830 camiones cisterna a comienzos de mayo y 700 a mediados de mes), que han evitado el desabastecimiento total de la capital sin poner fin al cerco. La ciudad histórica de Tombuctú, por su parte, se encuentra desde el 23 de junio sin electricidad ni agua corriente al haberse paralizado su central térmica por falta de combustible, una muestra de que el impacto del asedio se extiende ya más allá de la capital. JNIM combina el hostigamiento de las cisternas en los ejes Kayes-Nioro y Ke Macina-Markala con una campaña de IED contra los convoyes de las FAMa y Africa Corps, y ha extendido la lógica de la “yihad económica” a la amenaza directa contra intereses extranjeros, con el asesinato de cuatro ciudadanos chinos en Naréna y el secuestro de seis mineros chinos en Zaniena ocurridos en el mes de mayo. El Gobierno maliense ha ofrecido recompensas de hasta 2.000 millones de francos CFA (unos 3.55 millones de dólares) por información sobre el líder de JNIM, Iyad Ag Ghaly, y cantidades menores por otros mandos, entre ellos el dirigente tuareg del FLA Alghabass Ag Intalla.
El segundo gran hito del periodo se ha producido en Níger entre el 17 y el 18 de junio, cuando Estado Islámico-Sahel y JNIM protagonizaron, de forma no coordinada pero simultánea, dos de las operaciones más ambiciosas registradas en el país en 2026. La ofensiva de EI-Sahel contra las guarniciones de In-Ates y Banibangou, con un balance oficial de decenas de soldados muertos que fuentes de la oposición elevan a más de un centenar, consolida el control del grupo sobre la región de Tillabéri y la frontera con Mali, mientras que el ataque de JNIM contra el aeropuerto Diori Hamani de Niamey, el segundo contra esta infraestructura en lo que va de año, demuestra la capacidad del grupo para proyectar violencia hasta el corazón simbólico y logístico del país. Aun así, la operación fue repelida por las autoridades, dejando un balance de 13 muertos entre las fuerzas de seguridad y civiles y 22 atacantes abatidos. Ambos episodios han sido interpretados como la confirmación de que el oeste de Níger se ha convertido en el principal campo de batalla de la rivalidad JNIM-EIS, con implicaciones que trascienden las fronteras nigerinas y que condicionarán la evolución de la violencia en Mali, Burkina Faso, Benín y el noroeste de Nigeria en los próximos meses. El cierre del bimestre confirmó esa lectura, con la ofensiva coordinada de JNIM contra Torodi, Makalondi y Diagourou (Níger) y, de forma simultánea, contra Gayeri, Sebba y Solhan (Burkina Faso), el 30 de junio. Las fuerzas de seguridad de ambos países repelieron los asaltos, y el Ejército burkinés reivindicó haber neutralizado a más de 400 combatientes y capturado centenares de motocicletas y armas, frente a tres bajas confirmadas entre sus propias filas. Se trata, con diferencia, de la jornada más letal registrada en todo el bimestre.
En el terreno político-militar, el episodio de Kidal ha puesto de manifiesto las limitaciones de Rusia como garante de la seguridad de la Alianza de Estados del Sahel: algunos medios calificaron la caída de la ciudad como el “peor revés militar” de Rusia en África, mientras se siguen documentando abusos graves contra la población civil tanto por parte de JNIM como de las FAMa y sus aliados de Africa Corps. El prestigio internacional de JNIM dentro del movimiento yihadista global se ha visto reforzado con actos como el mensaje del Eid al Adha del portavoz de Al Shabaab, que felicitó expresamente a la organización por sus avances en Mali. En paralelo, Burkina Faso rompió a finales de junio sus relaciones diplomáticas con Francia, en el marco de un distanciamiento generalizado de las juntas de la AES respecto de las antiguas potencias occidentales, en momentos en que Estados Unidos opta por reducir de forma sustancial su huella militar en el continente y reorientar recursos hacia otros teatros prioritarios como Somalia. La excepción a esta tendencia es Camerún, donde la administración estadounidense explora una mayor cooperación de seguridad con Yaundé ante el riesgo de que la violencia de ISWAP y Boko Haram se extienda desde el norte de Nigeria hacia la región de Extreme-Nord. Finalmente, cabe destacar que los grupos terroristas del Sahel han pasado de consolidar posiciones en el interior desértico a proyectar su influencia hacia las costas atlánticas de África Occidental, convirtiendo a la región en un nuevo santuario del yihadismo global.