Actividad yihadista en el Magreb y el Sahel, septiembre 2019

Casos de estudio Magreb y Sahel Septiembre 2019

La actividad terrorista de carácter yihadista ha dejado un total de 207 víctimas mortales en las regiones del Magreb y el Sahel Occidental a lo largo del mes de septiembre, como consecuencia de los 48 atentados registrados. Si se tiene en cuenta el número de militantes de grupos terroristas fallecidos (92), el número total de bajas ascendería a 299. En términos generales, el número de atentados registrados ha sido menor, en comparación con las cifras de los últimos meses.

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El mes ha estado marcado por la celebración de una sesión extraordinaria de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO), que tuvo lugar el pasado 14 de septiembre en Uagadugú, capital de Burkina Faso, motivada por la inseguridad reinante en la región. Los quince países miembros han creado un ‘Plan de Acciones Prioritarias’[1] centrado en ocho ámbitos, entre las que destacan las siguientes:

  • Reforzar las operaciones internacionales que tienen lugar en la zona (MINUSMA, MJTF, Operación Barkhane, Fuerza Conjunta G5 Sahel y la Fuerza del CEDEAO, que se implicará en materia antiterrorista también).
  • Creación de un sistema conjunto de información e inteligencia entre los países miembros –apoyados por la Unión Europea e Interpol y Afripol—.
  • Mejorar la formación del personal implicado en operaciones antiterroristas y de las fuerzas encargadas de vigilar fronteras.
  • Implementar medidas de detección temprana de actividades de financiación del terrorismo, a través de un mejor control del crimen organizado internacional –tráfico ilegal de tabaco y drogas, especialmente—

Todos los detalles sobre el plan, que será implementado entre 2020 y 2024, deberán ser presentados antes del 21 de diciembre de este año. Los países miembros invitan a Chad y Mauritania a unirse a las fuerzas multilaterales que se crearán.

En cuanto a los lugares de incidencia de los atentados, están equitativamente repartidos entre las dos principales áreas donde usualmente se registra más inseguridad: zona fronteriza entre Malí y Burkina Faso y región del Lago Chad. De hecho, a excepción de un ataque en Túnez, no se han registrado ataques de carácter yihadista fuera de estas dos zonas.

Burkina Faso y Malí:

La comparativa realizada por países sitúa a Burkina Faso en el primer puesto, con 12 ataques terroristas registrados durante el mes de septiembre. Si bien el número de ataques se muestra estable, se aprecia un aumento del 48% en el número de víctimas mortales ocasionadas. La coalición de grupos terroristas JNIM continúa perpetrando la mayoría de ataques en el país –concretamente, 10 de los 12 registrados en septiembre—.

El 08 de septiembre fue el día más mortífero con la producción de dos atentados en la región norte del país, que causaron un total de 29 víctimas mortales. Un camión de carga que también transportaba pasajeros activó a su paso un dispositivo explosivo improvisado, y un convoy de alimentos que se dirigía a la localidad de Kelbo fue atacado. Por el momento, ningún grupo terrorista ha reivindicado los ataques.[2]

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Fuentes relacionadas con la Iglesia Católica denuncian continuos ataques contra el colectivo cristiano en la región norte del país. Durante este mes, se ha tenido constancia de al menos dos ataques, en las localidades de Hitté y Rounga. Los terroristas atacan las poblaciones, destruyendo iglesias y otros símbolos cristianos, y dando a los ciudadanos de esta confesión un ultimátum de días para que abandonen sus viviendas.[3]

Por otro lado, el autodenominado Estado Islámico en África Occidental (ISWAP, por sus siglas en inglés) ha reivindicado el ataque perpetrado el pasado mes de agosto contra la base militar de Koutougou, en el que murieron al menos 24 militares.[4]

En el caso de Malí, si bien el número de atentados ha descendido considerablemente –registrándose cinco, frente a los catorce del mes de agosto—, el número de víctimas mortales ha aumentado en más del doble. Los atentados más graves fueron contra un autobús de pasajeros en Douentza (región central de Mopti) y en Boulkessy, donde tuvo lugar un fuerte enfrentamiento entre el ejército maliense, las fuerzas del G5 Sahel y militantes de Ansar al Islam, que trataban de controlar dos campos militares de la región. Estos dos ataques causaron más de cincuenta víctimas mortales, incluyendo las quince bajas registradas en el bando de los atacantes.[5] Posteriormente, Al Qaeda emitió un comunicado disculpándose por la muerte de los 14 pasajeros del autobús, tratándolo como un “error involuntario”, ya que el dispositivo explosivo estaba destinado a “vehículos franceses”.[6]

En cuanto a las acciones gubernamentales del país, destaca el acuerdo entre los gobiernos de Malí y Níger, por el que se creó un ‘comité transfronterizo’ para incrementar la seguridad a lo largo de los 800 kilómetros de frontera que ambos países comparten.[7]

Lago Chad:

Como ya se ha indicado al principio, el número de ataques en la zona ha experimentado descensos en contraste con las cifras registradas durante los últimos meses, especialmente en Níger.

Nigeria encabeza la comparativa regional con un total de nueve atentados yihadistas, ocupando el tercer puesto en términos de números de víctimas mortales, detrás de Burkina Faso y Malí. En la mayoría de casos, la autoría recae sobre ISWAP, aunque la actividad de Boko Haram continúa en el país, especialmente en la zona norte –se han registrado ataques en Maiduguri y en la localidad fronteriza de Banki—.

El atentado más letal fue perpetrado el pasado 29 de septiembre por la filial del autodenominado Estado Islámico en la base militar de Gubio, en el estado de Borno, en el que murieron al menos 18 militares.[8]

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Agnes Callamard, relatora especial de Naciones Unidas sobre ejecuciones extrajudiciales, ha alertado sobre la frágil situación del país debido a, entre otros, factores como la falta de confianza en las instituciones, “el alto nivel de resentimiento por parte de las comunidades”y el peligro que las narrativas religiosas y las ideologías extremistas entrañan para la sociedad.[9]

Este mes, el nivel de violencia en Camerún ha sido mayor al de Níger, con un total de 16 víctimas, causadas en cinco atentados, todos ellos cometidos por Boko Haram. No se ha producido ningún ataque de especial relevancia.

Por otro lado, el nivel de violencia en Chad ha aumentado ligeramente, produciéndose al menos cinco atentados yihadistas, en su mayoría reivindicados por Boko Haram. Estos ataques suelen dirigirse tanto a instalaciones o convoyes militares como a aldeas, que son saqueadas. El gobierno ha decidido prorrogar el estado de emergencia en las regiones de Ouaddaï, Sila y Tibesti durante cuatro meses más. En Níger se ha registrado un único ataque terrorista, que no ha sido reivindicado aún, en el que un mercader de la región de Diffa resultó muerto.[10]

Magreb:

Al igual que durante el mes de agosto, solo se ha registrado un atentado de carácter yihadista en la región del Magreb. En esta ocasión ha tenido lugar en la ciudad de Bizerte, en Túnez; un policía resultó muerto a consecuencia del mismo. De acuerdo con información facilitada por las autoridades locales, los autores serían de origen argelino. Uno de ellos, que resultó muerto en el ataque, estaría relacionado con al-Qaeda en el  Magreb Islámico (AQMI).[11]

Las protestas en Argelia se han recrudecido durante septiembre, tal y como era de esperar tras el inicio del curso universitario. Las mayores concentraciones han tenido lugar en Argel, la capital. Durante estas últimas semanas, la represión policial se ha visto notablemente incrementada, registrándose un mayor número de detenciones entre los miembros del movimiento ‘Hirak’.[12] Por su parte, el gobierno ha decidido celebrar elecciones presidenciales el próximo 12 de diciembre. Por el momento, esta convocatoria no ha sido aceptada por el movimiento ciudadano, que continúa exigiendo la dimisión de las autoridades al frente de la Administración.

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La situación en Libia continúa bloqueada, habiéndose registrado intensos combates entre el Gobierno de Trípoli y las fuerzas del mariscal Hafter. Destaca el comunicado enviado por estos, con ocasión del consejo de ministros que se celebró en Nueva York el pasado 26 de septiembre y que trataba principalmente sobre Libia. En él, el “Comandante General de las Fuerzas Armadas de Libia” abre la puerta a un diálogo entre las partes para “asegurar la unidad” del país.[13]

Perspectiva regional:

Los datos registrados durante los últimos meses en la región del Sahel evidencian el fracaso de las medidas desplegadas hasta ahora por las fuerzas de seguridad locales e internacionales: según datos publicados por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), los ataques de carácter islamista se han multiplicado exponencialmente desde 2016, llegando a registrarse 465 en 2018. La iniciativa de los miembros de la CEDEAO podría suponer un gran paso en materia de seguridad, dada la importancia de la acción conjunta entre los países de la región. Pese a ello, la ayuda internacional será decisiva para determinar la eficacia de este nuevo plan: no solo será imprescindible que se destinen suficientes fondos a la implementación del plan, sino que sin la adecuada formación y empoderamiento de las fuerzas locales sería previsible un nuevo fracaso en la estrategia desarrollada.

En este sentido, se esperan ayudas adicionales por parte de Estados Unidos, que se ha comprometido a destinar recursos para combatir la expansión del autodenominado Estado Islámico en África, el Sudeste asiático y Afganistán, como parte de las operaciones desplegadas en Siria e Irak. De hecho, el nuevo comandante General para África de los Estados Unidos ha visitado por primera vez Burkina Faso, Malí y Níger. En su anterior destino, estuvo a cargo de la coalición de fuerzas que luchó en Siria e Irak contra el autodenominado Estado Islámico.[14]

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La implicación de los países costeros del Golfo de Guinea en la implementación de estas nuevas medidas podría ser clave para prevenir la expansión de grupos terroristas hacia sus territorios, tal y como se teme que suceda desde hace algunos meses. Habrá que prestar atención a la situación de Benín durante el mes de octubre, ya que desde el cierre de la frontera con Nigeria, impuesto por esta hace algunas semanas, la situación económica del país se ha visto fuertemente deteriorada.[15] Es importante tener en cuenta que un empeoramiento a largo plazo en la economía de Benín podría afectar a la situación de seguridad del país, facilitando el establecimiento de milicias yihadistas que ya operan en la región. Por otro lado, dado que ambos países pertenecen a la CEDEAO, esta decisión podría ser impugnada próximamente.

A principios de septiembre el grupo terrorista AQMI amenazó al gobierno de Burkina Faso con un incremento de sus acciones, debido a la cooperación de la administración con las fuerzas internacionales lideradas por el ejército francés. Tras la firma de los acuerdos iniciados en la cumbre de la CEDEAO, que implica una aún mayor colaboración internacional, aumenta la posibilidad de que el repunte de la actividad terrorista se materialice.

Por último, en Argelia, las autoridades insisten en celebrar las elecciones presidenciales el próximo mes de diciembre, mientras que la información disponible indica que el movimiento ciudadano ‘Hirak’ no cederá a la presión gubernamental, continuando con el rechazo hacia los comicios. Se prevé un aumento de las tensiones sociales durante las próximas semanas, con una mayor represión policial durante el desarrollo de las protestas civiles. Si no se producen cambios en la postura de al menos una de las partes, podrían producirse enfrentamientos cada vez más fuertes manifestantes y autoridades. Esto supondría un grave empeoramiento de la situación, que por el momento ha sido gestionada sin incidencias de relevancia.

 

Marta Summers Montero

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