


Casos de estudio Magreb y Sahel octubre 2025
África Occidental registra 99 ataques terroristas confirmados durante el mes de octubre, con un balance total de 613 víctimas mortales entre civiles, militares y fuerzas auxiliares. Las acciones se concentran en la frontera entre Mali y Burkina Faso y en el estado de Borno (Nigeria), equilibrando las dinámicas de violencia tanto en el Sahel Occidental como en los países cercanos a la cuenca del lago Chad. Los civiles como objetivo de la violencia terrorista han sido prevalentes en el 42% de los casos.
Las claves del mes:

Análisis de las regiones de estudio
A continuación, se ofrece un análisis de la actividad de carácter terrorista en cada una de las zonas de estudio a lo largo del mes de octubre de 2025.
Sahel Occidental
Burkina Faso muestra una estabilización en sus dinámicas de violencia en comparación con el análisis anterior. El país registró 18 acciones terroristas, lo que lo sitúa en la tercera posición entre los más afectados por el terrorismo en la región, descendiendo desde su posición previa. También ocupa el segundo lugar en la comparativa regional de letalidad, con aproximadamente 156 fallecidos (entre civiles, fuerzas de seguridad y miembros de grupos de autodefensa), solo por detrás de Nigeria.
La intensificación de los ataques sobre objetivos militares es una de las características a destacar. Muestra de ello tuvo lugar el pasado 9 de octubre, cuando militantes de JNIM atacaron un convoy del ejército en la aldea de Koubel-Alpha (Djibo, Soum, Sahel). Al menos 90 soldados fueron abatidos, además de incautarse armas y municiones por parte de la rama regional de Al Qaeda, convirtiéndose a su vez en el ataque regional más significativo del mes (caso de estudio #37). Esta acción confirma la plena capacidad de JNIM a la hora de concentrar efectivos e inteligencia operativa en el norte del país.
La presión geográfica se vuelve a concentrar en el norte y noroeste, particularmente en Sahel (Seno y Soum), Centre-Nord (Namentenga y Bam) y Boucle du Mouhoun (Sourou y Kossi), con una campaña sistemática para desmantelar la red de puestos VDP (Pensa, Silmangue, Niankuy, Koumbango, Gorgadji) y erosionar posiciones avanzadas de las fuerzas de seguridad mediante emboscadas y asaltos directos.
En Mali, el país mantiene sus dinámicas de violencia constantes (19) si se comparan con el análisis anterior (21), así como sus índices de letalidad. En su caso, el cambio cualitativo es el desplazamiento sostenido del esfuerzo operativo hacia el sur y suroeste, confirmando que estas regiones han dejado de ser los espacios tradicionalmente menos afectados del país. Para esta ocasión, la presión geográfica se ha centrado en Segou (especialmente Baraoueli), Kayes, Sikasso y en menor medida en Gao, Kidal, Menaka y Mopti.
El corredor Baraoueli-Segou se ha convertido en un eje de puestos de control ilegales y asesinatos selectivos de autoridades (materializado a través de ataques contra un juez y la esposa del presidente del tribunal de Mopti el 1 de octubre y contra el ex-diputado y propietario de Segou TV el 2 de octubre), mientras Sikasso y Kayes sufren acciones terroristas constantes en posiciones de las FAMa y milicias Dozo. La destrucción de convoyes de combustible desde Costa de Marfil también continúa durante el periodo de análisis.
El ataque más letal del mes en territorio maliense se produjo el 7 de octubre con una emboscada compleja con triple activación de IED seguida de fuego directo contra un convoy de las FAMa entre Diema y Dioumara Koussata (Torodo, Dianguirde, Kayes). JNIM reivindicó la muerte de varios militares y difundió imágenes del vehículo destruido (caso de estudio #30). Aunque se han podido confirmar 12 soldados ente los fallecidos, la propia narrativa del grupo y la intensidad del dispositivo empleado apuntan a una cifra real probablemente superior.
Este golpe en Kayes, combinado con la presión simultánea en el corredor Baraoueli-Segou, evidencia una estrategia deliberada de JNIM para estrangular las principales arterias logísticas y proyectar inseguridad en zonas hasta ahora consideradas “seguras” por Bamako. La capacidad de mantener al mismo tiempo operaciones de alta intensidad en el norte (IED contra convoyes conjuntos de FAMa, Africa Corps y GATIA en Gao los días 6 de octubre) y una campaña de terror selectivo y económico en el sur indica una mejora significativa en materia de coordinación, inteligencia y dispersión de los efectivos de la organización. En conjunto, la evolución de los acontecimientos apunta a que JNIM intenta abrir un segundo frente estratégico que podría, a medio plazo, amenazar directamente el control estatal sobre el triángulo Bamako-Segou-Sikasso y las rutas de abastecimiento desde el Golfo de Guinea.

Por su parte, Níger registra una mejora sustancial en sus dinámicas de violencia con respecto al análisis anterior, disminuyendo hasta las 13 acciones terroristas. A pesar de ello, el país se mantiene en la cuarta posición con respecto a los países más golpeados por el terrorismo en la región, con aproximadamente 31 fallecidos a consecuencia de los ataques. La presión geográfica se concentra en Tillaberi y Diffa, con incursiones en Dosso.
El grupo dominante en Níger es Estado Islámico, tanto su rama en la provincia del Sahel (EIS) como la de África Occidental (ISWAP), con acciones que atentan principalmente contra civiles. Una de las más destacables tuvo lugar el 5 de octubre, cuando EIS emboscó el coche del alcalde de In-Ates y Ayorou en Kandadji (Tillaberi), asesinando al alcalde y a dos de sus acompañantes (caso de estudio #22), además de secuestrar al jefe tradicional de Ayorou, Tamoudari Haoussa Oumarou, y al vicealcalde de In-Ates. El responsable del municipio regresaba a Ayerou tras una reunión regional con el general Tiani, jefe de Estado de Níger, en Tillaberi. Hacia el 9 de noviembre de 2025, algunas fuentes apuntan que el jefe tradicional de Ayerou fue liberado tras el pago de un rescate.
Lago Chad
Los indicadores de violencia en la cuenca del Lago Chad muestran un deterioro marcado durante octubre, con Nigeria como epicentro principal de la escalada terrorista. El país registra 38 acciones que han causado aproximadamente 344 víctimas mortales, casi triplicando los índices de letalidad si se comparan con el mes de septiembre. Los actuales datos en Nigeria sitúan al país en uno de los peores escenarios de violencia desde que se tienen registros. El foco geográfico se centra en Borno (con énfasis en Gwoza, Bama y Konduga) y Sokoto, donde tanto Boko Haram como EIS e ISWAP mantienen una capacidad operativa elevada, combinando emboscadas, choques directos y ataques selectivos contra civiles y fuerzas de seguridad.
En esta ocasión, cabe subrayar la capacidad ofensiva de Boko Haram, responsable de la mayoría de los ataques de elevada letalidad. Uno de los casos clave es la masacre del 4 de octubre en Kumshe (Bama, Borno), donde varios de sus militantes ejecutaron a 44 civiles, incluyendo mujeres y niños, en una operación que incluyó también la quema de viviendas y el saqueo (caso de estudio #19). También la acción del 11 de octubre, en la que miembros de Boko Haram y tropas nigerianas se enfrentaron en la aldea de Dalwa, (Damboa, Borno). El choque surgió después de que Boko Haram emboscara a los soldados mientras se retiraban de Maiduguri. Al menos 15 militantes fueron abatidos y dos soldados resultaron heridos. Otro incidente relevante relacionado con la escalada ofensiva de Boko Haram tuvo lugar el 21 de octubre en Limankara (Gwoza, Borno), donde un asalto a un campo de entrenamiento policial tuvo como balance final la muerte de 21 oficiales y la neutralización de al menos 10 de los combatientes involucrados en la operación (caso de estudio #78).
La confrontación entre Boko Haram e ISWAP continúa. El pasado 26 de octubre, la facción liderada por Bakura de Boko Haram terminó con la vida de al menos una docena de combatientes de ISWAP durante un enfrentamiento en el área central de lago Chad en Mangari, también llamado Tumbum Magari (Abadan, Borno). Los atacantes incautaron armas y municiones. El ataque fue una represalia por el asesinato de un recaudador de impuestos de Boko Haram por parte de ISWAP ocurrido anteriormente y una serie de violaciones de tregua después de que los dos grupos firmaran un pacto de paz.
Además de las acciones de Boko Haram y los enfrentamientos entre grupos armados, en octubre se marca un hito estratégico con el primer ataque reivindicado por JNIM en suelo nigeriano, concretamente en la carretera que conecta Bussa con Kaiama (Kwara), donde un soldado fue asesinado en un puesto de control cerca de la frontera con Benín. Esta incursión confirma la expansión de JNIM hacia el suroeste, utilizando parques nacionales como Kainji como bases logísticas, y eleva el riesgo de contagio hacia el Golfo de Guinea (caso de estudio #99).
Camerún, por su parte, presenta un patrón de violencia de baja intensidad pero persistente, con 10 acciones registradas que han causado 14 víctimas mortales, un descenso relativo respecto a meses previos. La amenaza se localiza en la región del Extremo Norte (Mayo-Sava, Logone-et-Chari y Mayo-Tsanaga), dominada especialmente por Boko Haram, con tácticas que incluyen asesinatos selectivos y emboscadas menores. Se destaca el ataque del 3 de octubre en Amchide (Kolofata, Mayo-Sava), donde una emboscada nocturna a un puesto militar trajo como resultado la muerte de un oficial y otros varios heridos (caso de estudio #13). Otra acción relevante, en este caso de ISWAP, tuvo lugar el 25 de octubre en Bargaram (Hile-Alifa, Logone-et-Chari) con el asesinato a quemarropa de un civil, posiblemente a modo de intimidación hacia posibles colaboradores de los enemigos del grupo (caso de estudio #85).
En el caso de Chad y los países del Golfo de Guinea, se mantienen unos niveles marginales de actividad terrorista, con ausencia de acciones mortales en todos los países salvo en Benín. El pasado 4 de octubre, JNIM atacó y acabó con la vida de tres policías en el puesto fronterizo en Wara (Segbana, Alibori) (caso de estudio #16).

Norte de África
El norte de África mantuvo la ausencia de ataques terroristas durante el mes de octubre, en línea con la tendencia observada a lo largo del año.
Perspectiva regional
El actual panorama terrorista en la región del Sahel amenaza con exacerbar la crisis humanitaria regional y potenciar la expansión hacia el África Occidental costera.
Por parte de Mali, la crisis del combustible continúa a lo largo del mes de octubre. A finales de mes, el bloqueo ha causado un aumento del 500% en los precios del combustible, que alcanzaría cifras de hasta 130 dólares por litro en algunas estaciones en comparación con los 25 dólares antes del inicio de la crisis, lo que refleja no solo disrupciones logísticas sino también una fuerte especulación local – incluyendo la aparición de boyantes mercados negros – y un colapso en la cadena de valor energética. Las colas en las estaciones que todavía continuaban operativas se prolongaron durante horas y se anunció también el cierre temporal de todas las escuelas y universidades durante dos semanas, dando comienzo el 27 de octubre. La escasez energética repercutió también sobre el transporte y los generadores hospitalarios, paralizándolos, lo que comprometió la prestación de servicios esenciales y elevó el riesgo de brotes sanitarios en un país con unas tasas de mortalidad infantil ya elevadas.
A pesar de los esfuerzos del gobierno maliense, que respondió con medidas de emergencia como la convocatoria de un comité de gestión de desastres el pasado 3 de octubre y la llegada de un convoy de 300 cisterna a Bamako el 7 de octubre, los ataques continuos socavan cualquier posibilidad de resiliencia, por lo que se ha procedido a la detención de varios camiones – como los 70 destinados a minas en Sadiola el pasado 3 de octubre. A pesar de la autorización de la junta a negociaciones locales con JNIM desde principios de octubre, supervisadas por la inteligencia maliense y confirmadas en el centro del país, en octubre no se han conseguido avances sustanciales.
El impacto humanitario a raíz de la crisis de combustible ha sido considerable. La paralización de sistemas de salud y abastecimiento de agua ha disparado los precios de los alimentos básicos, agravando la desnutrición aguda que afecta a millones de personas en el Sahel, entre ellas casi nueve millones de niños.
En el plano económico, la revocación de más de 90 permisos de exploración minera en Mali – afectando a filiales de Harmony Gold, IAMGOLD, Cora Gold, Birimian Gold y Resolute Mining – apunta a un giro hacia el control estatal de recursos estratégicos en el país, posiblemente motivado por tensiones con inversores occidentales y la necesidad de financiación interna. Esta medida, documentada en un decreto oficial, podría reducir ingresos por exportaciones (el oro representa el 70% de las exportaciones malienses), pero también fortalece la narrativa soberanista de la junta, alineada con la AES.
En Camerún, el contexto postelectoral del 12 de octubre revela fragilidades institucionales con potencial de desestabilización en el lago Chad. La proclamación de la reelección de Paul Biya (más del 53% de votos) por el Tribunal Constitucional, ante las reclamaciones de victoria de Issa Tchiroma Bakary (35.2%), ha detonado protestas masivas en Yaundé, Douala y Garoua, con al menos 23 muertes registradas a consecuencia de la represión policial desde el pasado 26 de octubre. La ausencia de cobertura mediática internacional apunta a un vacío informativo evidente, posiblemente influido por el exterior, y eleva la posibilidad de radicalización juvenil hacia actores no estatales.
Finalmente, la AES consolida su autonomía institucional: la “Fuerza Unificada” (FU-AES) entra en fase operativa tras la visita de Abdourahamane Tiani a Bamako el 30 de septiembre, con batallones iniciales listos para el despliegue contra amenazas terroristas. En la misma línea, la retirada colectiva de la Corte Penal Internacional el 22 de septiembre prioriza la unidad sobre una rendición internacional de cuentas, potencialmente aislando a Burkina Faso, Mali y Níger de mecanismos multilaterales y aumentando el riesgo de impunidad en futuros episodios de violaciones a los derechos humanos.