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Casos de estudio Magreb y Sahel julio 2021

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El mes de julio ha supuesto un nuevo incremento de la violencia terrorista de carácter yihadista en la región del Sahel, alcanzando la segunda mayor cifra de 2021 con 97 atentados. En cambio, en el Magreb no se tiene constancia de ningún atentado durante estas últimas semanas.

Los 94 ataques registrados han causado la muerte de 297 personas, lo que supone un descenso de más del 20% respecto al mes de junio. De estas víctimas, 216 serían civiles y 81 militares. En caso de contabilizarse las muertes de militantes de grupos terroristas, la cifra total ascendería a 549.

 

Las claves del mes:

  • Sahel Occidental: Malí mantiene, por cuarto mes consecutivo, niveles máximos de violencia yihadista. En Burkina Faso vuelve a aumentar el número de atentados.
  • Cuenca del Lago Chad: tras el fuerte descenso de actividad terrorista en junio, el número de atentados vuelve a aumentar en Nigeria y Camerún.
  • ISWAP anuncia la creación de una nueva coalición terrorista, junto con ex militantes de la facción de Boko Haram de Shekau.
  • Cooperación internacional: Francia confirma el repliegue de la Operación Barkhane durante el primer trimestre de 2022. A partir de entonces, la aportación francesa pasará a formar parte de la Fuerza Takuba.

 

Análisis de las regiones de estudio

A continuación, se realiza un análisis pormenorizado de la actividad de carácter yihadista en las zonas de estudio.

 

Sahel Occidental

Burkina Faso vuelve a liderar la comparativa regional. La violencia yihadista ha aumentado nuevamente, rozando el máximo de 37 atentados—en esta ocasión, 34—alcanzado en el mes de mayo. Todos los incidentes registrados son de impacto bajo[1], y el número total de víctimas mortales se ha reducido notablemente en comparación con el Observatorio de junio.

Los alrededores de la frontera norte del país han sido, una vez más, escenario de enfrentamientos entre los dos principales actores terroristas de la zona: la coalición JNIM, afín a al Qaida, y el Estado Islámico en el Gran Sáhara (EIGS), filial local de Daesh. El primero de ellos, registrado el 15 de julio, tuvo lugar en Intillit (Malí), y los miembros de JNIM habrían terminado por replegarse (caso de estudio 61). El segundo choque ocurrió en la localidad de Petelgaoudi, Oursi (Burkina Faso), y en este caso habría sido el EIGS el que se habría retirado, ante la superioridad de JNIM (caso de estudio 107).

Por otro lado, al sur del país, en el Golfo de Guinea, continúan produciéndose ataques terroristas, aunque de manera más puntual. En Costa de Marfil, donde el ejército ha abierto una nueva academia de lucha contra el terrorismo junto a autoridades francesas, no se ha registrado ninguno durante el mes de julio, lo que contrasta con los dos acaecidos en junio. Por su parte, en Benín se han producido enfrentamientos entre ganaderos y agricultores en Malanville, en el noreste del país, localidad fronteriza con Níger y Nigeria, por disensiones en la división de las áreas demarcadas para cada actividad.

Malí ocupa el segundo lugar de la comparativa, y mantiene el nivel de actividad yihadista del mes de junio, mostrando niveles máximos por cuarto mes consecutivo. La prevalencia de JNIM es clara: de hecho, el grupo ha iniciado una “campaña de seguridad” en la región de Kidal, donde se han producido detenciones y ejecuciones de presuntos bandidos y delincuentes. Miembros del grupo se encontrarían detrás del ataque de mayor envergadura del mes de julio, considerado de impacto medio[2], que tuvo lugar en las localidades de Kobou y Boulkessi, en Mopti, donde al menos 11 ex militantes del EIGS fueron asesinados junto a otros ocho civiles (caso de estudio 69).

En cuanto a la retirada de la Operación Barkhane, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha anunciado que el despliegue finalizará a lo largo del primer trimestre de 2022. No obstante, hasta entonces, se producirá una reducción progresiva de su presencia allí, y un número aún no confirmado de tropas pasará a formar parte de la Fuerza Takuba. Respecto a esta última, el ejército noruego ha confirmado su participación, sumándose así a Francia, Bélgica, Estonia, Italia, Países Bajos, República Checa y Suecia, que ya participan en la coalición.

En la región suroeste de Níger se mantienen los niveles de violencia yihadista del anterior Observatorio, aunque la gravedad de los ataques ha aumentado. Concretamente, se tiene constancia de tres de ellos de impacto medio, que habrían acabado con la vida de 33 civiles y 15 militares. La zona de Bani Bangou se ha visto especialmente afectada por este tipo de delincuencia: entre el 20 y el 28 de julio sufrió tres atentados, dos de ellos de impacto medio: en el primero de ellos, 14 agricultores locales habrían fallecido tras el ataque de miembros del EIGS en la zona donde cultivaban (caso de estudio 97), mientras que en el acaecido el día 28, otros 19 vecinos habrían muerto (caso de estudio 102). Más al sur, ya cerca de la frontera con Burkina Faso, en Torodi, tuvo lugar el último de los tres atentados de impacto medio, esta vez contra un convoy del ejército nigerino: los atacantes los emboscaron y, posteriormente, un IED explosionó a su paso mientras trataban de evacuar a sus heridos (caso de estudio 109).

 

Lago Chad

En la subregión del Lago Chad, el contexto de seguridad ha estado marcado recientemente por la reestructuración interna de los dos principales grupos yihadistas operantes: Boko Haram, liderado por Abubakar Shekau hasta su fallecimiento a mediados de mayo; e ISWAP, la filial local de Daesh y matriz del EIGS. La muerte de Shekau ha abierto un nuevo capítulo en la situación de la zona, provocando importantes cambios: a principios del mes de julio, ISWAP anunció la creación de una nueva coalición a la que se habrían unido antiguos miembros del grupo de Shekau. Por el momento, Ba-Lawan, antiguo líder de la filial de Daesh, que habría sido depuesto hace meses por su falta de liderazgo interno, habría sido reelegido como dirigente de este nuevo grupo.

Esta nueva estructura llevaría implícita un mayor control de “Daesh central”, que se encontraría detrás de la organización de estos cambios recientes. La wilayat de África Occidental es una de las más activas y poderosas a nivel mundial, y los líderes del grupo querrían consolidar su posición en esta zona. Para ello, con el objetivo de evitar los conflictos de poder entre los mandos de Boko Haram ahora adscritos al grupo y los anteriores de ISWAP, se habría propuesto la creación de cuatro “califatos”, en vez de uno: en Lago Chad, Sambisa, Timbuktu y Tumbuma, consiguiendo así una línea de mando más amplia. No obstante, el líder central del grupo, Abu Ibrahim al-Hashimi al-Qurashi, ostentaría el control último de estas cuatro filiales, por lo que su intervención sería mayor respecto a los últimos años. Por otro lado, por el momento no consta cuántos militantes de Boko Haram continúan resistiéndose a la llegada de ISWAP y si conseguirán reorganizarse tras las importantes pérdidas sufridas.

Así las cosas, tras un mes de junio en el que la actividad de ambos grupos cayó en picado debido a estos cambios en las organizaciones terroristas, el avance de ISWAP ha continuado imparable a lo largo de julio, anexionándose zonas que anteriormente eran del dominio de Boko Haram, como el norte de Camerún, y recuperando niveles de actividad de meses anteriores. En primer lugar, tal y como viene siendo habitual, Nigeria ha registrado los niveles más altos de actividad terrorista. Durante el mes de julio, la actividad de los grupos terroristas se ha incrementado en un 70% respecto al anterior Observatorio. El país ha sido, además, el único en el que se ha registrado un atentado de impacto alto[3]: el 07 de julio, en la localidad de Damai, en el estado de Adamawa, ISWAP se enfrentó a una milicia local cristiana, reivindicando la muerte de al menos 30 de ellos (caso de estudio 31). Destaca también el enfrentamiento registrado en Luma, en el estado de Nono, en el extremo oeste del país, casi en la frontera con Benín, donde miembros de Boko Haram—se desconoce la facción— reivindicaron haber atacado al ejército. Resulta reseñable también la detención de un presunto miembro de ISWAP en Ogun, muy cerca de Lagos, capital del país, que se encontraría allí para “obtener materiales necesarios para perpetrar ataques en Borno” (caso de estudio 5).

Por otro lado, Camerún también ha sufrido un importante aumento de la actividad yihadista. La región norte del país, en la que hasta el mes de mayo operaba Boko Haram exclusivamente, ha empezado a sufrir ataques por parte de ISWAP, dirigidos, principalmente, hacia militares: destacan los casos del puesto de Sagmé, en Fotokol, donde murieron al menos ocho militares y otros 13 resultaron heridos (caso de estudio 93); y de Zigue, donde cinco miembros del ejército y un civil fallecieron en el ataque al control militar local (caso de estudio 99). No obstante, solo estos dos atentados, del total de los siete registrados en el país, han provocado víctimas mortales: la Brigada de Intervención Rápida (BIR) consiguió repeler a los atacantes en los otros cinco casos.

Por último, la región sureste de Níger mantiene niveles bajos de violencia, con solo dos incidentes registrados en el mes de julio. A este respecto, el presidente nigerino, Mohamed Bazoum, ha anunciado próximas operaciones militares en la zona, para tratar de acabar con la presencia de grupos terroristas allí.

 

Magreb

Tal y como se indicaba en la introducción, no se tiene constancia de ningún ataque terrorista en la región del Magreb durante el mes de julio. No obstante, el ejército de Túnez habría desmantelado una célula yihadista de cinco miembros en la localidad de Tozeur (caso de estudio 103).

 

Perspectiva regional

En primer lugar, en el Sahel Occidental, la campaña realizada por JNIM contra delincuentes y bandidos no hace sino demostrar, una vez más, el poder que este grupo ostenta a nivel local. La presentación de un grupo terrorista como proveedor de seguridad, papel que correspondería a las fuerzas armadas y de seguridad malienses, imposibilita la efectiva erradicación del terrorismo yihadista en el país, independientemente de la multitud de acciones desplegadas por socios internacionales.

Respecto a las tensiones intercomunitarias registradas en Benín, si bien esto no estaría directamente relacionado con el terrorismo en un primer momento, estudiando los antecedentes de los países del Sahel actualmente afectados por el terrorismo yihadista vemos cómo los grupos se aprovechan de conflictos locales de este tipo para consolidar su presencia. Por tanto, esta violencia entre ganaderos y agricultores, unida a la ubicación geográfica del país—peligrosamente cercano a zonas muy afectadas por la violencia yihadista, como son el suroeste de Níger y el norte de Nigeria—se presenta un perfecto caldo de cultivo para la aparición de este tipo de delincuencia en el norte del país.

Por otro lado, con respecto a la cuenca del Lago Chad, tal y como ya se analizaba en los anteriores Observatorios, son patentes las intenciones de “Daesh central” de cambiar la organización de la wilayat de África Occidental, así como su intervención en la eliminación de Shekau el pasado mes de mayo. ISWAP cuenta con una fuerte red de colaboradores y contactos hacia el oeste y el norte de África lo que, unido a la mayor unificación del terrorismo yihadista regional, facilitará los movimientos de militantes que con la existencia de dos grandes facciones. El enfoque de la filial de Daesh, más orientado a ganar el respaldo de la población civil, puede darle una mayor legitimidad popular al grupo, en contraste con las matanzas perpetradas por Shekau contra civiles musulmanes. Esta tendencia ya ha sido patente en la región norte de Camerún durante el mes de julio, en el que solo ha muerto un civil como consecuencia de la violencia yihadista.

 

[1] Se consideran atentados de impacto bajo aquellos que hayan causado menos de 10 víctimas mortales.

[2] Se consideran atentados de impacto medio aquellos que causan 10 o más víctimas mortales, pero que no alcanzan las 30.

[3] Se consideran atentados de impacto alto aquellos que causan 30 o más víctimas mortales.